Sr. Editor:
En los últimos años, ha surgido un marcado incremento de revisiones sistemáticas (RS) de series y reportes de casos, centradas principalmente en la descripción de las manifestaciones clínicas, las respuestas terapéuticas, la evolución de enfermedades y la aparición de eventos raros con la finalidad de establecer el estado del arte y generar hipotesis para futuras investigaciones. 1-3
Sin embargo, la evaluación del riesgo de sesgo en los reportes y series de casos es motivo de controversia, dado que esta evaluación juega un papel crucial en la metodología de las RS. A lo largo de los años, se han propuesto diversos enfoques para abordarlo, como el presentado por Hassan-Murad et al.4) en 2020, basado en una adaptación de la escala Newcastell-Ottawa. Pese a ello, aún no se ha establecido un instrumento válido y aceptado ampliamente por la comunidad científica, con una metodología práctica para garantizar su objetividad y reproducibilidad en comparación con otros instrumentos ampliamente conocidos.
Inicialmente, las RS de reportes de caso realizaban esta evaluación mediante el cumplimiento de las listas de verificación como la declaración CARE o más recientemente la lista de verificación del Joanna Briggs Institute5. Vinagre et al. 5 adaptaron a este último las recomendaciones de Hassan-Murad, creando una lista de verificación más completa con un sistema de puntuación adaptable a los objetivos de la revisión (Tabla 1).
Tabla 1 Evaluación del riesgo de sesgo para series y reportes de caso. herramienta del Instituto Joanna Briggs (JBI) adaptado para casos de trasplante de progenitores hematopoyéticos.

Consideramos que someter los reportes de caso a una evaluación del riesgo de sesgo puede resultar poco apropiado, dado que, por su naturaleza estos informes tienden a presentar un elevado riesgo de sesgo2. Además, al carecer de un grupo de control para comparación y representar únicamente una observación, su capacidad para establecer causalidad es nula2. Como se ha descrito anteriormente, un reporte de caso es la comunicación de un único evento, por lo que sería suficiente que el manuscrito proporcione toda la información relevante sobre el caso en cuestión en base al objetivo principal de la RS, ya que esta misma solo busca resumir las características clinicas y evolución de cada paciente con diagnósticos raros o tratamientos poco usuales, más no de estimar diferencias ni medidas relativas de riesgo ponderadas.
Como manera de ejemplo, supongamos que llevamos a cabo una RS destinada a evaluar la efectividad de las intervenciones para prevenir la hepatoxicidad inducida por Imatinib. Podríamos considerar a un reporte de mayor calidad como aquel que proporcione datos confiables sobre el diagnóstico (según criterios de las guías de práctica clínica), una descripción clara de las intervenciones (nombre del medicamento, vía de administración, dosis, frecuencia) y la presentación detallada la evolución y desenlaces con su línea de tiempo.
En resumen, la evaluación del riesgo de sesgo en los reportes de casos dentro de las RS es un área en evolución que requiere una metodología rigurosa y una comprensión clara de las limitaciones de estos tipos de publicaciones. Pese a los avances, consideramos que sería poco necesario llevar a cabo un análisis de riesgo de sesgo en RS de reportes y series de caso. En el caso de implementarlo, el instrumento adaptado por Vinagre et al5, podría ser valioso tanto para reportes de casos individuales como para series de casos, ya que permite analizar si cada caso clínico de forma individual o en conjunto dentro de las series presentan toda la información relevante para lograr el objetivo principal de la RS.