INTRODUCCIÓN
Los traumatismos dentoalveolares ocurren frecuentemente en edad preescolar en un promedio del 22,7 % en la población mundial 1 Son más propensos en los primeros años de vida debido a que los infantes no tienen mucha estabilidad porque están aprendiendo a caminar 2 La intrusión ocurre cuando el diente se desplaza en dirección apical dentro del hueso alveolar. Clínicamente, se observa desplazamiento axial dentro del alvéolo del diente afectado y este se encuentra inmóvil 3
En ese contexto, un punto importante es conocer las secuelas que esta injuria puede provocar en la dentición permanente. La evidencia menciona que hay una alta probabilidad de que aparezca un defecto en el desarrollo del esmalte del diente permanente afectado por la intrusión 4 así como también obliteración del conducto radicular y necrosis pulpar del diente primario 5
Ante este panorama, la pregunta que siempre surge es: ¿en qué casos debemos intervenir o esperar cuando ocurre este tipo de accidentes? De acuerdo con la Guía de la Asociación Internacional de Traumatología Dental (IADT) de 2020, el único tratamiento sugerido consiste en permitir la reerupción sin intervención (reposicionamiento espontáneo) 6
El objetivo del presente reporte de caso es determinar el diagnóstico y el manejo adecuado de la luxación intrusiva en la dentición primaria.
PRESENTACIÓN DEL CASO
Paciente pediátrica de sexo femenino de 18 meses de edad en aparente buen estado general, sin antecedentes médicos de importancia. Ella acude acompañada de su madre al servicio de Odontopediatría del Centro Dental Docente de la Universidad Peruana Cayetano Heredia el día 12 de octubre de 2022. La madre refiere que a su menor hija «se le ha incrustado un diente al caerse». El suceso ocurrió mientras la pequeña estaba caminando sin la supervisión de su cuidador, impactándose así contra la tarima de la cama. Debido a la edad, la paciente se presentó poco receptiva, por lo cual, con el consentimiento de la madre, se realizó el examen extraoral e intraoral bajo estabilización protectora activa.
Al examen extraoral, se observó la presencia de edema a nivel del labio inferior; y al examen intraoral, se advirtió que la pieza 61 se encontraba desplazada en sentido apical, así como ausencia de movilidad de piezas adyacentes (figura 1).

Figura 1 Evaluación extraoral: se observa edema de la zona izquierda del labio inferior. Evaluación intraoral: se observa desplazamiento apical de la pieza 61.
Para complementar el diagnóstico, se indicó radiografía periapical de la zona, donde se observó giroversión de la pieza 61 con desplazamiento apical (figura 2). Se obtuvo como diagnóstico definitivo luxación intrusiva de la pieza 61 y contusión del labio inferior.
Para el tratamiento se siguieron las recomendaciones de la International Association of Dental Traumatology (IADT), las cuales consisten en observar y monitorizar a la pieza afectada, permitiendo que se reposicione espontáneamente, independientemente de la dirección del desplazamiento. Se realizó lavado con suero fisiológico en la zona afectada y se mantuvo en observación al diente traumatizado. Se medicó con analgésico según la edad del paciente condicionado al dolor y se dio indicaciones de cuidado a la madre, que incluyeron dieta blanda y limpieza con cepillo de cerdas suaves.
El primer control se realizó 2 meses después del trauma. La paciente se mostró asintomática, observándose clínica y radiográficamente la reerupción parcial de la pieza 61, con presencia de giroversión (figura 3). A los 5 meses del trauma, la paciente se encontró asintomática; al examen clínico se observó ausencia de fístula y no había cambio de color de la pieza 61 (figura 4). Después de 7 meses, la paciente estaba asintomática y se observó clínicamente la reerupción completa de la pieza 61 con giroversión hacia mesial, ligero cambio de color y ausencia de fístula.

Figura 3 Control a los 2 meses después del traumatismo. Clínicamente, se observa reerupción parcial de la pieza 61. Radiográficamente, se muestra ápice abierto de la pieza dental comprometida.

Figura 4 Control a los 5 meses posteriores al traumatismo. Clínicamente se observa tejidos duros y blandos con características normales.
Radiográficamente, se observa la formación completa de la raíz de la pieza 61 con giroversión de la misma (figura 5). Finalmente, daremos un seguimiento adicional a los 6 años de edad para controlar la erupción del diente permanente, así como control radiológico solo en caso de hallazgos clínicos que sugieran patología. Además, informaremos a los padres que estén atentos ante cualquier sintomatología o cambio clínico del diente (por ejemplo, cambio de coloración, presencia de dolor, tracto sinusal, incremento de la movilidad, etc.). Si así se presentase, deben retornar a la clínica lo antes posible.
DISCUSIÓN
Los traumatismos dentoalveolares en niños en edad preescolar oscilan entre el 6,2 % y el 41,6 %. Según una última revisión sistemática realizada por Patnana et al. 7 esta prevalencia actualmente sería de 24,2 %.
Los dientes primarios son altamente propensos a las lesiones por luxación (desplazamiento) que constituyen el 21-81 % de todos los traumatismos dentoalveolares 5 Esto probablemente se deba a la naturaleza esponjosa del hueso alveolar, la gran proporción de la longitud del diente dentro del hueso, coronas más cortas y forma cuneiforme que favorece su intrusión.
Goswami et al. 5 en una revisión sistemática, encuentran que el grupo etario más común de niños afectados por lesiones de luxación es el de 0 a 3 años, como se describe en uno de los estudios incluidos en dicha revisión; mientras que otros tres estudios, también revisados por los autores citados, describieron el aumento de la incidencia de luxación intrusiva entre el rango de edad de 1 a 4 años, tal como se presenta en nuestro caso, con 18 meses de edad.
Según la literatura, las intrusiones dentales se pueden dividir en tres grados, determinado según el porcentaje de visualización de la corona clínica que permanece en el arco: en el grado I es posible observar más del 50 % de la corona clínica; en el grado II se observa menos del 50 %; y en el grado III, como ocurrió en nuestro caso, el 100 % de la corona se encuentra intruida 8
Según diferentes autores, anteriormente las opciones de tratamiento de este tipo de luxaciones en dentición primaria se dividían según el grado de la intrusión. Así pues, para el grado I o leve y el grado II o moderado, se esperaba la reerupción espontánea; mientras que, para la intrusión III o severa, se recomendaba la exodoncia, medida respaldada hasta el 2019 según las directrices de la IADT 9
No obstante, según los nuevos lineamientos de la IADT, la extracción ya no se recomienda debido a las siguientes razones: 1) evidencia de reerupción espontánea de dientes primarios intruidos; 2) preocupación de que se pueda infligir más daño al germen del diente durante la extracción; y 3) falta de evidencia de que la extracción inmediata minimice el daño adicional al germen del diente permanente 6 Además, proceder a la extracción inmediata del diente intruido, a esta edad, puede ocasionar importantes asimetrías oclusales, así como complicaciones fonéticas y deglutorias (interposición lingual), que solo pueden ser tratadas mediante la colocación de aparatos removibles tipo mantenedores de espacio 10 Por ello, el tratamiento conservador consiste en esperar y monitorizar la reerupción espontánea, sin importar el grado de intrusión de la pieza dentaria.
Un reporte realizado por Mérida et al. 9 con tratamiento conservador de monitorización en un paciente de 1 año y 10 meses, resultó exitoso después de 13 meses de seguimiento, mostrando una reerupción completa, ubicado en el plano de oclusión sin sintomatología y cambios significativos; sin embargo, en el último control radiográfico presentó en el tercio medio radicular una irregularidad, compatible con posible reabsorción radicular y ensanchamiento del espacio del ligamento periodontal. Por ello, son importantes los controles periódicos clínicos y radiográficos hasta el momento del recambio dentario.
Defabianis et al. 2 mencionan que la edad del niño en el momento de la reerupción dentaria está relacionada con el grado de intrusión. Una reerupción espontánea puede darse dentro de los 5 meses posteriores al traumatismo para dientes parcialmente intruidos, independientemente de la edad del niño, y para dientes completamente intruidos en niños menores de 2 años. Para niños mayores, se debe esperar una nueva reerupción dental completa en un intervalo de 5 a 11 meses 2 En nuestro caso, se pudo observar una reerupción parcial de la pieza comprometida a los 2 meses de seguimiento y una reerupción completa a los 7 meses de seguimiento.
CONCLUSIONES
Los traumatismos dentales son sucesos fortuitos, con posibles consecuencias permanentes importantes; por ello, la toma de decisiones basadas en la mayor evidencia científica disponible será decisiva para la elección del mejor tratamiento. La reerupción espontánea es una opción de tratamiento exitoso en los dientes primarios intruidos en ausencia de daño al diente permanente. Teniendo una alta prevalencia y un alto potencial de alteración a los gérmenes en desarrollo, es necesario concientizar sobre el verdadero manejo de este tipo de lesiones traumáticas. Como reportamos en este caso, es importante una planificación de seguimiento continuo hasta el recambio dental; asimismo, debemos informar a los padres las posibles secuelas en los dientes permanentes.