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Revista Medica Herediana

versión impresa ISSN 1018-130Xversión On-line ISSN 1729-214X

Rev Med Hered v.12 n.4 Lima oct. 2001

 

Al Dr. Armando Silicani Della Pina (1926-2001)

 

Calvo Quiroz, Armando*

 

* Servicio de Reumatología, Departamento de Medicina, Hospital Nacional Cayetano Heredia. Profesor Asociado, Dpto. de Medicina. Universidad Peruana Cayetano Heredia.

 

El viernes 30 de noviembre del 2001, sin alterar las actividades docente asistenciales de su querido Departamento de Medicina del Hospital Nacional Cayetano Heredia, el Dr. Armando Silicani tomó la jubilación que Dios le había programado, para los que comulgamos en la Fe Católica, ocurrió su tránsito a la Jerusalén Celestial.

Si bien todos, y es bueno destacar, sin excepción alguna, trabajadores y médicos que laboramos o nos adiestramos en este hospital, tenemos un recuerdo siempre positivo de don Armando, es bueno mantener al menos una parte de su legado para las futuras generaciones que no tendrán la grata experiencia de conocerlo, comunicarles los fundamentos de la formación que nos diera.

Así, permítanme presentar estas líneas dedicadas a mi maestro don Armando Silicani Della Pina.

Un Médico Docente

Durante el tercer año de medicina, unos días después de finalizar semiología, asistimos a la primera huelga médica de la que tenemos memoria, en esa oportunidad se habían incorporado a la protesta los médicos residentes e internos, así que los pacientes internados debían ser atendidos por los Jefes de Servicio. En el Hospital del Rímac (hoy Hospital Nacional Cayetano Heredia), en el Servicio de Medicina A, era Jefe de Servicio el Dr. Armando Silicani, y como tal, cumplía con la visita de sus pacientes..., y nos permitió "ayudarlo" (bondad de maestro y osadía de estudiante de medicina).

Hacía unos meses había tenido oportunidad, durante las vacaciones de verano, de acompañar una que otra ronda del Dr. Silicani, quedando deslumbrado por sus vastos conocimientos de la ciencia de los médicos, pero más aún por su paciencia con los jóvenes que daban sus primeros pasos en este arte-ciencia.

El Dr. Silicani mostrando en todo momento un gran respeto por el paciente y verdadero interés por su salud y problemas humanos, enseñaba los secretos de la escucha atenta, el interrogatorio inteligente, nunca sugerente; y con esmero amoroso de padre demostraba la mejor forma de encontrar los signos de las más variadas patologías, las maniobras semiológicas más pertinentes; despertaba los sentidos de los futuros médicos y especialistas en formación, muchas veces guiando con mano propia a la aún inexperta y trémula del alumno de mandil nuevo. Recogidos los síntomas y signos, nos guiaba por los senderos seguros hacia el diagnóstico; la formación de los síndromes, el diagnóstico diferencial, la elaboración del plan de trabajo diagnóstico, la interpretación y muchas veces la ejecución de los exámenes auxiliares necesarios, como el Lee-White a la cabecera del paciente (que muchos hemos realizado), llegando finalmente el diagnóstico nosológico, todos estos pasos se descubrían fáciles de entender y de aprender gracias a su experta guía.

La metodología de enseñanza que él practicó y nos comprometemos a seguir, es la Docencia en Servicio, es decir la docencia por el paciente, hacia el paciente y con el paciente, no se quedaba en el diagnóstico magistral, ni en el comentario erudito, la conclusión y culmen de lo anterior debía ser el Servicio, satisfacer las necesidades de nuestro paciente, orgánicas, psicológicas y espirituales, y es por ello que insiste en la individualidad del paciente, "no hay enfermedades, hay enfermos y ... tienen nombre".

Así aprendimos las bases de lo que hoy se denomina impropiamente "manejo", a reconocer la importancia de la terapia no farmacológica, donde la educación del paciente juega rol protagónico a fin de proporcionar las herramientas del conocimiento necesario para su participación en la terapia y el ejercicio de su libertad. La terapia farmacológica, en sus intrincados vericuetos, se tornaba diáfana, transparente, aprendimos a contrastar la experiencia peruana ("nuestros pacientes son diferentes a los anglosajones") con la literatura médica más reciente (muchísimas veces nos prestamos sus Annals para poder realizar nuestras Revista de Revistas), gracias a médicos docentes como don Armando Silicani, esto que ahora está de moda como MBE (Medicina Basada en Evidencias), ha sido la forma de aprender terapéutica en el HNCH desde su fundación.

Conceptos como Calidad de Vida y Farmacoeconomía se incorporaron tempranamente al léxico Herediano, porque Maestros como el Dr. Silicani, hacían reflexionar en que la misión del médico no es sólo reparativa (un mecánico también repara), sino integral, somos médicos de cuerpos y almas, comprendemos la salud como el bienestar global del individuo, y con humanidad, no sólo se prescribe el fármaco de primera elección o el más novedoso, debemos asegurar que nuestro paciente pueda acceder a la terapia sin perder efectividad, eficacia o seguridad.

Posteriormente ingresamos al programa de Segunda Especialización en Medicina, el destino había despertado nuestro interés por la Inmunoreumatología y en ese momento conocimos nuevas facetas de la labor educativa del Dr. Silicani: "sólo siendo un buen internista se puede ser un buen reumatólogo (lo que el pensaba era válido para cualquier otra subespecialidad)", "sólo conociendo las bases inmunológicas y de biología molecular se puede ser reumatólogo", "sólo investigandose puede ser buen especialista"...... y así, poco a poco labraba los destinos de los futuros graduados de segunda especialidad, inculcando una vez más una visión integral de la medicina y despertando la innata curiosidad de los médicos, lanzándolos a la investigación de los problemas clínicos observados en la atención de sus pacientes. Entre los residentes que me antecedieron, la admiración y cariño, se tradujo rápidamente en un reconocimiento explicito, él era Don Armando, el Jefe de Medicina.

Y a esta labor se consagró, el día anterior su partida, en el Servicio de Medicina A, el Profesor Emérito Dr. Armando Silicani estaba formando nuevos médicos con la misma dedicación de toda una vida.

Los recuerdos que hemos esbozado tratan de demostrar el impacto de este médico docente, en la vida de muchos médicos, algunos de los cuales también han abrazado la labor docente, si quisiéramos cifras, recordemos todos los médicos que han participado en un programa de Segunda Especialidad de Medicina Interna desde 1964 en el Hospital Nacional Arzobispo Loayza y desde 1969 en el Hospital Nacional Cayetano Heredia. Ya que participó en la creación de ambos programas y desde 1969 dirigió el del HNCH.

Su fecunda labor también incluyó aspectos administrativos como la reorganización del Departamento de Medicina del Hospital Nacional Arzobispo Loayza, afiliado en ese entonces a la Universidad Peruana de Ciencias Médicas y Biológicas Cayetano Heredia hoy UPCH, participó en 1966 en la elaboración del Curriculum de la Facultad de Medicina, fue fundador en 1969 del Hospital Nacional Cayetano Heredia, organizando el Departamento de Medicina y creando la Unidad de Inmunoreumatología.

No sólo enseñó a investigar sino que investigó y publicó, así son cerca de ciento treinta y siete los artículos por él producidos y editó en compañía de su entrañable amigo el Dr. Raúl Patrucco el primer libro peruano de la especialidad. En su empeño por incrementar el número y el nivel de las publicaciones médicas funda y fue Editor Responsable de la Revista Médica Herediana desde 1990.

Sus méritos han sido reconocidos en nuestra institución ganando el Premio en Medicina "Delgado Cornejo" en el período 1997-1999 y siendo nombrado Oficial de la Orden Cayetano Heredia en 1999.

Su afán educador también lo impulsó hacia una prolífica actividad extra-mural, así ha influido en muchísimos Internistas y Reumatólogos en sus siempre esperadas y muy comentadas conferencias, ha sido Fundador y Presidente de la Sociedad Peruana de Reumatología, fue miembro del American College of Physicians, de la Sociedad Peruana de Medicina Interna, de la Asociación Peruano Norteamericana de Médicos y de PANLAR (Liga Panamericana Contra el Reumatismo).

Terminamos esta apretada reseña, para dedicar un párrafo, a una de sus características que será más difícil de imitar, su tremenda constancia y puntualidad, algunos pueden considerar pueril este punto, pero la aldea global cada vez nos enseña más a respetar los tiempos propios y ajenos, y es increible (mejor dicho parece increible, por que para don Armando esto no fue increible) la persistente participación del Dr. Silicani en las reuniones académicas del medio día del Departamento de Medicina del HNCH, a las 12 del día, todos los días del año (salvo febrero, su tradicional mes de vacaciones), enseñando y deleitándonos con sus comentarios, conferencias programadas y algunas veces espontáneas, cuando no llegaba algún invitado.

En su familia esta forma de ser se transformó en un sosegado amor constante, sabíamos que los miércoles tenía almuerzo con su hermana y cuñado, que Susanita quería ir a Estados Unidos ......, o de los fines de semana en Chaclacayo, y es que el inmenso cariño que tenía por su familia lo desbordaba y compartía con los que en nuestro hospital lo rodeaban.

La mayor muestra de respeto por un ser humano es la imitación, hoy son muchos los médicos docentes que imitan sus cualidades y ojalá seamos muchos los que continuemos en el intento de imitarlo.

Cuando se reúnan dos residentes a discutir un paciente Don Armando, estará presente.

 

 

Rev Med Hered 12(4), 2001