Introducción
Las competencias son significativas para el éxito personal en la sociedad actual, cuando las personas poseen competencias firmes, están mejor preparados para lograr notoriedad en la educación superior, ser competentes en el centro de trabajo y participar completamente en la sociedad. La competencia es clave para el crecimiento económico y mejora de la calidad de vida, así como tan importante para la innovación y productividad (Rivera et al., 2023).
Las competencias científicas en el docente universitario se ha convertido en una condición que debe reunir un docente que dicta catedra en una institución de educación superior. El docente no solo debe ser un facilitador en el proceso de investigación de los estudiantes, sino también, debe proveer las herramientas necesarias para continuar con el desarrollo de la misma a partir de la experiencia y conocimiento que posee el docente como investigador activo (Rivera et al, 2023).
La competencia investigativa de los docentes universitarios es muy valiosa en la gerencia de las instituciones de educación superior, pues es determinante en la calidad de la enseñanza, las políticas de investigación y las acciones de responsabilidad social universitaria Cardoza et al. (2023). Además, juega un rol importante, en especial cuando se pretende alcanzar estándares de calidad. De allí que se requiere de docentes con elevado nivel de competencia en investigación que le permitan resolver problemas actuales de la sociedad (Reiban, 2018).
Gran parte de la investigación se desarrolla en la universidad. Aporta, además de conocimiento, el reconocimiento, impacto institucional, acreditación y la promoción profesional (Rodríguez et al. 2023). De igual importancia, para enseñar investigación científica a los futuros profesionales se requiere de docentes con amplio conocimiento, actitudes y habilidades investigativas que permitan al estudiante tener una orientación idónea y capaz concluir su tesis y/o trabajo de investigación (Rivera et al, 2023). Es interesante resaltar que como producto de los planes de estudio el docente adquiere competencias investigativas, la formación científica desde los primeros años de estudios será relevante para los años posteriores cuando ejerza la docencia en aulas universitarias (Rodríguez et al., 2023).
Actualmente, la competencia investigativa del docente universitario es un tema de interés científico en los últimos años. Reiban (2018), realizó un estudio de revisión en las diferentes bases de datos, observando una tendencia sobre el tema a nivel mundial. En los artículos revisados se aprecia un 60% de docentes con competencias en estudios de naturaleza descriptiva-exploratoria y los contextos determinados son las Ciencias Médicas, Ciencias Sociales, Ciencias de la Educación y Contabilidad.
La investigación tiene buen prestigio, pero de forma distinta en las diferentes disciplinas. El mayor reconocimiento destaca en las ciencias biológicas y sanitarias, así como las tecnológicas y ecológicas, lo que no ocurre en las ciencias sociales (Rodríguez et al. 2023). Así, Livia et al. (2021), refieren que la mayor producción científica es en medicina, casi la mitad pertenecen a esta disciplina con un aumento sostenible de las investigaciones la cual es reportado en el Country Rankin Scimago Journal. Este dato es ratificado por Limaymanta et al. (2020), quienes señalan que en el Perú las disciplinas con mayor producción científica son las de ciencias de la salud, ubicándola entre los 10 primeros lugares. En cambio, en el sistema educativo, ocurre una contradicción en relación a la investigación y su reconocimiento. Por un lado, es de gran relevancia ya que permite obtener nuevos conocimientos, pero a la vez existe un disgusto hacia la investigación y poca utilización de sus resultados en solución de los problemas existentes (Calvani, 2022).
Cardoza et al. (2023), abordan su importancia y la asociación de la competencia investigativa del docente universitario en la formación profesional, incrementa la contribución científica, la formulación de proyectos y la publicación de artículos en base de datos relevantes. De igual manera, Vargas y Sito (2021), refieren que, para fortalecer la relación entre la universidad y sociedad, es de gran importancia que las universidades cuenten con docentes investigadores, que articulen la docencia, investigación y responsabilidad social y participen activamente en la trasferencia y generación del conocimiento científico.
En la misma línea, Cárdenas, et al. (2021), declaran que el docente universitario tiene una actitud positiva para la formación de competencias en investigación cuando es mediano por las Tecnologías de información y comunicación (TIC). Que la formulación del problema y todo el proceso investigativo permite un buen desempeño (90%) cuando es apoyada por las TIC, lo que representa una posibilidad de ser generalizada a todas las instituciones universitarias. Entre los aspectos cualitativos de la competencia investigativa se obtiene que los docentes aumentan el número de publicaciones en revistas de impacto, participan en eventos nacionales e internacionales, perfeccionan su proceso de enseñanza al utilizar sus resultados como fuente referencial y elevan su motivación por conocer y prepararse en temas de investigación.
Frente a este problema, es preciso evaluar si los docentes universitarios de ciencias de la salud poseen competencias de investigación analizando las dimensiones de Identificación de la información, generación del conocimiento y divulgación científica. Para ello el objetivo del presente estudio fue determinar las competencias investigativas de docentes universitarios de ciencias de la salud.
Marco teórico
La investigación en la universidad
Las universidades son las instituciones destinadas a realizar investigación, su gran esfuerzo debe estar encaminado a la práctica de esta actividad a través de profesionales competentes, con capacidad y habilidades para innovar, motivar, trasmitir conocimiento y adaptarse a los acelerados cambios, comprometido con la comunidad y consciente de su responsabilidad social (Moscoso y Carpio, 2022).
En el Perú, fortalecer la cultura de investigación y desarrollo de competencias investigativas ha implicado replantear las políticas de investigación, que se vienen dando a raíz de las políticas del aseguramiento de la calidad universitaria instaurada por el Ministerio de Educación y la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (SUNEDU) responsable directo del licenciamiento institucional y de las condiciones básicas de calidad (Yangali et al., 2020).
El Ministerio de Educación (2015), presentó un informe donde da a conocer la falta de una cultura investigativita en los docentes universitarios, encontrando como factores limitantes la inversión del estado, un PBI más bajo del continente en comparación con los países de Brasil, Colombia, México y Chile. Esta información permite comprender porque antes de la promulgación de la Ley Universitaria 30220 el año 2014, solo tres universidades tenían producción científica en más del 50% (González et al., 2016). Ante esta situación, fue necesario revisar urgentemente las políticas de investigación en las universidades fomentando la investigación básica y aplicada, el manejo de las herramientas tecnológicas, así como la ética e integridad científica (Yangali et al, 2020).
En esa línea la Ley a Universitaria Nº 30220, promueve la investigación científica, tecnológica y humanística: “La investigación constituye una función esencial y obligatoria de la universidad, que la fomenta y realiza, respondiendo a través de la producción de conocimiento y desarrollo de tecnologías a las necesidades de la sociedad, con especial énfasis en la realidad nacional. Los docentes, estudiantes y graduados participan en la actividad investigadora en su propia institución o en redes de investigación nacional o internacional, creadas por las instituciones universitarias públicas o privadas” (Ley Universitaria Nº 30220, Artículo 48).
La investigación dentro de la función docente constituye una parte importante y obligatoria en las instituciones universitaria, debido a que tienen la responsabilidad de formar profesionales (Acosta y Lobato, 2019). Las líneas de investigación permiten y orientan a los docentes a especializarse en determinadas áreas de investigación (Acosta y Lobato, 2029).
Según Clavijo (2014), quienes integran la comunidad saben de investigación. Por ello, los docentes deben crear ambientes de aprendizaje para que los estudiantes tengan una buena formación en investigación, además para que la institución cumpla con los criterios de calidad, de allí la importancia de articular la investigación y docencia. Sin embargo, hay docentes que no realizan investigación para fortalecer su labor, porque no tienen los conocimientos necesarios para investigar, tampoco con el interés para aplicar la investigación como apoyo en la docencia, algunos se excusan que son académicos y no investigadores. Además, no se cuenta con apoyo institucional para que todos los docentes puedan realizar investigación.
El docente universitario tiene la obligación de realizar la función de investigación. Se puede decir entonces, que esta concepción del rol del docente investigador está siendo aceptada con mucha fuerza en la actualidad. Por lo tanto, este nuevo perfil del docente investigador, contribuye a fortalecer la cultura investigativa con el propósito de generar y difundir conocimientos que solucionen los problemas del entorno nacional, regional y local (Moscoso y Carpio, 2022). Se considera al docente universitario con grado de doctor como un investigador de máximo nivel, pero para llegar a ese desarrollo profesional ha sido necesario pasar por etapas previas para adquirir y desarrollar competencias de investigación. Mas-Torrellò (2016), refiere que para perfilar la función investigadora del docente es necesario establecer una ruta, guiada desde la etapa inicial e incorporando habilidades según su línea de investigación y experiencia en investigación. Este proceso puede realizarlos en un laboratorio, con pares investigadores, en la búsqueda de información, análisis de datos etc.
La investigación se ha vuelto un modo de enseñar para los docentes, más aún, es el núcleo central de su trabajo académico, ya que produce un vínculo con el avance del conocimiento y la cultura de la humanidad, por lo tanto, la docencia y la investigación están estrechamente relacionadas (Rincón y Mujica, 2022). El docente investigador además de cumplir las funciones que determinan las normativas, la función principal es formarse como persona, ciudadano y profesional mediante la adquisición de competencias indispensables para investigar, analizar y comprender la realidad. Es el docente, que, en su noble misión posee las herramientas necesarias para investigar y se comprometa en el proceso de transformación de la realidad histórica y social (Moscoso y Carpio, 2022).
Competencias en investigación
Castro-Rodríguez (2020), define a la competencia como una habilidad de la persona que le permite un adecuado desempeño laboral. La competencia investigativa, es entendida como el conjunto de conocimientos, destrezas y actitudes que posee un individuo para desarrollar de manera efectiva el proceso investigativo. De igual modo, Tapia, et al. (2018), define a las competencias investigativas como “habilidades para reflexionar, abstraer, gestionar información, sintetizar, disertar, redactar y argumentar sobre problemas reales del contexto, a fin de saber identificar, formular, problematizar, planificar, desarrollar, liderar, ejecutar y reportar los resultados de una investigación” (p. 4).
Para Jaik y Ortega (2017), las competencias investigativas es un conjunto de conocimientos, actitudes, habilidades y destrezas para realizar o asesorar un proyecto de investigación. Se necesita saber fundamentos filosóficos, epistemológicos, metodológicos, instrumentales para construir un conocimiento y manifestarlo en forma oral y escrita. La importancia reside en que prepara al estudiante para la vida, desarrolla habilidad para comunicarse, aprende a trabajar en equipo, responsabilidad, solidaridad, pensamiento crítico, toma de decisiones y compromiso social.
Según el Proyecto Tunning (2003), que busca mejorar la calidad de los contenidos que se brindan en las universidades europeas, las competencias que debe reunir el docente investigador son dos:
Competencias genéricas: Aquellas competencias comunes, como instrumentales, habilidades cognoscitivas, habilidades tecnológicas y lingüísticas e interpersonales.
Competencias específicas: Son esenciales y se relacionan con cada disciplina en particular. Las competencias genéricas sirven de base para hacer más asequible los conocimientos, capacidades y destrezas.
Para Villada (2007), clasifica las competencias investigativas del docente en instrumentales, reflexivas y sociales.
Competencias instrumentales: Permite materializar los objetivos de la investigación, son de tipo cognitivo, metodológico y lingüístico.
Competencias reflexivas: Dirigen a la persona a la reflexión de los hechos que lo rodea.
Competencias sociales: Importantes en el proceso de comunicar y compartir los conocimientos, permiten al individuo tomar decisiones en momentos de dificultad.
Para Espinosa et al. (2023), las competencias en investigación, es un conjunto de conocimientos, habilidades y actitudes que permiten a la persona realizar actividades de investigación. Son importantes para el desarrollo personal y profesional, porque posibilita tomar decisiones y resolver problemas de forma autónoma. Las competencias de investigación se pueden clasificar en tres condiciones:
Conocimientos: Es crucial para el individuo que está inmerso en la investigación. Abarca la fundamentación teórica y los principios científicos de los métodos y procedimientos de la investigación.
Habilidades: Solo los conocimientos no garantizan el éxito de la investigación. Las habilidades prácticas como diseñar experimentos, analizar datos, uso de herramientas son esenciales para llevar a cabo investigaciones en situaciones reales.
Actitudes: La predisposición y mentalidad positiva hacia la investigación es una clave importante. La curiosidad, la ética y la disposición para confrontar desafíos son actitudes que ayudan en el proceso de la investigación.
Campos et al (2023), consideran que las competencias que debe reunir un docente investigador son:
Habilidad cognoscitiva: Capacidad para generar nuevos conocimientos, conectando los preexistentes con los nuevos que se van alcanzando. Esta habilidad permite identificar los vacíos de información y solucionar los distintos problemas relacionados con el objeto de estudio de la disciplina.
Habilidad tecnológica. Es necesario dominar las herramientas tecnológicas ya que estas favorecen el proceso de búsqueda, procesamiento, análisis e interpretación de la información obtenida durante el proceso de investigación científica.
Habilidades metodológicas: Es necesario tener un dominio de técnicas, métodos de recolectar datos y análisis de información, de tal manera que se pueda responder al problema de estudio.
Habilidades para gestionar la investigación: Referido a las destrezas que tiene el investigador para gestionar adecuadamente los recursos durante todo el proceso de la investigación.
Habilidades para el trabajo en equipo. Para la generación del nuevo conocimiento científico es necesario desarrollar destrezas sociales armoniosas, actitudinales y cognitivas cualidades que debe reunir todo investigador que desarrolla un trabajo colaborativo.
En relación a las competencias en investigación, los docentes en Sudamérica evidencian una notable percepción. Argentina, Bolivia y Chile destacan en las etapas del proceso de investigación, por el contrario, Colombia no destaca en este aspecto. Perú, Uruguay y Venezuela también presentan competencias significativas en metodología de investigación. En competencias éticas se evidencias cifras relevantes en Argentina, Chile y Uruguay. Estas diferencias indican la necesidad de fortalecer esta habilidad entre los docentes, implementando programas de formación continua adaptado a las necesidades de cada país con el propósito de lograr estándares elevados en el ámbito de la investigación (Puche, 2023).
Analizando las definiciones presentadas, se puede concluir que la competencia es la capacidad de saber hacer y actuar desde lo que se es como persona, asumiendo de forma ética y comprometida las implicancias de sus actos (Rincón y Mujica, 2022). De igual modo, Jaik y Ortega (2017) definen la competencia en investigación como un conjunto de conocimientos, actitudes, habilidades y destrezas necesarias para realizar un trabajo de investigación. Esta competencia es muy importante si se pretende formular un proyecto de investigación hasta la difusión de los resultados en revistas de alto impacto (Rincón y Mujica, 2022).
A nivel de países e instituciones educativas se debe fomentar la cultura de investigación, con programas que permitan fortalecer las competencias investigativas de los docentes universitarios, donde incluyan lo cognitiva, procedimental y actitudinal. En la actualidad, se hace necesario reforzar las competencias investigativas para que los docentes sean capaces de realizar investigación y sus prácticas de enseñanza de forma innovadora en un ambiente investigativo como resultado de su propia experiencia (Yangali et al, 2020).
Metodología
Investigación básica de corte transversal realizado en una muestra de 169 docentes de ciencias de la salud de las disciplinas de Enfermería, Obstetricia y Psicología de cuatro universidades públicas peruanas: 47 docentes de la Universidad Nacional Santiago Antúnez de Mayolo (UNASAM), 32 docentes de la Universidad Nacional del Centro (UNC), 47 docentes de la Universidad Nacional del Callao (UNAC) y 43 docentes de la Universidad Nacional Jorge Basadre Grohmann (UNJBG), de ambos sexos, de condición laboral nombrado o contratado, que aceptaron participar voluntariamente y seleccionados mediante un muestreo no probabilístico por cuotas.
Los datos se recolectaron vía online a través de una Escala de competencias investigativas docentes elaborado por Hernández Suarez et al. (2021) aplicada en países como Colombia. Modificado por los autores, previamente el instrumento fue sometido a las pruebas de validez interna y confiabilidad mediante el Alfa de Cronbach obteniendo un valor de 0,942 de significancia, cuyo valor señala que el instrumento es bueno y altamente confiable para la estimación y medición de la variable de interés considerada en la investigación. Escala tipo Likert que consta de 31 ítems y esta agrupado en relación a tres dimensiones: Identificación de la información (referida a búsqueda de información válida y confiable), generación del conocimiento (realiza el proceso del método científico) y divulgación científica (divulgación de resultados de investigación). Con la Media y Desviación estándar de todos los datos se generaron escalas de validación y se establecieron puntuaciones con el método de Baremos clasificando las competencias docentes de investigación en aceptable, regular y bueno.
Los datos se procesaron con el SPSS - 22 y para el análisis de relación de variables y dimensiones se utilizó la prueba no paramétrica de Chi cuadrado, presentando los resultados en tablas de acuerdo a los objetivos. Asimismo, se consideró los principios éticos de investigación, el anonimato y confidencialidad de los datos.
Resultados
Tabla 1 Relación entre la universidad y competencia investigativa de los docentes universitarios
Competencia Investigativa | p-valor | ||||||||
---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
Aceptable | Regular | Buena | Total | ||||||
Frecuencia | % | Frecuencia | % | Frecuencia | % | Frecuencia | % | ||
UNASAM | 11 | 23% | 13 | 28% | 23 | 49% | 47 | 28% | 0.017 |
UNC | 0 | 0% | 25 | 78% | 7 | 22% | 32 | 19% | |
UNJBG | 0 | 0% | 1 | 2% | 42 | 98% | 43 | 25% | |
UNAC | 0 | 0% | 1 | 2% | 46 | 98% | 47 | 28% | |
Total | 11 | 7% | 40 | 24% | 118 | 70% | 169 | 100% |
X2 = 109.8 p-valor= 0.017
La tabla señala que, respecto a la UNASAM, 23% (11) de docentes poseen una aceptable competencia investigativa, 28% (13) una regular competencia investigativa y el 49% (23) una buena competencia investigativa, así mismo respecto a los docentes de la UNC, 78% (25) poseen una regular competencia investigativa y 22% (7) una buena competencia investigativa, los docentes de la UNJBG el 2% (1) posee una regular competencia investigativa y 98% (42) una buena competencia investigativa; finalmente 2% (1) de docentes de la UNAC poseen una regular competencia investigativa y 98% (46) una buena competencia investigativa. Así mismo de acuerdo al análisis de relación por medio de la prueba de Chi cuadrado, se evidencia que existe relación entre la competencia investigativa de los docentes universitarios y la universidad donde desempeñan sus labores, al obtener un p-valor inferior al 5% teórico, señalando diferencias significativas entre las competencias científicas de los docentes de las diferentes universidades públicas.
Tabla 2 Relación entre la escuela profesional según universidad y la competencia investigativa de los docentes universitarios
Competencia Investigativa | p-valor | |||||||||
---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
Aceptable | Regular | Buena | Total | |||||||
Frecuencia | % | Frecuencia | % | Frecuencia | % | Frecuencia | % | |||
UNASAM | Enfermería | 8 | 44% | 6 | 33% | 4 | 22% | 18 | 15% | 0.102 |
Obstetricia | 3 | 12% | 7 | 28% | 15 | 60% | 25 | 100% | ||
Psicología | 0 | 0% | 0 | 0% | 4 | 100% | 4 | 16% | ||
UNC | Enfermería | 0 | 0% | 15 | 68% | 7 | 32% | 22 | 18% | |
Obstetricia | 0 | 0% | 0 | 0% | 0 | 0% | 0 | 0% | ||
Psicología | 0 | 0% | 10 | 100% | 0 | 0% | 10 | 40% | ||
UNJBG | Enfermería | 0 | 0% | 1 | 2% | 42 | 98% | 43 | 36% | |
Obstetricia | 0 | 0% | 0 | 0% | 0 | 0% | 0 | 0% | ||
Psicología | 0 | 0% | 0 | 0% | 0 | 0% | 0 | 0% | ||
UNAC | Enfermería | 0 | 0% | 1 | 3% | 35 | 97% | 36 | 30% | |
Obstetricia | 0 | 0% | 0 | 0% | 0 | 0% | 0 | 0% | ||
Psicología | 0 | 0% | 0 | 0% | 11 | 100% | 11 | 44% | ||
Total | Enfermería | 8 | 7% | 23 | 19% | 88 | 74% | 119 | 100% | |
Obstetricia | 3 | 12% | 7 | 28% | 15 | 60% | 25 | 100% | ||
Psicología | 0 | 0% | 10 | 40% | 15 | 60% | 25 | 100% |
X2 = 7.74 p-valor= 0.102
El análisis indica que en la UNASAM 44% (8) de docentes de enfermería tienen una aceptable competencia investigativa, 33% (6) una regular competencia investigativa y 22% (4) una buena competencia investigativa, así mismo en los docentes de obstetricia, 12% (3) posee una aceptable competencia investigativa, 28% (7) una regular competencia investigativa y 60% (15) una buena competencia investigativa, por otro lado el 100% (4) de docentes de la escuela de psicología poseen una buena competencia investigativa. En la UNC 15% (68) de docentes de enfermería tienen una aceptable competencia investigativa y 32% (7) una buena competencia investigativa, por otro lado, el 100% (10) de docentes de psicología poseen una regular competencia investigativa. En la UNJBG, 2% (8) docentes de enfermería tienen regular competencia investigativa y 98% (42) una buena competencia investigativa. En la UNAC 3% (1) de docentes de enfermería tienen regular competencia investigativa y 97% (35) una buena competencia investigativa, así mismo el 100% (11) de los docentes psicología poseen una buena competencia investigativa. El análisis con la prueba de Chi cuadrado, evidencia que no existe relación entre la competencia investigativa de los docentes universitarios y la escuela profesional, al obtener un p-valor superior al 5% teórico, por ende, las competencias científicas de los docentes son indistintas y se supeditan a otros factores.
Tabla 3 Relación entre la condición laboral de los docentes según universidad y la competencia investigativa de los docentes universitarios
Competencia Investigativa | p-valor | |||||||||
---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
Aceptable | Regular | Buena | Total | |||||||
Frecuencia | % | Frecuencia | % | Frecuencia | % | Frecuencia | % | |||
UNASAM | Nombrado | 6 | 15% | 13 | 33% | 20 | 51% | 39 | 45% | 0.021 |
Contratado | 5 | 63% | 0 | 0% | 3 | 38% | 8 | 10% | ||
UNC | Nombrado | 0 | 0% | 0 | 0% | 0 | 0% | 0 | 0% | |
Contratado | 0 | 0% | 25 | 78% | 7 | 22% | 32 | 39% | ||
UNJBG | Nombrado | 0 | 0% | 0 | 0% | 14 | 100% | 14 | 16% | |
Contratado | 0 | 0% | 1 | 3% | 28 | 97% | 29 | 35% | ||
UNAC | Nombrado | 0 | 0% | 1 | 3% | 33 | 97% | 34 | 39% | |
Contratado | 0 | 0% | 0 | 0% | 13 | 100% | 13 | 16% | ||
Total | Nombrado | 6 | 7% | 14 | 16% | 67 | 77% | 87 | 100% | |
Contratado | 5 | 6% | 26 | 32% | 51 | 62% | 82 | 100% |
X2 = 5.717 p-valor= 0.021
Con respecto a la UNASAM 15% (6) docentes nombrados tienen una aceptable competencia investigativa, 33% (13) una regular competencia investigativa y 51% (20) una buena competencia investigativa, así mismo respecto a los docentes contratados, 63% (5) posee una aceptable competencia investigativa y 38% (3) una buena competencia investigativa. En relación a la UNC 78% (25) docentes contratados tienen regular competencia investigativa y 22% (7) buena competencia investigativa. En la UNJBG, 100% (14) docentes nombrados poseen una buena competencia investigativa, mientras que, los docentes contratados, 3% (1) poseen una regular competencia investigativa y 97% (28) una buena competencia investigativa. Así mismo, los docentes de la UNAC, 3% (1) docentes nombrados poseen una regular competencia investigativa, mientras que 97% (33) poseen una buena competencia investigativa y con respecto a los contratados el 100% (13) poseen una buena competencia investigativa. El análisis de relación con la prueba de Chi cuadrado, evidencia que, si existe relación entre la competencia investigativa de los docentes universitarios y la condición laboral según la universidad, al obtener un p-valor inferior al 5% teórico, en tal sentido las competencias científicas de los docentes se relacionan con la condición laboral de los docentes.
Tabla 4 Competencias investigativas en docentes universitarios según la dimensión identificación y universidad
Dimensión Identificación | p-valor | ||||||||
---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
Nunca | A veces | Siempre | Total | ||||||
Frecuencia | % | Frecuencia | Frecuencia | % | Frecuencia | Frecuencia | % | ||
UNASAM | 13 | 28% | 16 | 34% | 18 | 38% | 47 | 28% | 0.000 |
UNC | 0 | 0% | 24 | 75% | 8 | 25% | 32 | 19% | |
UNJBG | 0 | 0% | 1 | 2% | 42 | 98% | 43 | 25% | |
UNAC | 0 | 0% | 1 | 2% | 46 | 98% | 47 | 28% | |
Total | 13 | 8% | 42 | 25% | 114 | 67% | 169 | 100% |
X2 = 113.0 p-valor= 0.000
Respecto a la UNASAM, el 28% (13) de docentes nunca desarrollan las actividades competitivas de esta dimensión, el 34% (16) a veces y el 38% (18) siempre desarrollan las actividades competitivas de la dimensión Identificación, así mismo los docentes de la UNC, el 75% (24) a veces desarrollan las actividades competitivas de esta dimensión y el 25% (8) siempre desarrollan las actividades competitivas de la dimensión Identificación, sobre los docentes de la UNJBG el 2% (1) a veces desarrollan las actividades competitivas de esta dimensión y el 98% (42) siempre desarrollan las actividades competitivas de la dimensión Identificación; finalmente el 2%(1) de docentes de la UNAC a veces desarrollan las actividades competitivas de esta dimensión y el 98% (46) siempre desarrollan las actividades competitivas de la dimensión Identificación. El análisis de relación por medio de la prueba de Chi cuadrado, permite evidenciar que si existe relación entre la dimensión Identificación de la competencia investigativa de los docentes y la universidad donde desempeñan sus labores, al obtener un p-valor inferior al 5% teórico.
Tabla 5 Competencias investigativas en docentes universitarios según generación del conocimiento y universidad
Dimensión Generación del conocimiento | p- valor | ||||||||
---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
Nunca | A veces | Siempre | Total | ||||||
Frecuencia | % | Frecuencia | % | Frecuencia | % | Frecuencia | % | ||
UNASAM | 11 | 23% | 7 | 15% | 29 | 62% | 47 | 28% | 0.00 |
UNC | 8 | 25% | 10 | 31% | 14 | 44% | 32 | 19% | |
UNJBG | 0 | 0% | 0 | 0% | 43 | 100% | 43 | 25% | |
UNAC | 0 | 0% | 1 | 2% | 46 | 98% | 47 | 28% | |
Total | 19 | 11% | 18 | 11% | 132 | 78% | 169 | 100% |
X2 = 54.46 p-valor= 0.000
Sobre la dimensión de generación del conocimiento, respecto a la UNASAM, 23% (11) de docentes nunca desarrollan las actividades competitivas de esta dimensión, 15% (7) a veces y 62% (39) siempre desarrollan las actividades competitivas, así mismo los docentes de la UNC, el 25% (8) nunca desarrollan las actividades competitivas de esta dimensión, 31% (10) a veces y 44% (14) siempre desarrollan las actividades competitivas, sobre los docentes de la UNJBG el 100% (43) de los docentes siempre desarrollan las actividades competitivas de esta dimensión; finalmente el 2%(1) de docentes de la UNAC a veces desarrollan las actividades competitivas de esta dimensión y el 98% (46) siempre desarrollan las actividades competitivas. El análisis de relación con la prueba de Chi cuadrado, indica que si existe relación entre la dimensión Generación de la competencia investigativa de los docentes universitarios y la universidad donde desempeñan sus labores, al obtener un p-valor inferior al 5% teórico, señalando que las competencias investigativas de la dimensión Generación difieren significativamente entre los docentes de las diferentes universidades públicas.
Tabla 6 Competencias investigativas en docentes universitarios según divulgación del conocimiento y universidad
Dimensión Divulgación del conocimiento | p-valor | ||||||||
---|---|---|---|---|---|---|---|---|---|
Nunca | A veces | Siempre | Total | ||||||
Frecuencia | % | Frecuencia | % | Frecuencia | % | Frecuencia | % | ||
UNASAM | 22 | 47% | 17 | 36% | 8 | 17% | 47 | 28% | 0.013 |
UNC | 18 | 56% | 7 | 22% | 7 | 22% | 32 | 19% | |
UNJBG | 1 | 2% | 35 | 81% | 7 | 16% | 43 | 25% | |
UNAC | 1 | 2% | 22 | 47% | 24 | 51% | 47 | 28% | |
Total | 42 | 25% | 81 | 48% | 46 | 27% | 169 | 100% |
X2 = 113.2 p-valor= 0.013
La tabla indica que, respecto a la UNASAM 47% (22) de docentes nunca desarrollan las competencias de la dimensión divulgación, 36% (17) a veces y el 17% (8) siempre desarrollan las competencias de esta dimensión, así mismo en la UNC 56% (18) docentes a veces desarrollan esta competencia, 22% (7) a veces y 22% (7) siempre. Con respecto a la UNJBG, 2% (1) de docentes a veces desarrolla las competencias investigativas de la dimensión Divulgación, 81% (35) a veces y16% (7) siempre. Por otro lado, los docentes de la UNAC el 2% (1) nunca desarrolla las competencias investigativas de esta dimensión, 47% (22) a veces y 51% (24) siempre. El análisis de relación por medio de la prueba de Chi cuadrado, permite evidenciar que existe relación entre las competencias de la dimensión Divulgación del conocimiento de los docentes universitarios y la universidad donde desempeñan sus labores, al obtener un p-valor inferior al 5% teórico.
Discusión
Según los resultados obtenidos se aprecia que los docentes de ciencias de la salud el 70% tiene buena competencia investigativa, pero con menor desempeño en la dimensión de divulgación y según escuelas profesionales el resultado obtenido se ubica entre buena y regular competencia investigativa. Además, el análisis estadístico evidencia que existe relación entre la competencia investigativa de los docentes universitarios y la universidad donde desempeñan sus labores al obtener un p-valor inferior al 5%.
La nueva universidad necesita que la investigación se generalice, que permita la innovación y el logro de competencias en los profesionales para este contexto de competitividad y globalización. Sin embargo, la realidad es diferente, el trabajo cotidiano no favorece la necesidad de transformar los problemas en problemas de investigación. En ese sentido, la investigación, avanza a grandes pasos, pero aún no se logra una equidad de este progreso a nivel mundial (Espinoza et al., 2024).
Por consiguiente, la universidad debe tomar acciones a fin de favorecer el desarrollo de competencias investigativas en los docentes, que la calidad de la docencia se refleje en la articulación de la práctica docente y la investigación. Se sabe que la investigación se centra en el cumplimento del trabajo de grado, sin mostrar integración ni continuidad en la construcción del conocimiento. Por lo tanto, necesario formar profesionales críticos, competentes y comprometidos con la profesión, con una perspectiva humana y social de tal modo que cumplan a cabalidad su función asistencial, docente, administrativa y de investigación (Espinoza et al., 2024).
Similares resultados se obtuvieron en la Universidad Francisco de Paula Santander donde se observa que el mayor promedio es en la competencia Identificación y organización del conocimiento (4,45), seguido de Generación del conocimiento (4,41) y Divulgación de Conocimientos (4,07). Las distancias son mínimas, posiblemente los docentes poseen estas competencias por la formación obtenida en el posgrado. En Colombia, es de importancia la vinculación, el desarrollo y producción científica en la educación superior establecida por el Ministerio de Educación, a partir de ello, las universidades, generan las herramientas y promueven los procesos investigativos en aras de obtener reconocimiento, además de favorecer la práctica docente en su quehacer profesional y disciplinar (Ayala y Barrera, 2018). Cárdenas et al. (2021), indican que los docentes mejoran sus competencias investigativas cuando están apoyados por las TIC y tienen esa necesidad de aplicarlo en su trabajo profesional.
En cambio, Yangali et al. (2020), estudiaron las competencias investigativas en cinco universidades del Sur de Lima obteniendo un resultado favorable, luego de aplicar un programa de promoción de cultura investigativa. El resultado del grupo experimental en relación a las competencias investigativas es: 1,9% presenta nivel bueno, 86,8% muy bueno y 11,3% nivel excelente. Concluyendo que la existencia del fomento de la cultura de investigación fortalece las competencias investigativas y se traduce en la productividad académica y científica de los docentes. En la misma línea, Serrano et al. (2024), revela que en docentes ecuatorianos solo 9% tiene muy buena competencia investigativa, 48% buena competencia y 43% deficiente competencia. Estos hechos demuestran una escasa cultura investigativa institucional, déficit de habilidades para impulsar el conocimiento e innovación, atribuidos al exceso de trabajo en el área administrativa que les impide dedicarse a las actividades de investigación.
Ayala y Barrera (2018), en las competencias de Identificación encontró que los docentes tienen bajo porcentaje en actividades como “componer y redactar el informe de investigación, seleccionar los participantes, adecuar los formatos de resultados de acuerdo al interés de la investigación, utilizar plataformas especializadas, uso de fuentes primarias”. Y en relación a la Generación del conocimiento observó un mayor porcentaje, porque conocen herramientas de análisis estadístico, a diferencia de la metodología y selección de los participantes para el estudio finalmente, respecto a la Divulgación científica, los docentes demuestran poca participación en eventos científicos con el propósito de divulgar sus resultados de investigación.
Otro estudio en docentes de medicina, demostraron que ellos no han desarrollado estas competencias investigativas, lo que posiblemente afecte en su desempeño en el aula. En general, las competencias lo han desarrollado en un nivel medio y ninguna competencia evaluado obtuvo un nivel alto. La competencia con la capacidad para resolver problemas obtuvo una media de 3,907 ± 0,778 y las competencias más bajas fueron la capacidad para interpretar datos válidos y confiables y en las competencias sobre planeación, se observa un nivel bajo, dentro ellas la capacidad para asignar tareas en el proceso investigativo. En relación al diseño experimental, la competencia es media, destacando el conocimiento sobre método científico y redacción de hipótesis, por el contrario, la selección apropiada de instrumentos está en un nivel bajo. De igual modo, el análisis de datos e interpretación de los datos a través de un procesador tiene una calificación media (Correa-Bautista, 2009).
Rivera et al. (2020), observaron que existe diferencias significativas entre las competencias científicas de los docentes según universidades privadas. Asimismo, existe diferencia significativa en la dimensión difusión y generación del conocimiento por lo que consideran relevante que el docente reflexione sobre el cumplimiento de estos criterios. De igual modo, en Colombia se encuentra que 76% de docentes universitarios que participaron en el estudio tienen un contrato y solo 16% son permanentes, este hecho indica la necesidad de contar con más docentes de planta que se involucren en la investigación (Ayala y Barrera, 2018).
Conclusiones
Se concluye que los docentes de ciencias de la salud tienen buena competencia investigativa, pero con menor desempeño en la dimensión de divulgación y según escuelas profesionales el resultado obtenido se ubica entre buena y regular competencia investigativa. Además, el análisis estadístico evidencia que existe relación entre la competencia investigativa de los docentes universitarios y la universidad donde desempeñan sus labores al obtener un p-valor inferior al 5%.
La investigación científica debe ser la base de la educación y los reportes van acordes con la Política Nacional de Educación Superior que tiene como objetivo fundamental formar profesionales creativos, innovadores y curiosos. Finalmente, parte la necesidad de desarrollar programas de formación de competencias investigativas, programas de incorporación de docentes investigadores, fomento de redes de investigación a nivel nacional e internacional cuyos resultados contribuyan a la transformación del desarrollo social, económico y político del país.