|
La familia en la prevención de la adicción de sustancias psicoactivas
Hemos leído con mucho interés el artículo publicado por Gutiérrez y col. acerca del consumo de drogas ilegales, como la marihuana e inhalantes, en la población escolar de las ciudades de Lima y Callao. En dicho trabajo se señala que existen factores correspondientes a los familiares que influyen como factores protectores hacia el consumo de drogas; así mismo, encuentran que cuando hay un mayor involucramiento de los familiares en las actividades de los hijos resulta menor la prevalencia de consumo de drogas (1). En base a lo señalado, queremos mencionar los resultados de una investigación llevada a cabo en la ciudad de Lima, donde se analiza las conductas de los adictos a sustancias psicoactivas y familiares, hacia la búsqueda de atención médica especializada. Los resultados señalan que los pacientes adictos a sustancias psicoactivas demoran en llegar a la atención médica por primera vez, con tiempo de consumo (TC) de 11,22 años, y que los familiares, conociendo del consumo del paciente, no buscaban atención médica, con tiempo sin atención médica (TSAM) hasta después de 4,69 años. Entre los consumidores de marihuana, el TC es 7,3 años y el TSAM 2,7 años. De estos datos se desprende que el tiempo desde que el adicto inicia el consumo hasta que los familiares lo perciben es de 4,4 años, aproximadamente. Es durante esta fase donde los adictos pueden esconder el consumo de su entorno social y solo manifestarse como fracaso escolar, tal como muestran los resultados del primer estudio (2) y, en el caso de mujeres, como embarazo a temprana edad (3). Como se puede ver, el rol de la familia tiene mucha importancia en la prevención de la adicción a las sustancias psicoactivas. En primer lugar, a nivel de la prevención primaria, a través del forjamiento de conductas saludables y positivas dentro del entorno familiar, como las que han sido señaladas en el primer estudio, que básicamente se centran en un mayor contacto y comunicación entre padres e hijos; así como el conocimiento por parte de los padres acerca de las actividades que realizan sus hijos en su tiempo libre. Sin embargo, una vez instalada la adicción, entra a tallar la prevención secundaria, que busca un diagnóstico precoz y un tratamiento temprano de la enfermedad. En esta fase cobra un rol importante la participación de la familia, pues por la ausencia de conciencia de enfermedad, síntoma cardinal de las adicciones, resulta difícil que el paciente busque atención médica por convicción propia (4). Si bien la familia cobra un rol importante tanto en la prevención primaria como secundaria de las adicciones, se ha observado que en familias desestructuradas o disfuncionales es más frecuente la implantación de la adicción en algunos de sus miembros (5). Y, de la misma manera, los síntomas de ansiedad o depresión son más frecuentes en familias donde existe un adicto (6). Parece ser que en cualquiera de las dos situaciones, el binomio adicto-familia se encuentra involucrado dentro del proceso patológico. Por lo que resulta fundamental que los tratamientos de la adicción busquen la participación activa de todo el sistema familiar.
|
© 2013
UNMSM. Facultad de Medicina
Av. Grau 755
Lima 1, Perú
Telf.: 511-6197000 anexo 4618
anales@unmsm.edu.pe