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Revista Medica Herediana

versión On-line ISSN 1729-214X

Rev Med Hered v.9 n.2 Lima abr./jun. 1998

 

 

Anatomía patológica en el Perú: un enfoque histórico

 

Pathology in Peru: a historical view

 

Arias Stella, Javier*

 

* Profesor Principal de Patología, Universidad Peruana Cayetano Heredia. Lima, Perú.

 

La historia de la Anatomía Patológica en el Perú ha seguido los grandes jalones que han caracterizado la evolución de esta especialidad en los países de Iberoamérica: inicio en las escuelas francesas y alemanas, con acento tanatológico, y transición gradual a la escuela americana, con acento experimental, clínico y quirúrgico, para desembocar, en el presente, en la vorágine tecnológica y biomolecular.

Difícil es pretender un juicio integrado y global. Necesariamente, mi visión trasunta la propia experiencia y como tal ha de tener las deficiencias y vacíos de todo intento individual.

Si en España aparece el curso "Patología General y Anatomía Patológica" en las Facultades de Madrid y Barcelona, en 1843 y en Argentina, en la Facultad de Medicina de Buenos Aires, se crea la "Cátedra de Anatomía Patológica, historia de la Medicina y Medicina Legal", en 1852 y en Chile la "Cátedra de Anatomía Patológica y Patología General" en 1881, y en la Facultad de Medicina de Montevideo en 1889, y en la venezolana en 1911 (1), nuestro país, inaugura la "Cátedra de Anatomía General y Patológica", en la Facultad de Medicina de San Fernando, organizada por Cayetano Heredia, en 1856. No hemos estado, pues, a la zaga en los orígenes del desarrollo de nuestra especialidad. Por el contrario, supimos incorporar, en armonía con los tiempos, esta naciente materia médica.

Desde su primer catedrático, don Evaristo D'Ornellas, médico portugués que vino a Lima atraído por el ambiente de la nueva Facultad y que permaneció entre nosotros hasta Mayo de 1859, han desfilado, por el Alma Mater de la Medicina Peruana, distinguidos profesores que sentaron las bases que nos ha tocado recoger a los mayores de nuestra asociación y cuyos exponentes, contemporáneos, mas preclaros han sido los profesores Daniel Mackehenie y Pedro Weiss; este último, con justicia considerado el padre de la Patología Moderna del Perú de hoy (2).

Tampoco ha sido muy diferente la marcha de la organización instituciones escarceos para constituir sociedades representativas de la especialidad también en Iberoamérica, las dificultades propias de nuestra idiosincrasia: una inicial tendencia parroquial, de aglutinación alrededor de figuras consideradas arquetipos, cargando méritos y pecados como herencias y patrimonio, que no hizo fácil la armonización en aras de los objetivos.

En España recién se organiza La Sociedad Española de Anatomía Patología Octubre de 1959, con dieciocho miembros: ¡hoy tiene más de 800!. México la Asociación Mexicana de Patología en 1954 y Bolivia la Sociedad Boliviana en 1968. La Sociedad Latinoamericana de Patología, que amplia el espectro de la primitiva Sociedad Latinoamericana de Morfología, de los profesores Bianchi y Herzog de la década del treinta, queda instituida en 1955 (1).

En el Perú, también, el esfuerzo de los patólogos por catalizar voluntades, fue, inicialmente difícil.

Casi, simultáneamente, a comienzos de la década del cincuenta se constituyen la Sociedad Peruana de Patología, con su capítulo de Anatomía Patológica, y la Sociedad Peruana de Anatomía Patológica. Ambas instituciones expresaban la voluntad de progreso de sus miembros y rápidamente iniciaron actividades a través de reuniones periódicas, seminarios de láminas y conferencias.

Este paralelo y duplicado esfuerzo trasuntaba la separación, existentes entonces, de los especialistas. De un lado, aquellos aglutinados alrededor de la Cátedra de Anatomía Patológica, bajo la égida del profesor Weiss, y, de otro, los especialistas nucleados alrededor del doctor Jorge Campos, en el Instituto Nacional del Cáncer. La división era aún mayor por que con independencia de estos grupos trabajaban, con entusiasmo y diligencia encomiable, el doctor Oscar Urteaga y sus colaboradores en el Hospital Dos de Mayo, donde varios años sacaron a la luz los Archivos Peruanos de Patología y Clínica, importante revista que lamentablemente no se ha continuado o emulado. La crisis universitaria de 1961, con la renuncia masiva de profesores de San Fernando, añadió ingredientes que contribuían a la divergencia (3). Cada cual trabajó y trabajó bien. Ahí están las publicaciones que dejan documentada constancia de esta etapa. No es esta la oportunidad de analizarlas. Basta recordar, como uno de los puntos salientes, la realización en 1965 del quinto Congreso Latinoamericano de Patología en Lima, en cuya organización le cupo destacadísima labor al profesor Uriel García.

Se hizo evidente, sin embargo, que esa falta de convergencia no era positiva. Así, fue surgiendo, en unos y otros, el sentimiento de la necesidad de trabajo unitario y de esfuerzo común entre los patólogos.

Es imposible hacer justicia a todos los que hicieron factible la materialización de ese anhelo. Sin la voluntad del profesor Jorge Campos Rey de Castro, ello no hubiera sido posible; sin la aquiescencia del maestro Weiss, no se hubiera dado ese paso; sin el entusiasmo del profesor Alberto Cuba y del Profesor Uriel García, no se hubiera plasmado la común iniciativa. Son muchos los que directamente aportaron su concurso contribuyendo a forjar la creación de la Asociación Peruana de Patólogos. Sé que voy a omitir, involuntariamente, algunos nombres, pero permítanme rendir también homenaje, por este logro, al doctor Juan García Giessman, a la doctora Graciela Ramírez, al doctor Leoncio Vega Rizo Patrón, al doctor Herbert Rabines, al doctor Oscar Misad, al doctor Juan Takano y al doctor Polinestor Aguilar.

El 24 de julio de 1967, con presencia del representante del Ministro de Salud, del Presidente de la Federación Médica Peruana doctor Rafael Yockteng, del Rector de la Universidad Peruana Cayetano Heredia doctor Alberto Hurtado, del decano de la Facultad de Medicina de San Fernando doctor Jorge Campos Rey de Castro, del decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Cayetano Heredia, doctor Hernán Torres, y del Presidente de la Academia Nacional de Medicina, juramentó la primera directiva de la Asociación Peruana de Patólogos, cuyos miembros fundadores estaban constituidos por los miembros registrados en la Sociedad Peruana de Anatomía Patológica y en el capítulo de Anatomía Patológica Peruana de Patología. La unión de los patólogos se había, finalmente, conseguido.

Por un tiempo, continuaron funcionando la Sociedad Peruana de Anatomía Patológica y el capítulo de Anatomía de la Sociedad de Patología y así es como en Octubre de 1967, en conjunto, y con el concurso de la nueva Asociación, organizaron un homenaje al profesor Pedro Weiss.

Producida la unificación, eventualmente, dejaron de operar y quedó por lo tanto, como representante unitario de los patólogos peruanos, la Asociación Peruana de Patólogos, nuestra anfitriona el día de hoy.

Distintos son, por fortuna, los tiempos que hoy vivimos. Los últimos lustros han sido difíciles en nuestra Patria y han afectado a todas sus instituciones. Los médicos no hemos sido excepción, bien lo sabemos. Miremos adelante con optimismo. Creo que el éxito del último Congreso de Patología, realizado el pasado Octubre, justifica este optimismo. Contrariamente, a lo vivido en las décadas del cuarenta y cincuenta, hoy prevalece un espíritu de comprensión y unión. Esto es muy positivo.

Hemos dado una fugaz mirada a lo que, en verdad, es un capítulo, todavía no escrito, de nuestra historia médica. Esa historia es necesario escribirla. Por ello, quiero terminar proponiendo que bajo los auspicios de la Asociación Peruana de Patólogos llevemos adelante un proyecto. Escribir la historia de la Anatomía Patológica en el Perú, sería un trabajo de equipo, realizado por todos aquellos que quieran participar voluntariamente, implica, primero una búsqueda sistemática de información: registros de los profesores de anatomía patológica, resoluciones de nombramientos, etc., en San Fernando y otras facultades, cronología de eventos científicos, listados bibliográficos, registros de nombramientos en servicios y departamentos de anatomía patológica, registros cronológicos institucionales médicos, listados de publicaciones de la especialidad, etc. Lograda la acumulación de datos, y a través de una definición de los capítulos a considerar se procedería a la redacción por el comité correspondiente.

Si la asociación recoge la idea, se abriría, con una fecha límite, un registro para la inscripción de los voluntarios y se comenzaría a organizar el trabajo. Con optimismo podemos fijar como fecha tentativa para alcanzar la culminación del esfuerzo el próximo Congreso Latinoamericano de Patología a realizarse en Lima en 1999.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1.Arias Stella J. Pedro Weiss y la Patología en el Perú. Rev Med Hered 1996; 7: 32-35.         [ Links ]

2.Oliva H. Caja y la anatomía patológica española, una historia compartida con una introducción de la patología portuguesa e Iberoamericana. Barcelona: Salvat Editores S.A. 1983.         [ Links ]

3.Arias Stella J. De San Fernando a Cayetano Heredia: Homenaje al Alma Mater de la Medicina Peruana. Acta Herediana 1991; 2: 34-35.         [ Links ]