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Metabolismo posprandial en
Posprandial metabolism in older adults at sea level
En el momento actual existe una corriente de investigación dirigida a estudiar las variaciones de los lípidos durante el período posprandial, basada en la idea que en estas condiciones habría una mejor correlación entre los resultados de los lípidos y la aparición de eventos cardiovasculares (ECV), que cuando uno mide los lípidos en ayunas, habida cuenta que las personas no están en un estado permanente de ayuno y mas bien ingieren alimentos varias veces al día. Por otro lado, permite conocer las fluctuaciones de otros metabolitos, como la glucosa, insulina y ácidos grasos no esterificados (AGNE). Cuando uno estudia el metabolismo posprandial, está midiendo principalmente las variaciones de las lipoproteínas ricas en triglicéridos (Tg) y de los AGNE. Los Tg tienen 2 orígenes, los quilomicrones que contienen Tg de origen exógeno y las VLDL producidas por el hígado, cuya participación es variable de acuerdo al estado metabólico en el que se encuentre una persona. La forma más exacta de diferenciarlos es mediante la ultracentrifugación diferencial cuantitativa, debido a que son partículas de tamaño y densidad diferentes; sin embargo, esta metodología es complicada y onerosa. Los quilomicrones son lipoproteínas grandes y muy poco densas, que son transportadas por la apoproteína B48, en tanto que las VLDL son más pequeñas, más densas, con un contenido mayor de colesterol y son transportadas por la apoproteína B100. Se puede utilizar la adición de vitamina A en la alimentación para medirlas por métodos bioquímicos; esta vitamina aparece con los quilomicrones, que pueden entonces ser medidos como retinil palmitato. En el momento actual no se cuenta con una prueba de sobrecarga alimenticia estándar; lo cual entorpece la evaluación de los resultados obtenidos por diferentes autores. Pese a la diversidad de resultados, los aspectos generales más aceptados son los siguientes:
Hemos tomado en consideración todos estos hechos y, además, nos hemos ubicado en un nivel más fisiológico para utilizar la técnica de sobrecarga alimenticia del presente trabajo, que en nuestro conocimiento es la primera vez que se realiza en nuestro país.
Se ha estudiado a 33 personas presuntas normales del nivel del mar (Lima, 150 m sobre el nivel del mar), 16 mujeres y 17 varones, de 41 a 72 años, promedio 56,3±7,32 años; todas las mujeres eran posmenopáusicas y no recibían tratamiento hormonal de reemplazo, cuyas características aparecen en la Tabla 1.
Los criterios de exclusión fueron: Diagnóstico de hipertensión arterial, diabetes mellitus, dislipoproteinemias, obesidad, enfermedades tiroideas, hepáticas, enfermedades cardio-vasculares, renales, síndrome de mala absorción intestinal, antecedentes familiares de diabetes mellitus, hipertensión arterial y dislipoproteinemia. Presión arterial >140/90, colesterol total >240 mg/dL, colesterol LDL superior a 160 mg/dL, colesterol No-HDL >190 mg/dL o Tg >250 mg/dL. Después de un ayuno nocturno de 12 a 14 horas, se les tomó una muestra basal de sangre y luego ingirieron un desayuno consistente en 80 g de pan, 30 g de mantequilla y 1 huevo con una infusión de té o de manzanilla con 10 g de azúcar, que contiene 730 kcal, 45 g de grasa (55,4% del valor calórico total), 68 g de carbohidratos (37,2%), 13,4 g de proteínas (7,34%); posteriormente se tomó muestras de sangre a los 30, 60, 120, 240 y 360 minutos después de iniciada la ingesta alimenticia. Se ha medido glucosa, triglicéridos (Tg), colesterol total (CT) y el colesterol HDL, por métodos enzimáticos (Merck, Darmstadt), insulina por radioinmunoensayo (Diagnostic Products, Davis, California); los ácidos grasos no esterificados por el método de Duncombe (6). En la muestra basal se ha calculado las fracciones LDL y VLDL utilizando la fórmula de Friedewald. El colesterol No-HDL se calculó restando el valor del colesterol HDL a la cifra del colesterol total. Para los cálculos estadísticos de los promedios de hombres vs. mujeres se ha empleado la prueba “t” de Student.
En la comparación por géneros, los varones tuvieron un peso y talla mayores que las mujeres, pero el IMC fue semejante; la presión arterial sistólica fue ligeramente superior en los varones, dentro de los límites normales. No se encontró diferencias en la edad, IMC, concentraciones de glucosa, Tg, insulina, AGNE, perfil lipídico, por lo que los cálculos estadísticos subsecuentes han sido efectuados reuniendo los valores de hombres y de mujeres. En la Tabla 2 se muestra los resultados del perfil metabólico en ayunas, que corresponde a un rango para personas de la edad correspondiente. Tres personas del sexo femenino fueron eliminadas para los cálculos estadísticos, por tener colesterol LDL superior a 160 mg/dL, colesterol No-HDL >190 mg/dL o Tg >250 mg/dL.
La concentración máxima de insulina se observó a los 30 minutos, que coincide con el pico de glucosa. La insulinemia se mantuvo alta hasta la 4a hora, que responde a los valores tanto de glicemia como de los triglicéridos. Los AGNE mostraron una movilización inmediata; desde los 30 descendieron signifi-cativamente hasta llegar al valor más bajo a los 120 minutos; luego se observa un repunte, que inclusive supera el valor basal a la 6a hora.
Los resultados de esta investigación muestran las modificaciones metabólicas que ocurren en un grupo de personas normales mayores de 40 años de edad, de ambos géneros. Se aprecia una elevación moderada de la glicemia, menor a la que se suele observar cuando se administra una sobrecarga de glucosa y que está vinculada al hecho de tratarse de una mezcla de nutrientes (3). Las concentraciones de insulina corresponden a las elevaciones de la glicemia, desde que la glucosa es un estimulante de la secreción pancreática de insulina. Por otro lado, en normales, se observa que las concentraciones de Tg se elevan recién después de una hora de la ingesta de alimentos y llegan al máximo en la 4a hora, para luego descender lentamente; a la 6a hora están aún por encima de lo basal. Esta prueba, tal como la estamos estandarizando, servirá de patrón para estudiar otros grupos de pacientes con factor de riesgo cardiovascular, como son los obesos, diabéticos, hipertensos, con alteraciones primarias de los lípidos y otras condiciones similares (7). Se ha investigado el comportamiento lipídico posprandial en sujetos normales parientes de personas que a edad temprana tuvieron enfermedad arterial coronaria (8). Los descendientes con antecedentes de enfermedad cardiaca coronaria de edad superior a los 40 años tuvieron una elevación mayor que los descendientes con antecedentes familiares pero de edad menor, lo que hace ver que la edad es importante, además del antecedente familiar. El ejercicio es una actividad importante para evitar el desarrollo de enfermedades como la obesidad y la diabetes mellitus y además tiene un efecto favorable en la regulación del metabolismo lipídico (5,9), por lo que será muy valioso estudiar el metabolismo posprandial en condiciones de actividad física de diversa magnitud. Por lo anteriormente expuesto, consideramos que el estudio posprandial del metabolismo, particularmente lipídico, permitirá en el futuro tener una apreciación mucho mejor y más temprana para el diagnóstico y tratamiento de los trastornos metabólicos innatos o adquiridos, que la simple determinación basal. Por otro lado, el esquema de sobrecarga alimenticia que se propone intenta inducir a efectuar una prueba más fisiológica, que en el futuro pueda ser considerada como una prueba estándar. Estudio realizado con financiamiento del Fondo de Desarrollo Universitario (FEDU), UNMSM, 1998.
1. Dubois C, Beaumier G, Juhel C, Armand M, Portugal H, Pauli AM, et al. Effects of graded amounts (0-50g) of dietary fat on postprandial lipemia and lipoproteins in normolipemic adults. Am J Clin Nutr 1998; 67: 31-8.
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