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Anales de la Facultad de Medicina

versión impresa ISSN 1025-5583

An. Fac. med. vol.78 no.3 Lima jul./set. 2017

http://dx.doi.org/10.15381/anales.v78i3.13757 

ARTÍCULO ORIGINAL

Agotamiento profesional: prevalencia y factores asociados en médicos y enfermeras en siete regiones del Perú

Burnout: prevalence and associated factors in doctors and nurses in seven regions of Peru

 

Risof Solís-Cóndor 1,a,b, Martín Tantalean-del Águila 1,a,c, Rosa Burgos-Aliaga 2,a, Javier Chambi-Torres a

1 Gerencia central de prestaciones de Salud. ESSALUD, Intendencia de Investigación y Desarrollo, SUSALUD. Lima Perú.

2 Dirección General de Intervenciones Estratégicas. Ministerio de Salud. Lima Perú.

a Médico Cirujano

b Especialista en Epidemiología

c Especialista en Salud Pública


Resumen

Introducción. El agotamiento profesional es un síndrome clínico multicausal considerado un daño laboral muy importante, por lo que debe ser identificado y analizado en profesionales de la salud dado su rol en la sociedad. Objetivo. Determinar la prevalencia y factores asociados al agotamiento profesional en médicos y enfermeras en siete departamentos del Perú. Diseño. Estudio transversal. Lugar. Departamentos de Apurímac, Ayacucho, Huancavelica, Lima-Callao, Loreto, Piura y San Martín. Participantes. 958 médicos y 840 enfermeras. Intervenciones. Se aplicó encuesta de creación propia que incluía variables sociodemográficas y laborales y la autoaplicación de la prueba de Maslach. El muestreo fue probabilístico, complejo, estratificado y bietápico. El análisis descriptivo usó medidas de tendencia central y porcentajes, mientras que para la asociación se usó las pruebas de chi2, Fisher, Anova y Kruskal-Wallis. El nivel de significancia fue ≤ 0,05. Principales medidas de resultados. Prevalencia de agotamiento profesional. Resultados. La prevalencia de agotamiento profesional fue 5,5%. El 18,7% de participantes tenía un riesgo alto de despersonalización, el 10% cansancio emocional y 32,1% pobre realización personal. Los factores asociados fueron la profesión médico (OR= 2,829), sexo masculino (OR= 2,474), separación familiar (OR= 1,697), insatisfacción con el horario de trabajo (OR= 2,609), enfermedad agravada o causada por el trabajo (OR= 3,120), trabajar en establecimientos nivel II (OR= 2,421) o nivel III (OR= 3,363). Conclusiones. Se encontró asociación entre el agotamiento profesional y la actividad laboral en establecimientos de mayor complejidad, donde la carga emocional por la atención de casos complejos sería mayor; además, la separación familiar o la morbilidad agravada o causada laboralmente son factores estresantes y se encontrarían asociados al mismo.

Palabras clave. Agotamiento Profesional; Satisfacción en el Trabajo; Médicos; Enfermeras.


Abstract

Introduction: Burnout is a multi-causal clinical syndrome considered to be a very important work-related injury and should be identified and analyzed in health professionals given their role in society. Objective: To determine the prevalence and associated factors of burnout in doctors and nurses in seven regions of Peru. Design: Cross-sectional study. Setting: Regions of Apurímac, Ayacucho, Huancavelica, Lima-Callao, Loreto, Piura and San Martín. Participants: 958 physicians and 840 nurses. Interventions: A self-created survey, which included sociodemographic and labor variables, was conducted and the Maslach test was self-applied. The sample was probabilistic, complex, two-stage and stratified. The descriptive analysis used measures of central tendency and percentages, whereas Chi-square, Fisher, Anova and Kruskal-Wallis tests were used for the associations. The significance level was ≤ 0.05. Main outcome measures: Prevalence of burnout. Results: The burnout prevalence was 5.5%. High risk of depersonalization (18.7%), emotional exhaustion (10%) and poor personal accomplishment (32.1%) were found. Medical profession (OR = 2.829), male sex (OR = 2.474), family separation (OR = 1.697), dissatisfaction with working hours (OR = 2.609), disease worsened or caused by work (OR = 3.120), and working in local level II (OR = 2.421) or III (OR = 3.363) were associated factors. Conclusions: We found an association between burnout and work activity in health facilities of greater complexity where the emotional load caused by attending complex cases would be greater was found. Familiar separation or morbidity aggravated or caused by work were stressing factors probably associated to burnout.

Keywords: Burnout; Job Satisfaction; Physicians; Nurses.


INTRODUCCIÓN

Los diferentes cambios en las relaciones laborales están demandando una gran capacidad de adaptación de los trabajadores (1) condicionando estrés, que es uno de los mayores problemas laborales. En Europa, 22% de trabajadores padecerían estrés (2), siendo la segunda dolencia más reportada por los trabajadores, vinculada a la mitad de días laborales perdidos 3 y condicionando deterioro de la salud mental y física (3-5), además de la disminución en la calidad y productividad del desempeño individual y organizacional (6).

El agotamiento profesional (AP) o síndrome de burnout o 'quemarse por el trabajo' (7) fue inicialmente descrito por Herbert Freudenberger (1,8) y es considerado una respuesta emocional secundaria al prolongado estrés ocupacional (9-13). Christina Maslach usó el término burnout para referirse inicialmente a la identidad profesional y la conducta laboral inadecuada (13), para definirlo luego como un síndrome caracterizado por cansancio emocional, despersonalización y escasa realización personal entre individuos que trabajan con personas (14). Otros autores lo conceptualizan como una pérdida progresiva del idealismo, la energía y del deseo de alcanzar objetivos (15) o como un estado de agotamiento mental, emocional y físico, causado por el estrés crónico resultante de la implicación excesiva con la gente durante largos periodos de tiempo (16), siendo una mala respuesta al estrés laboral que implica alteraciones, problemas y disfunciones psicofisiológicas (17).

A partir de la definición de Maslach y Jackson, respaldada empíricamente por el cuestionario Maslach Burnout Inventory (18), se ha definido como un síndrome con tres síntomas:

a. Cansancio emocional (CE): sensación de ya no poder dar más de sí mismo a nivel afectivo, creando una situación de agotamiento de energía o recursos emocionales debido al contacto diario y continuo con personas en problemas.

b. Despersonalización (DP): desarrollo de actitudes y sentimientos negativos como el cinismo, hacia las personas a quienes se brinda el servicio, quienes son vistas con indiferencia y de forma deshumanizada (19).

c. Baja o falta de realización profesional (RP): tendencia a evaluarse negativamente, en especial la habilidad para realizar el trabajo y tratar con las personas.

Este síndrome es complejo, continuo y heterogéneo, que aparece cuando la persona previamente motivada ya no soporta y rechaza el trabajo (20). Se manifiesta gradualmente a partir del agotamiento emocional inicial (21) que aparece al haber fracasado en la gestión de resolver el estrés, provocando que el trabajo pierda atractivo y aparezcan sentimientos de tedio y aburrimiento aunado a una baja realización profesional (20), por lo que se usa el término de síndrome completo (22) cuando se presentan los tres síntomas. Afecta al individuo (problemas emocionales, ansiedad, sentimientos de impotencia, irritabilidad, conducta agresiva, alteraciones cardiovasculares, problemas inmunológicos, sexuales, entre otros) y al centro laboral (calidad asistencial, ausentismo laboral y abandono del trabajo, así como conflictos interpersonales) (5,7,19,23).

También origina problemas familiares y sociales por las actitudes y conductas desarrolladas que pueden seguir afectando la vida privada con actitudes cínicas y de desprecio, enfrentamientos y otros, por lo que es considerado como uno de los daños laborales de carácter psicosocial más importantes en la actualidad (24-26).

Su presencia en actividades con exigencia y tensión psicológica hace que se presente con más frecuencia en las profesiones con mayor y continuo contacto con personas que demandan atención, especialmente si existe una relación de ayuda o servicio, como el personal de salud, docentes y asistentes sociales (7,16,27-29).

MÉTODOS

Estudio transversal realizado de marzo a julio del 2013 en las regiones de Apurímac, Ayacucho, Huancavelica, Lima Callao, Loreto, Piura y San Martín, considerando profesionales médicos y enfermeras de establecimientos de salud (EE.SS.) públicos, de la seguridad social, privados vinculados a las Empresas Prestadoras de Salud (EPS) y de las Sanidades Policial y Fuerzas Armadas.

El muestreo fue probabilístico, complejo; estratificado (por subsistema de atención) y bietápico, con selección aleatoria simple en la primera etapa y sistemática en la última. El marco muestral se basó en los datos de recursos humanos por establecimiento 2012. Las unidades primarias de muestreo fueron los EE.SS. con internamiento (categoría I-4 en adelante). Las unidades finales de muestreo fueron los profesionales de salud.

El tamaño muestral se determinó bajo el supuesto de máxima variabilidad (p=0,5), confiabilidad de 95%, error de 10% y tasa de no respuesta de 10%, excluyéndose personal SERUMS.

La obtención de datos se llevó a cabo mediante una encuesta personalizada de elaboración propia que incluía variables sociodemográficas y laborales y la autoaplicación del Maslach Burnout Inventory (MBI) en su versión traducida (30,31), asegurándose el anonimato y confidencialidad. El MBI es un cuestionario autoadministrado de 22 ítems que valora los sentimientos y actitudes del profesional en su trabajo y hacia los pacientes, habiendo sido validado en personas que trabajan en EE.SS (32-34) en América Latina y el Perú (35,36). Evalúa las tres dimensiones del síndrome (CE, DP y falta de RP); con respuestas en escala Likert de 0 (nunca) a 6 (cada día) (19).

La puntuación por cada dimensión del MBI es la sumatoria de todos los puntos en los elementos correspondientes. Las puntuaciones por dimensión se categorizan en tres niveles (alto, medio y bajo) y los puntos de corte para definir niveles altos fueron los usados por Gil-Monte y Peiró en población española (10), considerándose como profesionales con perfil de AP a aquellos que tuvieron una puntuación alta en las dimensiones CE y DP y puntuación baja de RP (33,37).

El instrumento fue validado mediante juicio de expertos (3) y un piloto en la ciudad de Lima para validar las preguntas finales de la encuesta sociodemográfica y de satisfacción laboral. Se capacitó al personal en el instrumento en Lima y luego en las demás regiones.

El análisis descriptivo consideró medidas de tendencia central (variables continuas) y porcentajes (variables categóricas). Para evaluar asociación, se utilizó las pruebas de chi2, de Fisher, Anova, Kruskal-Wallis. Se generó un modelo multivariado, ingresándose las variables que en el análisis univariado tuvieron una significancia menor de 0,3 y que estuviesen consignados en más del 80% de los casos estudiados, usando la regresión logística binaria (métodos ForwardStepwise), excluyéndose del modelo o recategorizándose las variables con un coeficiente de correlación mayor de 0,6 o un VIF > 0,2 (38). Se consideró significativo p ≤ 0,05 (39). El análisis se realizó con SPSS (Versión 20.0).

RESULTADOS

Se entrevistó 1 798 profesionales, excluyéndose 198 que contestaron de forma parcial. Se obtuvo una muestra final de 851 médicos y 749 enfermeras, donde 53,6% fueron mujeres. La edad promedio fue 43 (DE=0,27) años, el tiempo promedio de años trabajando en el sector salud fue de 10,53 (DE=0,251) y de 9,7 (DE=0,234) años trabajando en el establecimiento donde fueron encuestados.

Se encontró una media de puntuación en CE de 11,4, en DP de 4,7 y en RP de 37,5 puntos. Según lo recomendado por Maslach, en el sentido que las poblaciones son distintas socioculturalmente y por ende es adecuado que se calculen los puntos de corte para las poblaciones, encontramos que, comparado con los valores que obtuvieron Maslach y Jackson (9) y Gil-Monte y Peiro (10) para nuestra muestra, el percentil 75 tuvo puntuaciones menores en las dimensiones de CE y DP (tabla 1).

Usando los puntos de corte de Gil- Monte y Peiro, encontramos un nivel alto para riesgo de AP en la dimensión RP en 32,1% de los encuestados, DP en 18,7% y 10% en CE.

Considerando los criterios del MBI (figura 1), hallamos que solo 5,5% de profesionales tenía niveles de riesgo alto de AP en las tres dimensiones. Según profesiones, la presencia de puntuaciones altas en las tres dimensiones del MBI fue mayor en médicos (8,2%) que en enfermeras (2,4%).

Como sugieren algunos autores, el AP sucede cuando existe un nivel alto en CE en combinación con un nivel alto en DP o bajo de RP (8,23); la prevalencia del AP sería de 8,8% con una prevalencia en médicos de 13% y en enfermeras de 4%.

La prevalencia del AP varió según regiones, siendo más alta la prevalencia en las de mayor pobreza, afectando al 10% de médicos y enfermeras en Huancavelica, en Apurímac a 15,3% de médicos y 4,3% de enfermeras; en tanto, en las regiones Loreto, San Martín y Ayacucho las enfermeras no presentaron AP, mientras que en Lima-Callao y Piura la prevalencia de AP estuvo alrededor de 2% en los profesionales enfermeros. Fue distinto en los médicos, con prevalencias mayores a 8% en todas las regiones, con excepción de Piura, donde llegó a solo 1,2%.

Los profesionales afectados por el AP significativamente tuvieron mayor edad, promedio de horas de trabajo, años de trabajo en el sector salud o en su establecimiento de salud, comparados con los profesionales sin AP (tabla 2).

El diagnóstico del AP fue más frecuente en el 8,2% de médicos frente al 2% en enfermeras, y en varones con 8,3% frente al 3% en mujeres. Asimismo, los profesionales solteros, viudos o sin familia tuvieron una mayor prevalencia de AP, al igual que aquellos separados de la familia (OR= 2,6) por cuestiones de trabajo. Los profesionales que laboraban en establecimientos de mayor complejidad (II y III nivel) o en establecimientos públicos del MINSA o de Gobiernos Regionales y de EsSalud tuvieron mayor prevalencia de AP (tabla 3).

Se valoró la percepción de las condiciones de trabajo y satisfacción laboral con 11 componentes, encontrándose asociación significativa con 9, existiendo una mayor asociación con la insatisfacción con el horario de trabajo y la posición o participación del profesional dentro de la toma de decisiones o gestión de su servicio o área de atención (tabla 4).

En el análisis multivariado, se definió un modelo altamente significativo (p<0,01), que permitía una clasificación correcta del 94,8% de casos con una alta especificidad (99,8%) y baja sensibilidad (7%). El ajuste global y la bondad de ajuste del modelo fue aceptable, la varianza explicada usando el R2 de Cox y Snell alcanzó 22% y con el R2 de Nagelkerke al 10,2%. El modelo incluye como las variables de asociación significativa con la presencia del AP a la profesión médica, la edad, el sexo masculino, la separación familiar, el tener segunda especialidad, la insatisfacción con el horario de trabajo, el antecedente de tener una enfermedad provocada o agravada por su trabajo, así como laborar en un establecimiento de II o III nivel (tabla 5).

DISCUSIÓN

El AP como respuesta al estrés laboral crónico está vinculado a una multiplicidad de factores, algunos de naturaleza laboral, que obedecen a cambios experimentados en las organizaciones de trabajo y a las relaciones interpersonales en las mismas, pero otros expresan una dimensión más amplia por tener una naturaleza socio-cultural (40), lo que determina que los resultados en un contexto social no sean similares a los de otras realidades.

Comparado con otros estudios, nuestros puntos de corte serían menores, lo cual como anteriormente lo han descrito otros autores es posible por las connotaciones culturales distintas, así como el tipo de personas que constituyen el universo sobre el cual se aplica el instrumento (8,9,10). Nuestro trabajo se realizó sobre diferentes contextos geográficos y sociales en 7 regiones, lo que explicaría a su vez el distinto patrón de prevalencia encontrado con mayor prevalencia en regiones pobres.

Encontramos una prevalencia menor de AP en relación a otros trabajos previos en nuestro país (34,41), situación que estaría en relación al ámbito del estudio y los diferentes niveles de complejidad que se consideró, incluyendo primer nivel (establecimientos 1-4). Hay estudios en Perú con prevalencias altas en profesionales médicos especialistas (psiquiatras, anestesiólogos) (35,36,42), que es concordante con nuestros hallazgos, en donde el tener especialidad fue un factor asociado al AP, posiblemente en relación a la complejidad de casos que debe atender. Al comparar con otras investigaciones, es importante considerar la forma de usar las puntuaciones en las dimensiones que evalúa el MBI, dado que en algunos estudios se valora como AP la puntuación alta en una sola de las dimensiones o también considerando clínicamente como AP cuando hay un alto puntaje en CE en combinación con una alta puntuación de DP o una baja en RP, lo que aumenta la sensibilidad del diagnóstico pero limita la especificidad del instrumento21 y, por ende, sobrevalora las prevalencias. Nosotros hemos considerado las tres dimensiones.

A diferencia de otros estudios, encontramos que la edad no necesariamente es un factor predisponente al AP (36) y por el contrario parece tener un efecto protector, también reportado en otros estudios (43). Al respecto, se ha postulado que la edad puede ejercer un papel moderador, de manera que a mayor edad se presenta menos AP, posiblemente relacionado con la experiencia que gana el profesional en el desempeño de sus tareas y una mayor seguridad que lo hace menos vulnerable (44). Por otro lado se ha mencionado que los trabajadores que sufren de AP y no superan esta etapa tienen alto riesgo de abandonar el trabajo; por lo que los trabajadores que siguen laborando y tienen mayor antigüedad ya habrían logrado superar el problema (1,25).

Con relación al estado civil, los resultados son variados, predominando la vulnerabilidad en soltero(a)s o aquellos que no tienen pareja estable (45), situación que se evidencia en el análisis univariado. Sin embargo, al ajustarse en el modelo de regresión toma más fuerza la separación familiar ocasionada por el trabajo como factor asociado al AP, posiblemente relacionado a una situación forzosa no deseada, pero necesaria. Respecto a la relación del AP con un determinado sexo esto aún es controvertido, ya que algunos autores describen un mayor desgaste en varones. (46), como en nuestro estudio, mientras que otros lo encuentran más en mujeres (47).

El nivel de resolución del establecimiento donde labora el profesional es una variable poco estudiada pero que configura una condición de complejidad atender, la complejidad y severidad de casos tienden a ser mayor con un consiguiente mayor riesgo de presión en la actividad asistencial y/o sobrecarga laboral por el tipo de pacientes, sus complicaciones y necesidades (48,49).

La insatisfacción laboral también ha sido un factor estudiado que se relaciona con el AP. Encontramos asociación con el horario de trabajo que es considerado por los profesionales como un elemento que limita la relación familiar por el número de guardias, el horario continuo, entre otros. El ambiente físico de trabajo también resulta un importante factor asociado, situación que es congruente porque se ha encontrado asociación entre el confort y el cansancio emocional, siendo considerado el AP en algunas legislaciones como un accidente profesional (50).

Asimismo, como factor poco estudiado tenemos las experiencias negativas con el trabajo como una enfermedad que se agrava o se genera en el mismo, lo que puede predisponer a una desilusión e incluso desadaptación del trabajo que podría explicar la asociación encontrada en nuestro modelo final.

Nuestro estudio tiene una representatividad parcial, al considerar en el primer nivel de atención solo aquellos establecimientos con internamiento, por lo que los resultados para el primer nivel son válidos solo para ese tipo de establecimientos de salud. Por otro lado, para el sector privado solo se incluyó datos de los establecimientos ligados a las EPS, lo que representa aproximadamente una tercera parte de la oferta privada; así, los resultados solo se circunscriben a este grupo de establecimientos privados formales.

Finalmente, mostramos una fuerte asociación entre la presencia del síndrome de agotamiento profesional o burnout con el nivel de complejidad del establecimiento donde laboran y la especialización, situación que evidencia el mayor riesgo en los ambientes hospitalarios donde se atienden personas con mayores daños y más vulnerables. Este riesgo puede ser potenciado aun más cuando existe una enfermedad de fondo e insatisfacción del trabajador con el ambiente de trabajo o los horarios de trabajo, aspectos laborales que pueden ser modificados con adecuadas políticas laborales.

 

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Conflictos de interés: Ninguno.

Fuente de financiamiento: El presente trabajo fue financiado por la Superintendencia Nacional de Aseguramiento en Salud SUNASA. * RRSC, MATA, RBA y JBCT han participado en la concepción del artículo, la recolección de datos, su redacción y aprobación de la versión final.

Correspondencia:

Risof Solís-Cóndor

risofneumologia@gmail.com

 

Recibido: 23 febrero 2017

Aceptado: 19 mayo 2017

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