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Consumo de alcohol y drogas y factores psicosociales
La adolescencia abarca el periodo entre los 10-19 años de edad (1). En Lima Metropolitana, los adolescentes constituyen 21,6% de la población total, lo que tiende al incremento, sobre todo en las áreas urbanas (2). Durante la adolescencia, se consolida la personalidad y es la etapa en que aparecen las conductas de riesgo. Se entiende por conducta de riesgo aquella que al ser ejecutada con intencionalidad consciente o no, tiene la probabilidad de producir un daño, enfermedad o lesión a uno mismo o a los demás. Una de estas conductas de riesgo es el consumo de alcohol y drogas (3). Dentro de los factores que favorecen el consumo de drogas en la adolescencia tenemos aspectos culturales, interpersonales, psicológicos y biológicos, incluyendo la disponibilidad de sustancias, privaciones económicas extremas, comportamiento problemático, bajo rendimiento escolar, inicio precoz de consumo, entre otros (4). El consumo de alcohol y drogas es una conducta cuya prevalencia presenta actualmente una curva ascendente a nivel mundial. La dependencia de sustancias incluye dos conceptos: dependencia psicológica y dependencia física. La dependencia psicológica enfatiza en las actividades de búsqueda de la sustancia y la evidencia de patrones de uso patológico, y la dependencia física enfatiza en los efectos físicos de los múltiples episodios de uso de la sustancia. Abuso de sustancias, en cambio, está caracterizado por la presencia de al menos un síntoma que indica que el uso de la sustancia interfiere con la vida de la persona (5). No obstante, Hogan manifiesta en una revisión que no es posible hacer la diferenciación entre uso, abuso y dependencia en los adolescentes, a diferencia de los adultos. Más bien, considera los siguientes síntomas como los más predictivos de un problema de abuso de sustancias en adolescentes: Dejar de hacer otras actividades por usar la droga escogida, continuar usando la droga a pesar de que ocasiona problemas sociales, y conductas de riesgo después del consumo de las sustancias (manejar después de haber ingerido alcohol u otras drogas, etc.) (6). Existen drogas de entrada a drogas más fuertes; proponiéndose los siguientes estadios en el consumo: primero uso de cerveza o vino, luego uso de cigarrillos o licores con alto contenido de alcohol, tercero uso de marihuana y cuarto uso de otras drogas ilícitas (7). Mientras más joven el adolescente inicia el consumo de alcohol, mayores son las probabilidades de desarrollar un problema de alcoholismo de adulto. Asimismo, el uso de drogas ilícitas muestra un aumento de la prevalencia entre adolescentes en muchos países (1). En EU de A, la incidencia de alcohol ha aumentado sostenidamente durante los 90s de 3,3 millones de nuevos usuarios en 1990 a 5,6 millones en el 2000, siendo este incremento casi el doble en los menores de 18 años (de 2,2 millones en 1990 a 4,1 millones en el 2000). En el año 2001, 67% de los nuevos usuarios de marihuana eran menores de 18 años; esta proporción se ha incrementado desde los 60s, cuando menos de la mitad de los nuevos usuarios era menor de 18 años. El uso de cocaína se ha incrementado sostenidamente en los 90s, alcanzando 1,2 millones en el año 2001. Asimismo, los nuevos usuarios de inhalantes han aumentado de 627 000 en 1994 a 1,2 millones en el 2000, siendo éstos predominantemente menores de 18 años (71% en el 2001) (8). Este consumo tiene como problemas asociados conductas violentas (9) y conductas sexuales de riesgo (10), entre otros. En la educación secundaria se encuentra la mayor población de adolescentes, lo que da una idea de laprevalencia del consumo de alcohol y drogas y de los factores psicosociales asociados a dicho consumo. Además, en los colegios se puede realizar labor de prevención para este problema. Los objetivos del presente estudio fueron: 1) determinar la prevalencia del consumo de alcohol y drogas en adolescentes de nivel secundaria de un colegio de Lima, Perú; 2) determinar el porcentaje de los adolescentes que tienen un problema de consumo de alcohol y drogas; 3) determinar la asociación existente entre los factores de riesgo psicosociales y el problema de consumo de alcohol y drogas.
El presente estudio es analítico, de corte transversal. La población evaluada consiste en adolescentes de educación secundaria, de un Colegio Nacional Técnico de Lima Metropolitana. El colegio seleccionado cuenta con aproximadamente 320 adolescentes por año, excepto quinto de secundaria, en donde son aproximadamente 200. La determinación del tamaño de la muestra se calculó mediante la fórmula que utiliza varianza máxima de proporciones, con un nivel de confianza del 95% y un error máximo permisible de 3%. Con estos parámetros, se determinó una muestra mínima de 331 adolescentes. El muestreo se realizó por conglomerado, utilizando como unidad de conglomerado las secciones, seleccionando igual número de secciones en cada año de estudios. Se consideró como criterio de inclusión el estar inscrito en el colegio seleccionado, como criterio de exclusión el no haber asistido o el no encontrarse presente al momento de la encuesta. Como criterio de eliminación se consideró el llenado incorrecto de la encuesta. Se utilizó el Cuestionario Tamiz de Experiencias Personales (PESQ: Personal Experience Screening Questionnaire), el cual cuenta con una sensibilidad del 88% y una especificidad del 85% para detectar problema de consumo de alcohol y drogas (11). Esta encuesta consta de 40 preguntas divididas en cinco partes: dos para medir el consumo de alcohol y drogas en los últimos doce meses (severidad del problema y grado de consumo), una para medir los factores psicosociales asociados al consumo y las otras dos para evaluar si los adolescentes pueden estar mintiendo, aumentando el consumo (infrecuencia) o disminuyéndolo (actitud defensiva). Se considera encuesta válida aquella con 39 ó más preguntas respondidas, sin preguntas de infrecuencia positivamente respondidas. Los factores psicosociales analizados han sido divididos en cuatro: distrés psicológico (4 preguntas), pensamiento problemático (2 preguntas), maltrato físico (1 pregunta) y acoso sexual (1 pregunta) (12). En el presente estudio se consideró las siguientes definiciones:
Para la recolección de datos, se realizó un llenado del PESQ por los adolescentes de educación secundaria de un Colegio Nacional Técnico de Lima Metropolitana con total confidencialidad, de forma anónima, entrega de la encuesta y devolución de la misma en sobre cerrado. El tiempo para la resolución de la encuesta fue de 15 minutos. La encuesta fue aplicada por personal de salud, el cual no labora en el colegio evaluado y la recoleccion de los datos se realizó en agosto de 2001. Se contó con el consentimiento de los adolescentes a participar en el estudio, dándoles la opción de no participar en el mismo, y con la aprobación de la Dirección del Colegio Nacional Técnico. Para el análisis estadístico, se realizó un análisis de frecuencia para determinar la prevalencia de consumo de alcohol y drogas y la prevalencia del problema de consumo de alcohol y drogas. Se realizó la prueba de x2 en el análisis de la población total y la prueba exacta de Fisher en el análisis por año de estudios, para determinar si existe asociación entre el problema del consumo de alcohol y drogas y la presencia de factores psicosociales, además, se realizó la prueba de OR, con un intervalo de confianza al 95%, para determinar el grado de asociación estadística entre el problema de consumo de alcohol y drogas y los factores psicosociales. RESULTADOS Se encuestó 430 adolescentes, obteniéndose 391 (91,4%) encuestas válidas. El promedio de edad fue 14,4 años (desviación estándar - DE 1,73), siendo 248 (63,1%) de sexo masculino, 123 (33,1%) de sexo femenino y 22 (3,8%) no respondieron dicha pregunta. La población por año de estudios fue la siguiente: en primer año 66 (16,8%) adolescentes con una media de edad de 12,8 (DE 1,1), en segundo año 95 (24,2%), con una media de edad de 12,9 (DE 0,9); en tercer año 86 (21,9%), con una media de edad de 14,6 (DE 1,1), en cuarto año 84 (21,4%), con una media de edad de 15,4 (DE 0,9) y en quinto año 60 (15,3%), con una media de edad de 16,8 (DE 0,8). En la Tabla 1 se puede observar el número de estudiantes que ha usado alcohol o drogas en los últimos doce meses (43%).
El consumo de alcohol y drogas se inicia principalmente en la adolescencia (13), grupo etáreo que generalmente cursa educación secundaria. En el presente estudio se aplicó el PESQ a adolescentes de educación secundaria de un Colegio Nacional Técnico. De acuerdo a los resultados obtenidos, se aprecia que la prevalencia de uso de alcohol y drogas presenta un patrón ascendente a lo largo de los 5 años de estudios, lo cual concuerda con diversos estudios. La mayor prevalencia de consumo es de alcohol (42,2% del total), seguido de marihuana (8,7%), cocaína (3,1%) e inhalantes (2,3%), semejante al consumo de alcohol encontrado por Ramírez, el cual evaluó estudiantes de educación secundaria del Callao, Perú (14) y menor que el encontrado por CEDRO, el cual fue 62,3% en estudiantes de 2º, 3º y 4º de educación secundaria en Lima (15). Acerca del consumo de drogas ilegales, la prevalencia encontrada es mayor que la encontrada por CEDRO en 1997, la cual fue de 0,6% de consumo de marihuana en el último año y 0,4% de cocaína en adolescentes de 12 a 18 años (16). Sin embargo, CEDRO en una investigación posterior encuentra una prevalencia de consumo de drogas ilegales de 3,6% en adolescentes de 15 a 17 años (17). En la Encuesta Nacional de Adicciones (México, 1998), en adolescentes de 12 a 17 años en los últimos 12 meses, se encontró una prevalencia de consumo de marihuana en hombres de 1,6% y en mujeres de 0,3%; de cocaína en hombres de 0,4% y mujeres de 0,1%; y de inhalantes, en hombres 0,6% y en mujeres de 0,2% (18). Rojas-Guiot halló en Pachuca, México, en estudiantes de secundaria y preparatoria de 10 a 22 años, una prevalencia de vida de consumo de alcohol de 47,9%, de inhalantes 2,7%, de marihuana 1,7% y de cocaína 1,2%, siendo estos resultados menores que los hallados en nuestro estudio, con excepción del consumo de alcohol en Pachuca, probablemente debido al grupo etáreo muestreado (19). En Brasil, Guimarães encontró una prevalencia de vida de consumo de alcohol de 68,9%, inhalantes 10,0%, marihuana 6,6% y cocaína 1,6%, en adolescentes escolares de Assis, São Paulo (20). Baus halló una prevalencia de vida de consumo de alcohol de 86,6%, marihuana 19,9%, inhalantes 18,2% y cocaína 2,9% en adolescentes escolares de Florianópolis (21). Tavares encontró una prevalencia de consumo de alcohol de 79,6%, marihuana 8,9%, inhalantes 6,6% y cocaína 2,4% en adolescentes de 10 a 19 años, en los últimos 12 meses, de Río Grande do Sul (22) y De Micheli halló una prevalencia de consumo en el último mes de alcohol de 48%, marihuana 14%, inhalantes 5% y cocaína 3%, en adolescentes escolares de Barueri, São Paulo (23). Estos estudios muestran mayor consumo de alcohol e inhalantes a comparación de los hallados en nuestro estudio. Acerca de cocaína, su consumo es menor y el consumo de marihuana es variable, en promedio similar al hallado en nuestro estudio. Beyers comunica una prevalencia de consumo, en el último mes, de alcohol en adolescentes de 12 a 14 años de 11,3% en Victoria (Australia) y 7,1% en Maine y Oregon (EU de A); y en adolescentes de 15 a 17 años de 32,4% en Australia y 20,5% en EU de A. Asimismo, se halló una prevalencia de consumo de marihuana en adolescentes de 12 a 14 años de 6,7% en EU de A y 3,8% en Australia; y en adolescentes de 15 a 17 años de 23,1% en EU de A y 16,1% en Australia (24). El problema de consumo en nuestro estudio presenta un patrón ascendente en los tres primeros años, siendo de 10,7% a nivel global, a partir del 3º tiende a estabilizarse. Soldera, en Brasil, encuentra un uso pesado de drogas, definido como el uso de sustancias en 20 días o más del último mes, para alcohol de 11,9%, marihuana 4,4%, inhalantes 1,8% y cocaína 1,4% (25), mayor que el problema de consumo hallado en nuestro estudio. Con respecto al distrés psicológico, la prevalencia de este factor entre los encuestados se dividió en tres grupos: un grupo que no presenta distrés psicológico, un grupo con distrés psicológico grado leve-moderado, que tiene una prevalencia mayor en general y cuya magnitud no tiende a variar mucho en cada año, y un grupo con distrés psicológico severo, que tiene una prevalencia menor en los resultados, pero cuya presentación es más heterogénea en cada año, en mayor porcentaje en 3º, en el que es superior comparado con los dos primeros años. Este mayor porcentaje en la prevalencia del distrés psicológico severo coincide con el aumento en la prevalencia del problema de consumo de alcohol y drogas. En el grupo con distrés psicológico leve-moderado no hay una asociación estadísticamente significativa con el problema de consumo de alcohol. En el grupo con distrés psicológico severo, sí se observa una asociación estadísticamente significativa. Este distrés psicológico reflejaría sentimientos de frustración y problemas en los adolescentes que los haría más propensos a adoptar conductas de riesgo, como el consumo de alcohol y drogas. Acerca del pensamiento problemático, se subdividió en tres grupos: uno que no presenta pensamiento problemático, otro con grado leve-moderado y otro con grado severo. El segundo grupo presenta mayor prevalencia en todos los años, pero va descendiendo de 1º a 5º. En el grupo de grado severo con menor prevalencia, a comparación del anterior, se encuentran porcentajes menores en los tres primeros años y mayores en los dos últimos. El grupo con pensamiento problemático en grado severo presentó asociación estadísticamente significativa con el problema de consumo de alcohol y drogas, aunque en menor grado que el distrés psicológico. El abuso físico es un factor que refleja una mala relación del adolescente con su entorno familiar y problemas de comunicación con sus padres, y esta mala relación con los padres se halla asociada al consumo de alcohol y drogas (19). Este factor presenta una prevalencia que va disminuyendo de 1º al 5º, lo que no necesariamente significa una mejor relación con el entorno familiar. En nuestro estudio, tiene una asociación estadísticamente significativa con el problema de consumo de alcohol y drogas. Este factor tiene un mayor grado de asociación en 3º, lo cual podría explicar parcialmente el incremento del problema de consumo en dicho año. El acoso sexual es un factor que podría llevar a situaciones de temor y frustración; es importante ver que el porcentaje de prevalencia de este factor también va disminuyendo de 1º a 5º en forma sostenida. En el resultado general, este factor no tiene asociación estadísticamente significativa: sin embargo, cabe resaltar que en 2º año existe una fuerte asociación estadística (OR 22,2), lo que nos podría indicar que este factor sería importante para la aparición del problema de consumo de alcohol y drogas. Chandy encontró una asociación entre el abuso sexual y el consumo de alcohol en ambos sexos en poblaciones adolescentes y un incremento en el consumo de marihuana en los varones (26). También se evaluó la actitud defensiva de los adolescentes ante la encuesta; un alto porcentaje presentó actitud defensiva (38,5%), indicando que existiría un grupo de estudiantes que minimizan su consumo. La conclusiones de nuestro estudio fueron:
Finalmente, cabe mencionar que el problema de consumo de alcohol y drogas constituye una situación determinada por múltiples factores adicionales no tomados en cuenta de forma directa en este estudio. Se recomienda el desarrollo de estudios más profundos y detallados para ahondar en el problema de consumo de alcohol y drogas en adolescentes.
1. The Department of Child and Adolescent Health and Development. [homepage on the Internet]. Geneva: World Health Organization; c2000-2004 [cited 2004 Jul 25]. Overview of CAH; [about 2 screens]. Available from: http://www.who.int/child-adolescent-health/over.htm
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