INTRODUCCIÓN
La hidatidosis es una parasitosis producida por larvas de Echinococcus, en cuyo ciclo de vida el ser humano es un huésped accidental, tras consumir alimentos contaminados. Es endémica de zonas rurales de países en vías de desarrollo. Las larvas forman quistes que ocupan espacio y dan lugar a lesiones por compresión. Estos quistes pueden comprometer virtualmente cualquier víscera del organismo, siendo los lugares más frecuentes el hígado y el pulmón 1. El diagnóstico clínico es difícil debido a la similitud con otras enfermedades que ocupan espacio. Se requiere evaluación por imágenes y pruebas inmunológicas que apoyen la sospecha diagnóstica. La confirmación de la infección se realiza por observación directa de los quistes en macroscopía y/o el examen microscópico en el que se observan estructuras del quiste y protoescólices o ganchos 2.
Dentro de los países que conforman el Proyecto Subregional de Vigilancia y Control de la Equinococosis Quística, el Perú mostro mayor numero de casos en el periodo 2009-2014, con 20 785 pacientes 3. Sin embargo, solo se ha presentado un caso de hidatidosis renal, asociada a glomeruloesclerosis focal y segmentaria 4.
Presentamos el caso de un paciente varón joven en el que el quiste hidatídico se presentó en riñón izquierdo, una ubicación inusual 5.
REPORTE DE CASO
Paciente varón, de 19 años, natural y procedente de Huarochirí (sierra de Lima) y de ocupación agricultor, sin antecedentes de importancia, acudió a nuestro hospital con un tiempo de enfermedad de año y medio, caracterizado por dolor tipo cólico en flanco izquierdo, de intensidad moderada; asimismo, hematuria autolimitada o que cedió con antiinflamatorios no esteroideos. Al examen físico, se palpó a nivel de flanco izquierdo tumoración móvil de 8x6 cm. El resto del examen no fue contributorio. En los exámenes auxiliares, solo destacó un leve aumento de proteínas totales 8,85 g/dL (VN: 6,5-8,3) a predominio de globulinas 4,11g/dL (2,5-3).
Se realizó tomografía de vías urinarias y tomografía toraco-abdominal, que informó en riñón izquierdo imagen quística, de márgenes definidos, contenido heterogéneo, reticular y en láminas, que sugirió quiste simple complicado y hemorrágico en vías de resolución. No se identificaron lesiones quísticas pulmonares ni hepáticas (Figura 1). Con el diagnóstico presuntivo de tumor renal de etiología a determinar, se realizó nefrectomía total izquierda la cual transcurrió sin complicaciones.
En anatomía patológica se recibió el producto de nefrectomía izquierda, que midió 13x9x7 cm y pesó 498g, el riñón se encontró parcialmente cubierto por tejido adiposo en el que se encontraba la glándula suprarrenal (5x2x1,5 cm). Se identificó gran formación nodular, de consistencia firme, que midió 9x7,5x7 cm en polo superior y tercio medio. Al corte, la lesión identificada correspondió a una formación quística, con grosor de pared de 0,6 cm, en cuyo interior se observaron múltiples membranas blanquecinas plegadas. Dicho quiste desplazaba todo el sistema pielocalicial (Figura 2).
En el análisis microscópico, se identificó reacción inflamatoria intensa en la pared del quiste, con células gigantes multinucleadas y fibrosis, que correspondía a la capa adventicia (Figura 3). En el contenido, se observó láminas eosinófilas claras acelulares (membranas anhistas), y adyacente a ellas, una capa celular eosinófila intensa (capa germinativa) (Figura 4).
Con dichos hallazgos, se informó el diagnóstico de quiste hidatídico renal izquierdo, con reacción inflamatoria y fibrosis periquística. El parénquima renal restante se encontró fibrosado y con tiroidización tubular focal, así como glándula suprarrenal sin alteraciones significativas. Tras informar al servicio de urología, se realizó prueba ELISA anti Echinococcus sp, IgG: 3,09 mg/dL (positivo > 1,1). El paciente se encuentra estable y recibiendo tratamiento específico al término del presente reporte.
DISCUSIÓN
El quiste hidatídico es usualmente reportado en hígado y en pulmón, es raramente localizado en bazo, esqueleto, riñón, cerebro, músculo cardiaco, peritoneo y tejido celular subcutáneo 6. La localización renal de un quiste hidatídico es infrecuente, se reporta solo en 4% de las formas viscerales; sin embargo, es la ubicación más común del tracto urogenital 5. En los pocos casos presentados, generalmente es primario, único y de ubicación preferentemente polar. Como en nuestro paciente, el riñón izquierdo es el más común en afectarse, sin tener una explicación clara de dicho fenómeno 7.
El cuadro clínico no es específico, pudiendo ser asintomático por muchos años y descubriéndose de forma accidental tras exámenes de imagen por otra causa 5. Cuando se producen síntomas, se pueden identificar 2 escenarios, quiste cerrado (el de nuestro paciente), con lumbalgia, hematuria y masa palpable 8; y quiste abierto, que viene acompañado de lumbalgia súbita e intensa, hidatiduria marcada (signo patognomónico pero muy raro) y reacción anafiláctica 9. Las complicaciones en las localizaciones usuales tanto como en las inusuales son similares 10.
Los exámenes de laboratorio no son específicos, se presenta eosinofilia entre el 20% y 50% de los casos 5. Son las pruebas de imágenes las que orientan el diagnóstico, principalmente la ecografía (40% - 70%) y tomografía computarizada 11. Al igual que en el quiste hidatídico hepático, se pueden emplear la clasificación de Garbhi 12 y la de la OMS 13, siendo la más actual y aceptada esta última. En nuestro caso, la tomografía podría orientar al diagnostico, al evidenciar quistes con estructuras internas a modo de láminas.
El tratamiento de estos casos es principalmente quirúrgico, intentando preservar la mayor cantidad de tejido renal posible. Dado el tamaño del quiste en nuestro paciente, se decidió la nefrectomía total, similar a otros casos reportados 11. Se puede intentar el drenaje percutáneo, pero este procedimiento se reserva para quistes pequeños 10. Nuestro paciente presentó una evolución satisfactoria tras la cirugía y recibió tratamiento médico (mebendazol) posterior a la misma.
A modo de conclusión, el quiste hidatídico renal es una entidad infrecuente, que puede ser sospechada en casos de masa quística en pacientes de zonas endémicas. La hidatiduria es patognomónica; sin embargo, es un hallazgo excepcional. Su tratamiento es quirúrgico de primera intención, reservándose procedimientos menos invasivos para quistes pequeños. El tratamiento médico se considera insuficiente por sí mismo, pudiendo ser adyuvante.