1. Introducción
En el mundo académico, las instituciones educativas, como las universidades, centran su preocupación por el acceso y el uso de las inteligencias artificiales (IA) en la enseñanza y el aprendizaje (Urquilla, 2023; Bartelle, 2023; Pérez, 2024). Los profesores y los coordinadores de cursos se interrogan por su incorporación o su abstención. Muchos rechazan su devenir porque parecen sustituir actividades que los estudiantes deben desarrollar en la redacción e investigación académica autónoma (Ciaccio, 2023). El temor crece cuando los docentes creen que van a ser reemplazados por las máquinas. Otros consideran incluso que las IA no favorecen la educación ni colaboran con el desenvolvimiento de las sesiones de clases. Reclaman que debe utilizarse con responsabilidad y ética en la investigación (Lopezosa, 2023; Wexell y Canese, 2024), y con pensamiento crítico (González-Videgaray y Romero-Ruiz, 2022).
Sin embargo, las maneras en que se proporcionan conocimientos van cambiando y la IA ofrece una de esas formas (Lovón y Parini, 2024). En el contexto educativo, la IA contribuye al desarrollo de una enseñanza innovadora al permitir asesorías virtuales, aprendizajes personalizados y tutorías (Carbonell-García et al., 2023). La IA impacta en la educación, en la administración, la gestión, la instrucción, el aprendizaje y la evaluación (Pinho et al., 2022); particularmente posibilita el aprendizaje individualizado de los estudiantes y la personalización de los materiales en relación con sus capacidades y necesidades (Troncoso-Heredia et al., 2023). El aporte que se encuentra en el uso de la IA, por ejemplo, repercute en el aprendizaje de conocimientos, incluso en la adquisición de idiomas. En este ámbito, la IA también ha penetrado en la enseñanza de lenguas (Muñoz-Basols et al., 2023). Se encuentra programada para facilitar la adquisición especialmente de lenguas extranjeras; también se viene empleando en la elaboración de diccionarios digitales para el aprendizaje de lengua de señas (Lovón, 2024). Según Vera (2023), adicionalmente, «la IA ayuda a los estudiantes con discapacidades físicas a aprender y dar exámenes en casa» (p. 125). Finalmente, puede desempeñar un rol en la revitalización o preservación lingüística (Ortiz et al., 2024).
Entre las inquietudes específicas de profesores de lenguaje, aparece una demanda de incorporar la IA a cursos de redacción. Debido a la exigencia académica en la solicitud de ensayos y textos en la universidad, los estudiantes que conocen de IA han empezado a utilizarla para la realización de sus tareas, lo que reduce tiempos y cumple con los productos que piden los maestros. Esto ha generado que algunos docentes se percaten del empleo de la IA y se cuestionen por el momento o la etapa en que se pueda usar.
En este contexto, esta investigación tiene como propósito describir una experiencia de incorporación de la IA en cursos de redacción académica universitaria. En un primer momento, en este artículo, se documenta la fase de planificación e implementación de la IA. En un segundo momento, se conocen las percepciones de los estudiantes sobre la IA. Cabe precisar que el estudio se realiza dentro del contexto de una universidad particular peruana. La importancia de este estudio radica en que abre posibilidades de pensar en el uso y la evaluación de la IA en el contexto universitario. Con ello, se puede posteriormente tomar decisiones institucionales en la enseñanza de la redacción e investigación académica.
El artículo se ordena de la siguiente manera: se presentan alcances conceptuales, metodología, análisis y conclusiones.
2. Marco teórico
La popularización de ChatGPT como la plataforma de IA más usada viene transformando la educación desde distintos frentes. Navarro et al. (2021) destacan que la migración hacia entornos virtuales exige a los docentes desarrollar habilidades específicas para diseñar experiencias educativas efectivas, lo cual es pertinente al considerar la incorporación de herramientas de IA en la enseñanza de la redacción académica.
Respecto del uso de la IA, existe gran consenso entre las investigaciones sobre los beneficios que trae esta inteligencia en todos los momentos del proceso educativo (Aparicio-Gómez, 2023; García-Peñalvo et al., 2023; Troncoso-Heredia et al., 2023). Los autores coinciden en que la IA es benéfica en la educación antes, durante y después de clases a partir de cinco aspectos.
En primer lugar, destacan la personalización del aprendizaje, la cual ya no solo consiste en adaptarse a las necesidades individuales de los estudiantes, sino también la recopilación de «su rendimiento, preferencias y estilo de aprendizaje para ofrecer contenido y actividades personalizadas» (Aparicio-Gómez, 2023, p. 219).
En segundo lugar, la IA permite que los materiales educativos, las actividades y evaluaciones se adapten a lo que requiere cada uno de los estudiantes. Por ejemplo, en el caso de la educación a distancia, García-Peñalvo et al. (2023) subrayan la posibilidad de la retroalimentación instantánea y personalizada a los estudiantes después de rendir exámenes o realizar tareas.
En tercer lugar, la IA ha propiciado que se integren simulaciones, juegos y herramientas digitales en el proceso de aprendizaje, lo que genera una participación más activa y estimulante. A modo de ilustración, hoy en día, es posible pedir a los chatbots que actúen como un personaje histórico o respondan como un filósofo que sean materia de estudio de un curso, lo que puede convertir la experiencia de aprendizaje en una actividad más placentera.
En cuarto lugar, si bien ya existían las tutorías virtuales, con la IA es posible que haya más formas de retroalimentación, explicaciones detalladas y la resolución de preguntas. García-Peñalvo et al. (2023) explican las posibilidades de la IA «para realizar un seguimiento del progreso académico de los estudiantes, identificar posibles áreas de mejora y ofrecer recomendaciones personalizadas para optimizar su rendimiento» (p. 15).
Finalmente, sostienen que las tareas administrativas y logísticas se pueden automatizar permitir que los profesores se centren en mejores actividades educativas. En el caso de la gestión de recursos, permiten que esta sea más eficiente con análisis predictivos que mejoren la toma de decisiones (Troncoso-Heredia et al., 2023).
A pesar de esto, en la evaluación del impacto de la IA en la educación, también aparecen problemas y desafíos, especialmente en relación con los productos que se pueden generar. Selwyn et al. (2023) señalan su preocupación en torno a la privacidad y protección de datos; los sesgos y la discriminación, lo cual ha sido planteado por Forero-Corba y Negre Bennasar (2024) como una suerte de «sesgo algorítmico»; las brechas que desafían el acceso a estos recursos, lo que en América Latina puede ser un enorme desafío; y la dependencia tecnológica que podría generar en los estudiantes y docentes, la cual limitaría sus habilidades críticas y creativas. De hecho, Troncoso-Heredia et al. (2023) se preguntan cómo evolucionará el rol docente y su participación educativa si es que ciertas funciones son asumidas por sistemas inteligentes. A su vez, Parra-Sánchez (2022) echa en falta la supervisión humana para garantizar un uso ético y efectivo de estas tecnologías, así como la necesidad de la capacitación docente para sacar el mayor provecho de estas. Esto nos lleva a pensar que, en el ámbito universitario, es pensada a su vez como una posibilidad y un riesgo, por lo que su incorporación es debatible, tanto como su supervisión (Fernández Bringas y Chinchay Pajuelo, 2023).
Respecto de la relación específica entre IA y la redacción e investigación académica, la literatura especializada ha trabajado principalmente las posibilidades y los riesgos (Juca-Maldonado, 2022; Díaz-Arce, 2023a; Medina Romero, 2023; Vega Figueroa, 2024; Pizarro-Romero, 2024). En primer lugar, algunos beneficios de la IA en la educación coinciden con los de la enseñanza de la redacción e investigación académica. Por un lado, estas son la automatización de tareas repetitivas: la recopilación de información, el análisis de datos o la corrección gramatical. Incluso esta tecnología puede parafrasear textos generados por los estudiantes o convertirlos en compatibles con la variedad académica. Por otro lado, se personaliza el aprendizaje en tareas que permiten mejorar su desempeño académico. Por ejemplo, un estudiante con una dificultad específica en la normativa puede ser asistido por un chatbot hasta resolver esa dificultad (Huete, 2024). En segundo lugar, la IA puede asistir en la formulación de preguntas, objetivos, hipótesis y marcos teóricos. En el caso específico de SmartPaper estudiado por Medina Romero (2023), «la aplicación ayuda a plantear y orientar las ideas originales, con fundamento en un orden siempre enfocado al conocimiento científico» (p. 7550). En tercer lugar, la IA puede optimizar la búsqueda de información y facilitar el análisis de una gran cantidad de referencias.
A pesar de las posibilidades de la IA, también existen desafíos y problemas al implementarla en la enseñanza de la redacción e investigación académica. En principio, llama la atención la recurrencia de trabajos dedicados a estudiar el plagio en estudiantes de bachillerato o primeros años de universidad (Díaz-Arce, 2023a). En muchos casos, la percepción de los estudiantes es que estas tecnologías realizarán las tareas por ellos sin ser descubiertos. Una mención especial merece el software Turnitin, el cual es uno de los más usados para detectar coincidencias entre lo escrito por estudiantes y otras fuentes para determinar la originalidad de los trabajos presentados en los cursos, y viene lanzando la función de detección de escritura con IA. Díaz-Arce (2023b) alude a los desafíos éticos y legales que aparecen al utilizar las IA, los cuales pueden retar las nociones de originalidad por la «forma en que se promueven en la actualidad por redes sociales y otros canales digitales, [ya que] no fomentan la creatividad tal y como la conocemos» (p. 23). Al respecto, es muy frecuente que en las redes sociales que los estudiantes consumen con fines de entretenimiento también aparezca información sobre cómo usar las IA como reemplazo a su trabajo académico y no como un apoyo. Por otro lado, también se señala una posible pérdida de control en las investigaciones y la dependencia excesiva a estas tecnologías (Medina Romero, 2023, p. 7549). Ante ello, para asegurar un uso adecuado de las IA, López et al. (2024) postulan principios éticos que funcionan en distintos campos, incluida la educación; entre ellos, pueden destacarse la transparencia y explicabilidad, ya que los sistemas educativos que funcionen con estas tecnologías deben ser transparentes en sus procesos de toma de decisiones y capaces de explicar cómo llegan a sus conclusiones, de manera que educadores y estudiantes puedan comprender y confiar en las decisiones que tome la IA. Además, para estos autores, es necesario entender que la relación entre IA y humanos es tanto de colaboración como de supervisión.
3. Metodología
Este es un estudio de enfoque cualitativo, de corte descriptivo y diseño transversal. Se realizó en 2023, dentro de los semestres académicos de marzo a julio (primer semestre) y agosto a diciembre (segundo semestre). Se trabajó con estudiantes de Humanidades, mujeres y varones, quienes cursan los primeros años de la universidad, de carreras profesionales como Derecho, Economía, Lingüística, Literatura, Ciencias Sociales, Psicología.
En primer lugar, para el análisis de los datos, se presenta la explicación de la planificación y el uso de la IA en el aula. Se explican los momentos de organización, las etapas de uso, y los productos obtenidos y evaluados con la IA en los cursos de redacción. Esta fase se basa también en la observación en aula. El mirar el despliegue de los alumnos con la IA permitió sistematizar el involucramiento que tienen con respecto a la tecnología.
En segundo lugar, se interpretan las percepciones de los usos, las ventajas y las desventajas de la IA en el contexto académico. Para ello, se recogen las respuestas de las preguntas planteadas en el cuestionario que se proporcionó a los estudiantes para explorar sus percepciones. Esta segunda etapa posibilitó ahondar en las concepciones y las actitudes de los estudiantes. Las preguntas fueron las siguientes:
¿Qué plataforma(s) de IA utilizó como apoyo para esta asignación? Enumérela(s).
¿De qué manera esta plataforma de IA apoyó su trabajo? Describa brevemente.
¿De qué manera esta plataforma de IA fue una desventaja para su trabajo? ¿Qué desaciertos encontró? Describa brevemente.
¿Cree que se deba usar la IA en un curso como el presente y en el resto de la universidad? Describa brevemente.
La primera pregunta sirvió para conocer el tipo de IA que usan los estudiantes, la segunda buscó recoger los modos en que se emplea, la tercera permitió saber las desventajas que encontraron, y la cuarta posibilitó explorar si la IA se puede emplear en los cursos de la universidad.
Las unidades de análisis son los enunciados, los cuales se ordenan en relación con las preguntas planteadas a partir de las descripciones breves que proporcionaron los estudiantes. Se han seleccionado un conjunto de enunciados como muestra de patrones representativos y se examinan en relación con los propósitos de la investigación. En la interpretación de los datos, se contempló el análisis temático (Braun y Clarke, 2006). Este consistió en familiarizarse con los datos recolectados, codificar a partir de coincidencias, jerarquizar, crear categorías y presentar los hallazgos vinculados con las preguntas indagatorias. En la codificación, RE refiere a un curso de redacción e investigación expositiva, donde los estudiantes elaboran, indagan, presentan y exponen textos de corte descriptivo, cuyo producto final es un texto de 2000 a 3000 palabras. Por otro lado, RA refiere a un curso de redacción e investigación argumentativa, donde los estudiantes elaboran, indagan, presentan y exponen textos de corte persuasivo y retórico, cuyo producto final es un texto de 2500 a 4000 palabras. Asimismo, en la codificación, se enlista el número de respuesta de cada estudiante. Así, por ejemplo, RE-32 indica que RE es el curso y 32 es el estudiante. Respecto de la cantidad de los encuestados, fueron tres aulas del curso de RE durante el primer semestre, y tres aulas del curso de RE y dos aulas del curso de RA durante el segundo semestre. Cada una cuenta con alrededor de 20 alumnos. Los estudiantes pertenecen a una universidad privada peruana, donde fue posible poner en marcha el uso de IA en aula. Cabe señalar que los estudiantes firmaron un consentimiento informado de la investigación.
Es también importante dejar en claro que en el momento en que se realizó la investigación y las entrevistas, las IA no tenían el desarrollo ni el interés que tienen actualmente (marzo de 2024). En ese sentido, actualmente la IA es una tecnología que avanza a pasos agigantados y sin pasar desapercibida en los medios de comunicación y en el mundo académico. Por ello, la percepción general de los estudiantes de 2023 y las posibilidades de la IA, sobre todo en el primer ciclo de ese año, son muy diferentes a las actuales. Hoy en día, es mucho más común que los estudiantes se encuentren experimentando, con o sin guía, el uso de ChatGPT o algunas otras plataformas de IA.
4. Análisis
4.1. Uso de la IA: momentos de planificación, etapas de uso, productos
a. Planificación de la IA en los cursos
En las primeras semanas de clases de RE (ciclos 2023-1 y 2023-2) y RA (2023-2), se explicó a los estudiantes que se utilizarían las IA como recurso de apoyo a los procedimientos tradicionales.
Durante el ciclo 2023-1, en el caso de RE, tras la firma del consentimiento informado, a mitad de ciclo (semana 8), se enseñaron directrices básicas para usar ChatGPT, Perplexity y Bing, y se elaboró un videotutorial1 con un formato que implementa una forma de citar como referencia bibliográfica el uso de estas aplicaciones. Esto se propuso con la fase del curso cuando se enseña y solicita la redacción de párrafos de desarrollo. Asimismo, se utilizó la plataforma de Moodle de la universidad para colocar instrucciones sobre cómo subir sus archivos de reporte después de entregar los trabajos. Todo ello se complementó con explicaciones en aula, en donde se mostraba el uso de las IA para diferentes tareas: asistencia en la redacción, comprobación de datos puntuales y, específicamente con Perplexity, búsqueda de fuentes académicas. Cabe añadir que los archivos de las asignaciones fueron analizados con Turnitin, la cual es una medida obligatoria en los cursos y no solo para el piloto.
b. Uso de la IA en los cursos
En las semanas 8, 9 y 10, resolvimos las consultas de los estudiantes en una dinámica de seguimiento. Fue recién al final de la semana 10, con la entrega del Avance 2 del curso, cuando se pudo apreciar el uso que hicieron los estudiantes, a la vez que dicho uso de las IA implicaba llenar una encuesta de apreciación. El Avance 2 consistía en presentar la redacción de un subtema (la mitad del desarrollo del trabajo de investigación). Para esta asignación, el estudiante debe demostrar que domina la estructura de los párrafos de desarrollo y que tiene información confiable que puede citar, además del uso de la normativa castellana.
Durante la semana 12, dedicada a asesorar a los estudiantes, se procedió de la misma manera para la entrega del Avance 3, el cual, como el Avance 2, consiste en la redacción de una parte del trabajo final. En este caso, el Avance 3 consiste en la presentación de la redacción de la introducción con las implicancias del anterior.
Habría que puntualizar que no se contempló seguimiento para el Avance 4, pues se trataba de una exposición oral sintética de toda la investigación realizada por el estudiante. En otras palabras, no se hizo seguimiento de la IA porque el producto de esta evaluación era una presentación oral de su investigación apoyada en recursos audiovisuales; sin embargo, a pesar de que no estaba en nuestros objetivos, se logró observar que algunos estudiantes utilizaron algunas plataformas para armar sus diapositivas (Canva y Genially principalmente).
Para la semana 15, correspondiente a la presentación del trabajo final completo, volvió a utilizarse el mismo procedimiento del Avance 2 y el Avance 3, pero, en este caso, se trataba de presentar todo el trabajo.
Durante el ciclo 2023-II, la dinámica en RE se mantuvo, pero se añadió el uso de las IA en la investigación académica, específicamente en la búsqueda de fuentes confiables con Bing y Perplexity, y ya no solo como un asistente de redacción. Es decir, hubo estudiantes que en este segundo ciclo utilizaban estas herramientas también para la búsqueda de información. En este caso, su introducción fue más temprana que en el ciclo anterior (semana 2). De igual manera, en el curso de RA, desde la primera semana, se introdujo el uso de IA en el planteamiento de temas polémicos para debate, así como la búsqueda de fuentes académicas para elaborar los esquemas de argumentos de la Presentación Inicial (PI) de la semana 3 y, sobre todo, del Proyecto de Ensayo (PE) de la semana 5.
Cabe precisar que, en RA, la demanda de información para sustentar las posturas argumentativas incentivó a los estudiantes a buscarla a través de estas plataformas, especialmente en el caso de aquellos que ya conocían de estas plataformas o habían sido estudiantes del curso de RE en el piloto de 2023-1. En otros casos, los estudiantes siguieron utilizando las IA como asistente de redacción para el Avance 1 (semana 8), el Avance 2 (semana 12) y el Trabajo Final (semana 15). Como se puede ver, en todos los casos, se implementó el uso de estas tecnologías con anterioridad a las evaluaciones. Este tiempo fue suficiente para que algunas dudas sobre el uso puedan resolverse.
Esta información puede verse resumida en la Tabla 1.
c. Productos obtenidos
Respecto de los productos obtenidos, en primer lugar, pudimos observar que los estudiantes optaban por parafrasear lo que presentaba la IA, a pesar de que no se les solicitó esta actividad. Se trató de información relativamente elemental, pero que servía para la investigación de los estudiantes. Esta etapa corresponde al inicio de la investigación, la cual requiere localizar fuentes e información para determinar si el tema delimitado es sustentable con fuentes.
En segundo lugar, los estudiantes obtuvieron de las IA algunas ideas resumidas para el desarrollo. Es decir, después de armado el esquema de redacción, los estudiantes podían ampliar su conocimiento pidiendo más información de las ideas consignadas específicas. Esta actividad permitió que los estudiantes modificaran y mejoraran sus esquemas, a diferencia de los ciclos en los que esta tecnología no estaba disponible.
En cuanto a la redacción de la introducción, en algunos estudiantes, la IA sirvió para que tuvieran una primera versión elemental que luego les permitiera ampliarla y adaptarla a la estructura que enseñamos en el curso.
Respecto de la redacción del desarrollo, el uso de la IA les permitió tener información para sostener sus subtemas. Este fue el uso mayor de la IA, pues el curso requiere que los estudiantes logren una investigación de 2000 palabras como mínimo, donde los subtemas ocupan gran parte de esta extensión. Precisamente, para hacer más sólida su redacción del desarrollo, los estudiantes citaron, textualmente o por parafraseo, información que proveía la IA. En algunos casos, presentaban información de voces autorizadas, pero, en otros, le conferían a las IA la autoridad sin profundizar en la veracidad de los datos.
Por último, se observó que la IA sirvió para la corrección normativa. En muchas ocasiones, la IA mejoró el uso de la variedad formal y corrigió los errores de normativa en los textos de los estudiantes.
d. Productos evaluados
En el curso de RE, los productos evaluables son los siguientes entregables: esquema (Avance 1), subtema completo (Avance 3) y trabajo completo (Trabajo Final). En el caso de RA, los entregables son la esquematización de los argumentos (Proyecto de Ensayo), la redacción de un argumento (Avance 1), la redacción de un contraargumento (Avance 2) y el trabajo argumentativo completo (Trabajo Final). En el marco de esta investigación, asumimos que estos productos estaban influidos por el uso de la IA y, por ello, se recurrió a observar estos nuevos tipos de productos.
Respecto de los productos obtenidos, sobre todo en el ciclo 2023-1, se puede reportar que los estudiantes hicieron usos problematizables con la IA, sobre todo con ChatGPT. En un primer caso, como se observa en la cita de un trabajo del Avance 1 de RE, el estudiante incluye información obtenida de ChatGPT que es bastante genérica, lo que resulta innecesario. Este caso puede explicarse, por un lado, por el requerimiento de citar la información que se obtiene de la IA, pero, sobre todo, por la falta de pericia del estudiante. Recordemos que RE es un curso de primer ciclo. En ese sentido, parte de su formación implica aprender a determinar qué es lo relevante para una cita, lo que conduciría al citado. Como parte de la evaluación de este estudiante, se puede ver que la IA no aportó información relevante para una redacción sólida.
En primer lugar, los costos de manutención son gastos referidos a cubrir las necesidades básicas de las personas. Están asociados con el sustento de una persona en su vida diaria (ChatGPT 2023). Por otro lado, los costos de materiales son gastos asociados a la adquisición de recursos y materiales, lo cual garantiza a los estudiantes el acceso a recursos necesarios para aprender de manera más eficiente (Chat-GPT 2023). La disposición de materiales didácticos para los alumnos es esencial, ya que estos ayudan en su desarrollo (Casas, 2020, p. 41).
Además de lo ya reportado, se puede hacer notar que, al pasar el archivo por Turnitin, lo consignado a partir de ChatGPT no fue detectado. En ese sentido, cabe puntualizar que, a la fecha de la investigación, esta plataforma no es capaz de detectar lo que genera ChatGPT en español.
e. Demanda de las IA por parte del estudiante para propósitos escriturales
Por otro lado, en aula, observamos que hubo estudiantes que usaban otras IA, diferentes a las elegidas para el piloto. Estas no fueron reportadas en los informes. En estos casos, se usaban especialmente para parafrasear citas literales o «mejorar» la redacción hasta satisfacer la demanda del curso, como en el caso de EditPad.org. Como se puede apreciar, el estudiante no se queda con una sola tecnología: explora, no se contenta con lo que le enseña el profesor.
Finalmente, para el caso de los profesores, se pudo constatar que había prestaciones en las que las IA podía hacer la labor de los estudiantes. Una de ellas es el parafraseo de citas literales, la cual es una habilidad que se espera que los estudiantes puedan completar en RE. De igual manera, en RA, Bing era capaz de generar cuadros de contraargumentación, el cual es un saber que suele implicar un esfuerzo cognitivo considerable de parte de los estudiantes. Esta tecnología fue capaz de armar un cuadro de contraargumentación consignando fuentes confiables a partir de una instrucción sencilla. Este cuadro de contraargumentación es el principal insumo para la redacción de la contraargumentación (Avance 2). En ese sentido, la IA sustituye actividades cognitivas e investigativas que los estudiantes hacían por sí mismos hasta el ciclo anterior, cuando no se había incluido la IA en los cursos de redacción académica.
4.2. Apreciación del estudiante: usos, desventajas, empleo en la universidad
4.2.1. ¿Qué plataforma de IA utilizó como apoyo para esta asignación? Enumérela(s)
Entre las plataformas de IA que utilizaron los estudiantes como apoyo para la redacción académica figuran ChatGPT, Perplexity, Google Bard, ChatSonic. La primera fue la de mayor empleo.
Cabe señalar que aquellos estudiantes que conocían del avance de la IA para la redacción emplearon más de una IA, mientras que quienes la desconocían o no tenían mucha experticia confiaron en el empleo de ChatGPT.
4.2.2. ¿De qué manera esta plataforma de IA apoyó su trabajo? Describa brevemente.
Para los entrevistados, las IA apoyan sus trabajos de redacción académica. Se usan para la preparación de tipos de párrafos como la introducción, el desarrollo o el cierre, como señala (1). La IA les permite buscar y organizar ideas para dar coherencia al texto que van armando, como sugiere (2). También las IA sirven para obtener una estructura textual, ser motor de búsqueda de ideas, ser especialista en el tema, verificar las coincidencias o plagios, como resumen en (3). Para otro usuario, sirve para frasear la información que le proporciona la IA, sobre todo para modificar las palabras que la herramienta le arroja, ya que como estudiante debe mostrar cuáles son sus palabras, como señala (4). Además, la IA apoyó en la localización de ejemplos y definiciones que permiten mejorar los desarrollos de los subtemas de redacción, como indica (5). Finalmente, un usuario considera que el punto de partida para realizar un texto es tener uno básico que le permita crear otro, teniendo en cuenta la inclusión de fuentes o referencias académicas, como sostiene (6).
(1) La usé de forma en que genere una introducción y un cierre a mi texto; también lo usé para generar texto a partir de los subtemas y así poder darme una idea de cómo podría redactar el texto. RE-23.
(2) En lograr un nivel de coherencia en cuanto a las ideas. RA-5.
(3) Referente a la primera plataforma señalada, ChatGPT, esta me permitió adaptar y mejorar la estructura de mi texto, además de emplearla como buscador para ejemplificar las ideas propuestas. Asimismo, sirvió como plataforma de retroalimentación al solicitarle que desempeñara el rol de especialista en la materia. En cuanto a ChatGPT-Zero, el uso que le asigné se resume en corroborar las citas de fuentes y verificar el porcentaje de plagio en mi redacción. RE-45.
(4) ChatGPT me brindó las palabras ideales para poder desarrollar mi idea, me arrojó un texto con muchas palabras entonces, lo modifiqué quitando la información redundante y agregando opiniones mías. Además, descubrí que era necesario que las palabras sean diferentes, ya que la información que proporciona es sacada por fuentes; entonces, no es posible copiar y pegar, ya que se consideraría plagio. RE-4.
(5) Esta plataforma me ayudó a tener una información más precisa sobre algunas definiciones y ejemplos. RA-18.
(6) Ayuda a dar una idea de por donde iniciar a escribir un texto o de donde partir, para luego introducir fuentes e información de reflexión personal. RE-12.
Como se observa, la IA es valorada como un apoyo en los trabajos de redacción, pues facilita el aprendizaje formal y conceptual de un texto académico. Da posibilidades para conocer la estructura y la localización de ideas, así como la disponibilidad de fuentes. Además, se desprende que el uso de estas tecnologías les proporciona confianza para proseguir con la escritura o la investigación de su trabajo en una universidad que demanda escritos académicos relativamente extensos y novedosos.
4.2.3. ¿De qué manera esta plataforma de IA fue una desventaja para su trabajo? ¿Qué desaciertos encontró? Describa brevemente.
De acuerdo con las respuestas de los participantes, una de las mayores desventajas fue que la IA afecta la inspiración para redactar, como señala (7). También indican que la información no siempre es veraz, sino escasa o general, como sostiene (8). En ese sentido, los alumnos sienten que la IA ofrece información redundante, como subraya (9). Pero, además, consideran que algunas ideas no están relacionadas siempre con el tema que buscan, como identifica (10). Otro estudiante refiere que las fuentes que ofrece ChatGTP son las mismas que tiene en su archivo y no son suficientes, dado que hay libros u otros documentos que no se presentan ahí, y podrían encontrarlos en la biblioteca o en repositorios académicos que son útiles; por ende, prefieren redactar buscando más fuentes, que son confiables, y escribir con opinión propia, como resume (11). Al respecto, los estudiantes son conscientes de que la información que ofrece la IA es de internet y que, si se copia, se hallarán fácilmente las coincidencias y serán evaluados como casos de plagio; por eso, recomiendan frasear o modificar la información obtenida, como plantea (12). Entre los alumnos es notorio que hallan que la IA no favorece temáticas sociales o sensibles, como apunta (13). Curiosamente, un participante, (14), reportó que la IA arroja errores ortográficos, específicamente en la localización de nombres, por lo que percibió que se trata de una desventaja.
(7) No quise usarla mucho, ya que sentí que me pudo haber cortado las ideas en la redacción y en el momento de poner mis citas. RA-15.
(8) La información otorgada para la búsqueda de fuentes fue en ciertas ocasiones errónea, pues al buscar estas fuentes en el navegador algunas de estas ni siquiera aparecían y otras contaban con información bastante limitada, lo cual no aportó en casi nada a mi texto investigativo. Ahora, acerca del texto del subtema 1 creado por el Chat-GPT, este resultó ser bastante general con la información presentada, además de hacer uso de otras fuentes, las cuales no citó, por lo que no pude recolectar mucha información confiable. RE-4.
(9) Los textos generados tenían redundancias y eran un poco rígidos en el estilo de escritura, es decir, conectaban ideas de manera poco fluida. Encontré como desventaja la redundancia al momento de la escritura del texto de la IA, puesto que abarcaba aspectos que había mencionado en párrafos anteriores y los volvía a explicar. RE-43.
(10) Algunas oraciones eran muy generales y a veces se desviaba del tema que preguntaba. RA-35.
(11) El ChatGPT no te asegura qué fuentes ha usado para dar la información brindada; por ello, le solicité que me brinde qué fuentes usó para la información y solo me dio información que adquirió en sus archivos. Ya sea fuentes académicas o no. Es mejor redactarlo uno mismo con citas de autores y opinión propia. RE-13.
(12) Lamentablemente, la gran mayoría de la información que proporciona es sacada de internet; por lo tanto, es necesario modificar el texto que nos proporciona, ya que, al copiar y pegarlo, se estaría haciendo plagio. RA-6.
(13) No apoyó en mi trabajo, considero que el ChatGPT todavía está en desarrollo y no enfatiza y menos posee vínculos con los seres humanos para poder entender temas sociales. RE-22.
(14) Algunos errores ortográficos, por lo que me daba a veces otros nombres. RE-7.
Como se expresa, las desventajas de la IA para la redacción tienen que ver con la calidad de la información (veracidad, procedencia, reiteración, falta de novedad, coincidencias). Los estudiantes universitarios temen ser reprobados en materias de redacción por la manera en que disponen sus ideas basadas en el apoyo de la IA. Evitan que se les considere plagiadores. En ese sentido, asumen y sienten que ChatGPT les debe proporcionar automáticamente fuentes académicas para su investigación, a pesar de que se trata de un espacio donde la información no es confiable plenamente.
4.2.4. ¿Cree que se deba usar la IA en un curso como el presente y en el resto de la universidad? Describa brevemente.
En relación con el uso de la IA en los cursos de redacción universitaria, algunos estudiantes están en desacuerdo con que se emplee. Por un lado, piensan que reduce las competencias investigativas para discernir e interpretar la información, como indica (15). Esto ocurre porque se percibe que la IA realiza las tareas comunes de los estudiantes en la investigación. En general, como indica (16), puede generar dependencia, en tanto que los estudiantes no desarrollen sus habilidades lingüísticas y académicas, ya que la IA sustituye algunas actividades de escritura e investigación. Por otro lado, se señala que la IA no comprende los sentimientos humanos que son fuente para la creatividad o la comunicación textual, como lo señala (17). En ese orden, en (18), se sostiene que la IA no está totalmente programada para emplearse en las demandas de la universidad.
(15) No, porque no permite al estudiante desarrollar la habilidad de buscar información e interpretar esa información para su tarea. RA-31.
(16) Genera dependencia al utilizarlo; es decir, los estudiantes simplemente pueden quedarse con las ideas que les brinda esta IA y no tratar de explotar sus propios conocimientos. RE-18.
(17) No, puesto que la IA no entiende el sentimiento humano ni considera los factores humanos, como podrían ser los lazos afectivos y muchos otros. RE-22.
(18) No, puesto que todavía no está completada para nuestras necesidades y no podrá cumplir con lo requerido para en la educación universitaria. RE-55.
No obstante, otro grupo de participantes considera que se puede emplear la IA en cursos de redacción. Por ejemplo, como indica (19), permite encontrar información para la planificación de textos. También es una base para la obtención de la estructura textual, como encuentra (20). De no incluir la IA, como revela (21), en la universidad, los estudiantes no irían a la par con la evolución del mundo, donde la tecnología avanza. En este caso, se sugiere que la universidad favorezca el desarrollo de habilidades en la utilización de la IA, en vez de que esta reemplace el trabajo humano. Les importa cómo estas inteligencias apoyan sus actividades académicas y no cómo estas sustituyen lo que deberían hacer.
(19) Se podría usar como un apoyo para los estudiantes, ya que esta plataforma nos ayuda a buscar información más precisa. RE-11.
(20) Yo considero que sí, para tener una estructura del texto o para sacar ideas. RE-28.
(21) Considero que es necesario incorporar la IA en nuestra formación profesional, ya que ignorar su existencia nos limita y nos aísla de una realidad mundial en constante evolución. Esta herramienta ha adquirido una visibilidad asombrosa y la universidad es el mejor medio para aprender a gestionarla y utilizarla de manera eficiente. Por tanto, es esencial desarrollar habilidades en el manejo de la IA y utilizarla como una herramienta que complemente y potencie nuestras capacidades humanas, en lugar de ser suplantadas por ella. RA-18.
Cabe señalar que hay posiciones intermedias en el uso de la IA en la redacción académica. Si bien algunos alumnos están de acuerdo con su empleo, señalan que los profesores probablemente no podrán diferenciar si el trabajo lo realizó el alumno o la máquina, como indica (22). También se cree que, de algún modo, ayuda a encontrar información, pero no posibilita el tener un texto completo o demandante con los requerimientos de los cursos universitarios, como revela (23). La IA es una herramienta que proporciona datos de lo que se le pregunte, pero no siempre las ideas que brinda son las más adecuadas. Tiende a repetir información o incluye datos que se relacionan con el tema que se investiga, pero que no son necesariamente lo que se quiere mostrar. En este sentido, lo que indican los estudiantes, como (24) y (25), es que la IA no tiene que ser usada para la realización completa de los trabajos. Ello se explica porque oscurece o elimina la creatividad o la intervención del alumno en la tarea, hasta el punto de eliminar hábitos investigativos como buscar y leer textos académicos (por ejemplo, libros y tesis).
(22) Sí, pero debido a que es difícil detectar si fue hecho por un humano o por una IA. También se tendría que encontrar un punto de equilibrio en que los estudiantes no sientan la tentación de que chat GPT les haga el trabajo. RE-2.
(23) Posiblemente como una fuente de información y de cierta manera ayuda para simplificar la información, pero no cumple con la capacidad de ayudar en la redacción de un texto con la calidad que se nos pide. RE-29.
(24) Creo que se puede usar la IA como otra fuente de información, mas no para que te haga el trabajo como tal. RA-45.
(25) Considero que sí se puede emplear, pero no todas las veces porque queramos o no es una aplicación que sí nos ayuda, pero también disminuye nuestra capacidad de investigación en cuanto a leer artículos, libros, informes, tesis, etc. RE-47.
Como se ilustra, en relación con el uso de la IA en un curso de redacción y en el resto de la universidad, unos no están de acuerdo con su empleo, otros sí, y otros con ciertos reparos. Aquellos que rechazan su uso piensan que sustituye competencias humanas en la escritura y la investigación, así como el tratamiento de la información de manera sensible. Aquellos que la aceptan piensan que contribuye con la planificación y la textualización. Sienten que es inevitable su empleo, dado que la sociedad va evolucionando. Aquellos que tienen una posición intermedia sobre el uso de la IA piensan que aún no se encuentra muy desarrollada, o en términos éticos puede reemplazar las actividades de los estudiantes, y lo que se evaluaría en la universidad serían los productos de la IA y no los propiamente generados por el alumnado. La mayoría, como se infiere, emplea ya la IA con propósitos de asistencia en la redacción.
La aplicación del cuestionario reveló resultados clave: por ejemplo, la gran mayoría de los estudiantes (92 %) optó por utilizar ChatGPT como principal herramienta de apoyo en sus procesos de redacción, mientras que otras plataformas como Perplexity, Google Bard y ChatSonic registraron usos significativamente menores. Estos datos refuerzan la centralidad de ChatGPT en el entorno académico estudiado y subrayan la confianza depositada en esta IA para tareas de parafraseo, estructuración de párrafos y verificación normativa. Por otro lado, los resultados también mostraron que los estudiantes valoran la IA por su capacidad de proporcionar ideas, estructurar argumentos y corregir aspectos gramaticales, aunque expresan preocupaciones sobre la veracidad y originalidad de la información generada. Estos hallazgos cuantitativos complementan los testimonios cualitativos, y demuestran que la IA es vista tanto como una herramienta facilitadora como un desafío potencial en términos de dependencia y disminución de la creatividad. Finalmente, este estudio aporta evidencia sobre cómo la IA facilita la redacción académica en la universidad y, al contrastar estos resultados con investigaciones previas (Aparicio-Gómez, 2023; González-Videgaray y Romero-Ruiz, 2022), se observa que, pese a ciertos desafíos éticos y metodológicos, la adopción controlada y reflexiva de estas tecnologías promete beneficios significativos. La comparación con la literatura destaca la convergencia entre la percepción estudiantil y las tendencias teóricas en cuanto al potencial transformador de la IA en la educación.
Conclusiones
Esta investigación describió una experiencia de uso de las IA como herramientas de apoyo en dos cursos universitarios, uno de redacción expositiva y otro de argumentativa.
Al comenzar la experiencia pedagógica, se explicó a los estudiantes de una universidad peruana privada que se utilizarían las IA como recurso de apoyo a los procedimientos tradicionales en las primeras semanas de clases de los ciclos 2023-1 y 2023-2. Asimismo, fueron enseñadas directrices básicas para usar ChatGPT, Perplexity y Bing, y se elaboró un videotutorial con un formato de citación bibliográfica para el uso de estas aplicaciones en el ciclo 2023-1. En ese sentido, se utilizó una plataforma de Moodle que emplea la institución, donde se recogieron los datos para colocar instrucciones sobre cómo subir los archivos de reporte después de entregar los trabajos. También fue mostrado en el aula el uso de las IA para diferentes tareas: asistencia en la redacción, comprobación de datos puntuales, y búsqueda de fuentes académicas, especialmente con Perplexity. Finalmente, se analizaron los archivos de las asignaciones con Turnitin, una medida obligatoria en los cursos.
Respecto del uso de la IA en los cursos de RE y RA en dos ciclos académicos, se puede afirmar que el uso de la IA se implementó con el fin de mejorar los procesos de aprendizaje de escritura académica de los estudiantes y, por lo tanto, el desarrollo de sus competencias. Esta tecnología se adaptó a las necesidades y los objetivos de cada curso, al ofrecer diferentes funcionalidades y plataformas. De igual manera, el uso de la IA se evaluó mediante encuestas de apreciación y la observación de los productos finales de los estudiantes. Finalmente, el empleo de la IA tuvo un impacto positivo en el proceso y el resultado de la escritura académica, así como en la motivación y el interés de los estudiantes.
Los estudiantes utilizaron la IA para parafrasear, resumir, redactar y corregir sus textos. Además, les ayudó a mejorar sus esquemas, introducciones y desarrollos de sus investigaciones. También les proporcionó información relevante para sus subtemas, pero no siempre verificaron la fiabilidad de las fuentes. Finalmente, les facilitó el uso de la variedad formal y la normativa del idioma.
Los resultados muestran que, en general, los estudiantes encuentran en la IA un apoyo significativo para redactar y corregir sus textos, lo que coincide con investigaciones previas que destacan la personalización del aprendizaje y la asistencia en la retroalimentación instantánea (Aparicio-Gómez, 2023; García-Peñalvo et al., 2024). La comparación con la literatura también resalta la necesidad de considerar la brecha entre la expectativa de la IA como apoyo educativo y la realidad de su implementación. Mientras autores como Troncoso-Heredia et al. (2023) señalan la promesa de la IA para personalizar el aprendizaje, nuestro estudio muestra que, en la práctica, la adopción y el aprovechamiento de estas tecnologías aún enfrentan retos en cuanto a la formación docente y la integración pedagógica efectiva. Los hallazgos de este estudio reflejan que, al igual que en la transición a la educación virtual señalada por Navarro et al. (2021), la integración de la IA en la enseñanza de la redacción requiere una capacitación adecuada de los docentes para superar las barreras tecnológicas y pedagógicas.
En relación con los productos evaluados, encontramos algunos casos de usos problematizables de la IA por parte de los estudiantes, como la inclusión de información genérica o irrelevante generada por ChatGPT, o el uso de otras IA para parafrasear o mejorar la redacción. De igual manera, algunas plataformas como Turnitin no son capaces aún de detectar lo que genera por completo ChatGPT, y ello plantea un desafío para la evaluación de la originalidad de los trabajos; además, las nuevas tecnologías no se encuentran todas programadas para detectar escritos originales en español (Muñoz-Basols et al., 2024). Finalmente, es posible que la IA pueda sustituir algunas actividades cognitivas e investigativas que los estudiantes deberían realizar por sí mismos, como el parafraseo de citas o la generación de cuadros de contraargumentación.
Sobre el uso de plataformas, la que más se utilizó como apoyo para la redacción fue ChatGPT. Encuentran que esta y otras empleadas son un apoyo en la planificación textual para la búsqueda de información, su organización y compilación de ideas. Como desventaja, se encuentra que puede limitar su intervención o participación en la redacción. Las opiniones entre el empleo de la IA en cursos de redacción y la universidad discrepan. En general, hay una aceptación en su uso (por la facilidad de información, el encuentro de ideas base, la realización de algún fraseo) y un rechazo por la IA (no refleja lo que busca, sienten que se pierde creatividad o que el texto no es suyo). Citan la IA, otros la dejan a un lado. En ese orden, en la universidad, el empleo de la IA es parte de lo que podríamos llamar la literacidad digital. Se lee y se escribe ahora con IA en ciertas áreas en que se demanda investigar y escribir. Se emplea de forma espontánea en la planificación de la introducción o cierre. Pero dados los modelos textuales del curso que muestran los maestros, no siempre usan la IA o evidencian su uso.
A partir de nuestra experiencia, consideramos posible incorporar la IA en algunas sesiones de clases, específicamente al programar tareas y en entregas de productos oficiales en los que se pueda apreciar el proceso de investigación y textualización. Esto posibilita hacer un seguimiento y retroalimentación constante, sobre todo en cursos en los que hay un promedio de 20 estudiantes o menos por aula, siempre que haya procesos de aprendizaje. Esto representa una oportunidad para trabajar los aprendizajes desde el enfoque por competencias. Debemos tener en cuenta que nos encontramos en un momento en que las IA empiezan a tener una enorme relevancia en los ámbitos académicos, por lo que ocultar o simplemente prohibir su uso no es estratégico en función de la evolución del aprendizaje de los estudiantes asociado con las habilidades digitales y el mundo actual. Salvagno et al. (2023) señalan que la IA ayuda a los investigadores y científicos a organizar el material, generar borradores iniciales y corregir pruebas, por lo que es útil en la escritura científica. Altmäe et al. (2023) sostienen que la IA es una valiosa herramienta preentrenada a partir de textos de libros, artículos y sitios web de una amplia gama de ámbitos para la investigación y la publicación que puede servir para redactar textos y artículos científicos.
Sin embargo, en caso de necesitar cualificar la solidez de una investigación o el conocimiento sobre un tema, una alternativa es darle mayor peso a las evaluaciones orales, las que permiten el diálogo con el estudiante y la comprobación de su aprendizaje autónomo. Específicamente, si se trata de evaluar competencias de gramática y escritura, se puede retornar a las evaluaciones manuscritas en papel: de parafraseo, normativa, y redacción de oraciones o párrafos.
A su vez, en el contexto planteado en esta investigación e incluso fuera del aula, podemos pensar en un proceso de «cocreación textual» con IA. Por un lado, los estudiantes, a partir de un texto generado por la IA, lo intervienen, adaptan, completan y verifican hasta hacerlo suyo. Por el otro, generan una versión preliminar de un texto a partir de la cual la IA hace mejoras que le permiten tener un mejor producto, a la vez que aprende lo que puede mejorar la siguiente vez, con riesgo a que se acostumbre a la dependencia de la IA. A pesar de ello, consideramos que esta mejora textual con IA se asemeja a la intervención de un asesor de redacción humano. İmre (2023) señala que no siempre es posible detectar la diferencia entre publicaciones por IA y publicaciones escritas por científicos y artículos escritos. Añade que algunas revistas van aceptando publicaciones de IA como coautora. Dicho de otra manera, se gesta otra mirada de contemplar las creaciones textuales.
Cabe señalar que en los cursos de RE se emplea con mayor frecuencia, debido a que la existencia académica consiste sobre todo en describir fenómenos, temas o problemas en forma reportativa; en cambio, en los cursos de RA no hay un uso intensivo de la IA, porque se requiere redactar desde una visión crítica del mundo y evaluar su contenido, especialmente en torno a una postura, lo cual puede ser incompatible con la información y esquematicidad de la IA. En esta medida, los docentes y coordinadores de cursos de redacción pueden pensar en actividades que se enfoquen en el desarrollo más autónomo de los estudiantes para potenciar sus actividades creativas. Carmo et al. (2022) apuntan que la IA aún no es completamente capaz de incorporar las particularidades del lenguaje humano, esenciales para construir textos académicos. Como señalaron algunos estudiantes de la investigación, la creatividad, la identidad personal, la plasmación de emociones y la no repetición de ideas o información son vitales en el trabajo, la publicación y la investigación académica y su progreso.
Contrariamente a ciertas preocupaciones expresadas en la literatura, donde se advierte que la IA podría sustituir la creatividad y el pensamiento crítico (Ciaccio, 2023; Medina Romero, 2023), nuestros hallazgos sugieren que, si bien existen riesgos de dependencia y pérdida de originalidad, los estudiantes tienden a usar la IA como herramienta complementaria que potencia su proceso de escritura en lugar de reemplazar completamente sus habilidades, como confirman otros estudios (Zamora y Stynze, 2024). Esto refuerza la idea de González-Videgaray y Romero-Ruiz (2022) sobre la transición de usuarios pasivos a creadores críticos en el ámbito educativo.
Si bien este estudio aporta una visión valiosa sobre el uso de la IA en cursos de redacción universitaria, es importante reconocer algunas limitaciones inherentes a la investigación. En primer lugar, el contexto en el que se llevó a cabo (cursos específicos de una institución particular) podría limitar la generalización de los resultados a otros entornos educativos o disciplinas diferentes. Además, el enfoque cualitativo y el tamaño de la muestra, compuesto por estudiantes de ciertos semestres y carreras, puede no abarcar la totalidad de perspectivas posibles sobre la integración de la IA en la educación superior. Otra limitación se refiere a la temporalidad del estudio, ya que los datos corresponden a periodos concretos (ciclos 2023-1 y 2023-2). Dado el rápido avance tecnológico y la evolución constante en la percepción de la IA, es posible que los resultados observados varíen en contextos futuros. Asimismo, la información recabada depende en gran medida de los autoinformes de los participantes, lo que introduce la posibilidad de sesgos derivados de la honestidad y autopercepción de los estudiantes.
Estas limitaciones sugieren la necesidad de investigaciones futuras que amplíen el contexto de estudio, incorporen muestras más diversas y adopten enfoques longitudinales para analizar el impacto y la evolución del uso de la IA en diferentes áreas del currículo universitario. Con ello se podrá obtener una comprensión más profunda y generalizable de cómo estas tecnologías afectan la enseñanza y el aprendizaje en la educación superior.