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TEMA DE REVISIÓN
Diagnóstico Parasitológico de la Leishmaniasis Tegumentaria Americana César Augusto Cuba Cuba1 1 Departamento de Patología, Universidad de Brasilia, Brasil.
RESUMEN La demostración directa o indirecta de Leishmania en las muestras patológicas continúa siendo un importante desafío en el diagnóstico parasitológico de esta protozoosis. A pesar de los avances significativos surgidos en investigaciones de biología molecular, muchas de sus técnicas con potencial aplicación diagnóstica, continúan siendo solamente herramientas de los laboratorios de investigación científica. Pocas de ellas se encuentran en fase de valorización clínica y epidemiológica en áreas endémicas, y quizás, de manera optimista, muy pocas estarían a disposición de los laboratorios de diagnóstico de salud pública en la próxima década. Mientras tanto, seguiremos contando con el auxilio de los llamados métodos clásicos de la Parasitología básica que todavía, en las manos de individuos experimentados, diagnostican la gran mayoría de los casos.
Palabras clave: Leishmaniasis cutánea/diagnóstico; Leishmaniasis mucotánea/diagnóstico; Parasitología/métodos (fuente: BIREME). ABSTRACT Direct or indirect demonstration of Leishmania in pathological samples still constitutes a critical challenge when it comes to the parasitological diagnosis of this protozoose. In spite of significant and novel advances in the field of molecular biology of Leishmania, many of the techniques with a real potential diagnostic application, still continue to be the tools for laboratory scientific investigation. Few methods are in the stage of clinical and epidemiological application in endemic areas. Being optimistic, very few techniques would be available at public health laboratories in the next decade in developing countries, where these parasites are prevalent. Meanwhile, we will have to continue to rely on the so called classical methods of Basic Protozoology, which under the supervision of experienced professionals will provide a diagnosis for the great majority of the cases. This overview identifies the methods recommended by experts in this field, it also describes the procedures widely recognized by its sensitiveness and reproducibility, and it demonstrates that these methods will continue to be used if they are appropriately performed. Key words: Leishmaniasis cutaneous/diagnosis; Leishmaniasis mucotaneus/diagnosis; Parasitology/methods (source: BIREME).
INTRODUCCIÓN El género Leishmania comprende protozoarios parásitos pertenecientes a la Familia Trypanosomatidae y al Orden Kinetoplastida, cuya principal característica estructural es la de poseer un orgánulo citoplasmático: el kinetoplasto. La presencia de este último, es de capital importancia en la identificación morfológica de las fases evolutivas del género Leishmania. El ciclo evolutivo, aparentemente simple, transcurre en dos huéspedes: un vertebrado (el hombre y otros mamíferos susceptibles), y un invertebrado (un insecto, la hembra hematófaga de un flebótomo del género Lutzomyia (Diptera, Psychodiidae). En el flebótomo, dos formas evolutivas se desarrollan en el tubo digestivo: una forma fiagelada, las promastigotes, con capacidad de multiplicarse asexualmente por división binaria longitudinal; y otra forma, que se diferencia morfológica y fisiológicamente para pre-adaptarse al parasitismo intracelular en el hospedero mamífero, éstas son las formas de promastigotas metacíclicas o formas infectantes 1. Cuando el insecto pica un vertebrado susceptible, las formas metacíclicas son inoculadas en la piel y dermis, y son fagocitadas por las células del Sistema Fagocitario Mononuclear (SFM). Las células invadidas permiten la transformación de las formas flageladas en formas amastigotes, en el interior de las vacuolas parasitóforas. Los amastigotes de Leishmania tienen la capacidad de evadir la acción parasiticida de las células del SFM y además, de multiplicarse por división binaria simple asexuada. Muchas de esas células liberan los amastigotes, en tanto que otras células, fagocitan los parásitos diseminando así el parasitismo en los tejidos, nódulos linfáticos y otras localizaciones tegumentarias. El resultado del proceso referido es la configuración de cuadros cutáneos y mucosos polifacéticos. Sumariamente, son vistas lesiones de tipo ulceroso, nodular, necrótico, vegetante, plaquetiforme, etc. Este polimorfismo clínico de las leishmaniasis cutáneas y mucosas influencian substancialmente los procedimientos empleados en el diagnóstico parasitológico. Lamentablemente, cierto porcentaje de los individuos parasitados con algunas especies del sub-género Viannia (ver Tabla 1) desarrollan lesiones metastásicas con localizaciones subcutáneas linfonodulares, llamadas formas «esporotricoides» causadas por L.(V). guyanensis2, y localización en ganglios linfáticos3.4 y mucosa del tracto respiratorio naso-buco-faríngeo-laringeos provocadas por L. braziliensis y, menos frecuentemente, por L. panamensis6,7. Un cuadro clínico caracterizado por una anergia selectiva en la inmunidad celular del individuo afectado, es la entidad nosológica conocida como Leishmaniasis Cutánea Difusa (LCD). En América, los infectados con L. amazonensis presentan un parasitismo extremamente agresivo e incurable: nódulos subcutáneos, y/o placas coalescentes, no ulceradas, que contienen un número impresionante de amastigotes y que, generalmente, respetan las mucosas. En individuos inmunocompetentes, parasitados por L. (L) amazonensis, las lesiones son delimitadas, curables, pero interesantemente, presentan un porcentaje elevado de pacientes reactores negativos a la reacción de Montenegro8. La preocupación de varios investigadores con relación a la etiopatogenia de las leishmanias es la comprobación de las vías probables de diseminación del parasitismo por Leishmania. La comprobación de la hipótesis de difusión hematógena y/o linfática ha producido resultados contradictorios. Los cultivos de la llamada «crema leucocitaria» de un paciente mucoso resultaron positivos según lo reportado por Bowdre 9, en tanto que, los aislamientos de Leishmania de linfonódulos vecinos a las lesiones, refuerzan la hipótesis de diseminación hematogénica y/o linfática 3. Nosotros fracasamos en los intentos de aislar L. (V) braziliensis en cultivos de monocitos circulantes, en pacientes cutáneos y mucocutáneos 10,11. Recientemente, Silveira no logró demostrar, en sangre periférica de pacientes parasitados por L. (L) Amazonensis, amastigotes circulantes usando hemocultivo 12 ; y últimamente, el asunto ha sido actualizado por Martínez quien refiere haber aislado L.(V) braziliensis de dos pacientes con lesiones mucosas: los parásitos fueron evidenciados por centrifugación diferencial de células mononucleares de sangre circulante 13. Todo esto no quiere decir que pensemos incluir como rutina diagnóstica, al hemocultivo, ya que consideramos este fenómeno un hecho esporádico y de difícil reproducibilidad. Las leishmaniasis tegumentarias son diagnosticadas, en conclusión, cuando se demuestra la presencia de amastigotes en las lesiones sugestivas de este parasitismo. Igualmente, si por cultivo «in vitro», comprobamos la evolución de formas promastigotes derivadas de las respectivas formas intracelulares. Es bien conocido que, las leishmaniasis tegumentarias son causadas por una variedad de diferentes miembros del género Leishmania. Se sabe también que la patogenicidad, abordaje terapéutico y los posibles métodos de control de este complejo síndrome de enfermedades son determinados, en gran parte, por la especie de Leishmania. Es, por lo tanto, extremadamente importante que en cualquier caso de leishmaniasis el agente etiológico sea identificado. En ese sentido, los científicos vienen desplegando considerables esfuerzos para conseguir métodos que asocien diagnóstico e identificación en forma simultánea. La sonda ideal sería aquella de sensibilidad, especificidad y reproducibilidad total, aplicada directamente en las muestras retiradas de las heridas de los pacientes. Aparentemente los biólogos moleculares estarían próximos a proporcionarnos estas herramientas. La Tabla 1 nos muestra las especies de Leishmania descritas que parasitan al hombre, así como su distribución geográfica en América. La especie predominante en la gran mayoría de focos endémicos y brotes epidémicos 14 de Leishmaniasis Tegumentaria Americana (LTA) es L. V. braziliensis 15-17, lamentablemente, esta es la especie más difícil de diagnosticar y tratar.
MÉTODOS Y TÉCNICAS DE DIAGNÓSTICO PARASITOLÓGICO DE LTA Debemos siempre tener en cuenta que los procedimientos empleados en el diagnóstico de LTA dependerán, en gran parte, de la finalidad e infraestructura del laboratorio en que actuemos. Si se trata de un laboratorio de investigación, que apoya logísticamente estudios epidemiológicos en áreas endémicas, la metodología será más compleja; sin embargo, si se trata de un laboratorio hospitalario o de una posta médica de salud, escogeremos las técnicas que por su simplicidad, costo y reproducibilidad sean las más efectivas y sensibles.
COLECCIÓN DE MUESTRAS PATOLÓGICAS 1. Investigación de Amastigotes 1.1. De lesiones cutáneas: La úlcera es la más frecuente presentación clínica de LTA. Independientemente de la especie de Leishmania causante del cuadro dermatológico, estas lesiones ulcerosas francas generalmente se encuentran contaminadas secundariamente con diversos patógenos. Pueden estar presentes hongos como Paracoccidiodes braziliensis, y Histoplasma capsulatum, Sporothrix schenckii y bacterias piogénicas, tipo Staphylococcus y Streptococcus, o también Mycobacterium. Es práctica universal proceder a ejecutar una buena tarea aséptica previa, a la toma de la muestra. Se usan líquidos antisépticos como agua oxigenada (10 volúmenes), Furacin (0,22 mg/ml), alcohol al 95% o alcohol al 70%. La finalidad es remover el material costroso, tejidos necrotizados, pus y otros detritos de las lesiones. Incluso, algunos han realizado estudios comparativos entre el uso de la solución iodada con una solución de agua y jabón en la optimización de la asepsia de las heridas, previas al cultivo de Leishmania, concluyendo que no existía diferencias en la utilización de uno u otro elemento en cuanto a su potencial interferencia en la viabilidad del parásito. Esta primera etapa del trabajo diagnóstico es importante y ha recibido la atención de muchos investigadores, quienes, dependiendo del método de recolección utilizado, han encontrado una eficiencia en sus resultados que varía entre 18,0% y 52,0%. El porcentaje encontrado por Navin 19 en 65 lesiones de pacientes infectados, supuestamente, por L. (V) braziliensis y/o L. (L) mexicana, es sorprendentemente elevado con relación a otras observaciones y a las nuestras. Pensamos que los autores diagnosticaron pacientes infectados predominantemente por L. (L) mexicana, sub-género caracterizado por su elevada densidad parasitaria. Cuando, por el contrario, los parásitos circulantes en áreas endémicas pertenecen al sub-género Viannia, la eficiencia de visualización y aislamiento de Leishmania es menor. Los resultados por frotices se sitúan en un índice de alrededor de 30,0% - 40,0% de los pacientes infectados. Los datos de la literatura que mejor se comparan son los de Brasil y Colombia, esto debido al empleo de protocolos similares de diagnóstico parasitológico. En Brasil, desde el inicio de nuestros estudios, observamos que visualizar amastigotes de Leishmania en nuestros pacientes era tarea difícil. Esa dificultad, está relacionada con la biología del parasitismo que cada especie exhibe en el hospedero humano: en 1981, diagnosticamos en los frotices directos de las lesiones 25,0% de resultados positivos, quince años después, esta figura mejoró a 44,0%. Sobre el aporte de la histopatología, siempre fue y continúa siendo difícil para un patólogo visualizar amastigotes de Leishmania en los cortes de tejido rutinariamente coloreados por hematoxilina-eosina (H&E). Nosotros afirmamos esto porque frecuentemente observamos que fragmentos de las mismas biopsias presentaban parásitos en los frotices coloreados por Giemsa. En nuestra casuística inicial, nuestro patólogo describió un 27,0% de histología positiva, similar a otras series de 28,0% 22 y muy parecidas a las de Weigle (21, 0%) 23, Navin (18,0%) 19 y Dimier-David (26,6%) 24. Es digno de mencionar el comentario de Ridley25, que dice que la mayoría de patólogos están de acuerdo que un diagnóstico histológico confiable de leishmaniasis es imposible sin la identificación del parásito. En este contexto, una alternativa sería el empleo de la técnica de Giemsa-colophonium 26, empleada en la coloración de los parásitos tisulares de malaria. En nuestra experiencia, limitada a observaciones de leishmaniasis experimental en hamsters, los amastigotes de L.(V) braziliensis son bien evidenciados, especialmente por una nitidez mayor del kinetoplasto que se colorea de rojo intenso en los cortes clarificados por el colophonium. De acuerdo a nuestro conocimiento, esta técnica no ha sido evaluada en muestras humanas clínicas de LTA. Un avance importante en este campo ha sido la introducción de técnicas inmunocitoquímicas. Sells 27 utilizó con éxito relativo la técnica de inmunoperoxidasa indirecta (IMPI) con un antisuero policlonal de conejo para marcar amastigotes en dos pacientes con leishmaniasis. La IMPI fue también evaluada en 265 biopsias de lesiones tegumentarias causadas por L. (V) braziliensis y L. (V) panamensis en Colombia; en este último estudio, la observación y localización de los parásitos fue más eficiente usando el método de IMPI (61,0% de positividad, en 181 pacientes) que lo obtenido con la histopatología convencional con H&E (34,8%), la eficiencia del método de IMPI fue mayor en lesiones precoces (75% de los casos con menos de 3 meses de evolución), 37,5% (6 meses) y 21% en los de 12 meses a más. Asímismo, el uso combinado del examen directo e IMPI permitió un diagnóstico etiológico de 72.0%28. De otro lado, Lynch 29 y Anthony30 usaron anticuerpos monoclonales en la detección de amastigotes de lesiones cutáneas. 1.2 De lesiones Mucosas: En relación con las formas mucosas únicas o múltiples, los procedimientos generalmente utilizados para el diagnóstico de amastigotes son: - La biopsia obtenida con la ayuda de pinzas cortantes especiales (Cutting biopsy punch), después de la infiltración con un anestésico local (xylocaina al 10%, por ejemplo). Se retira un número variable de fragmentos de tejido en la dependencia de la extensión del granuloma y de su accesibilidad.
2. Investigación de Promastigotes De las fases evolutivas de Leishmania, la forma promastigote es la más fácil de ser cultivada «in vitro», en ella se hacen la mayoría de las investigaciones parasitológicas. Enfatizando los aspectos médicos y epidemiológicos, los principales objetivos del cultivo de Leishmania son:
3. Medios de Cultivo 3.1 Monofásicos (líquidos) En el cultivo de Leishmania se han empleado medios de cultivo de células de mamíferos, suplementados con porcentajes variables de Suero Bovino Fetal (SBF). Algunos ejemplos de ellos, reportados en la literatura con eficacia variable, son: el medio de Eagle, el medio MEM (Mínimal Essential Medium, 20%, SBF), el medio 199 TC, y el Medio RPMI 1640. Estos medios son de difícil aplicación y uso en las áreas endémicas de los países pobres, ya que el costo y la necesidad de importación dificultan su aprovechamiento.
3.2 Medios Bifásicos Diversos autores han publicado listas detalladas de medios de cultivo sólidos, semisólidos y bifásicos empleados en el cultivo de los promastigotes y la cinética de crecimiento de Leishmania 33,35. Citaremos únicamente los más utilizados por los investigadores latinoamericanos: - Medio Bifásico de Agar Sangre, NNN, 3N (Medio de Novy, McNeal, Nicolle)40: constituye el más antiguo y conocido medio empleado para el cultivo de parásitos hemáticos y tisulares.
- Son particularmente valiosos para el aislamiento primario y el mantenimiento, por largo tiempo, de los «stocks» de Leishmania.
Un medio bastante empleado y de eficiencia comprobada en el aislamiento primario y conservación de «stocks» es el agar sangre USAMRU (agar enriquecido de la DIFCO). Diversos autores lo emplean validando su buena actuación y sensibilidad 10,42-45 y nosotros lo adoptamos como medio de rutina para el diagnóstico de LTA. Nuestro laboratorio en Brasilia, ha cultivado en los últimos años más de 500 aislados de L. (V) braziliensis, y este medio ha servido para formar el Banco de Criopreservación de la Unidad de leishmaniasis con cepas criopreservadas por más de 18 años que sirven para realizar modernos estudios de genética y de biología molecular en L. (V) braziliensis. Un ejemplo de ello es la MHOM/BR/83/LTB-300, cepa de referencia internacional de la Organización Mundial de la Salud (OMS), producto del criobanco de Brasilia 46. Sin embargo, algunos autores prefieren el medio bifásico de Senekjie modificado por la adición de medio líquido RPMI-1640 y con 30,0% de sangre desfibrinada de conejo 47-48 . El aislamiento primario de L. (V) guyanensis ha sido logrado exitosamente en éste medio por Santrich6. 4. Métodos de Cultivo 4.1 Aislamiento primario de las lesiones cutáneas
4.2 Aislamiento primario de las lesiones mucosas Es bastante difícil aislar Leishmania de los granulomas mucosos, en medios de cultivo. La razón principal es la elevada contaminación de los tubos de cultivo, ya que tanto bacterias como hongos ambientales y del huésped crecen rápidamente en los medios eliminando la posibilidad del crecimiento del parásito. Nosotros hemos empleado algunos procedimientos para aliviar el problema, como el descrito por Herrer50. De manera similar, incubamos fragmentos de las biopsias de los tejidos mucosos en altas concentraciones de antifúngicos (5-Fluorocytosine) y antibióticos (Gentamicina y Estreptomicina), a 4°C, durante 24 horas. Esto lo realizamos previamente a la inoculación de los tubos de cultivo. Sin embargo la eficacia es poco significativa. Nuestro mejor hallazgo ha sido de 30,0% de positividad en pacientes mucosos en área endémica de L. (V) braziliensis22: Dimier-David 24 en 94 pacientes bolivianos con lesiones mucosas consiguió 23,0% de positividad diagnóstica en medio NNN complementado con Schneider y antibióticos, como fase líquida. Los parásitos aislados fueron identificados por Revollo como L. (V) braziliensis 51. DEMOSTRACIÓN DEL PARASITISMO POR LEISHMANIA MEDIANTE LA INOCULACIÓN DE ANIMALES DE LABORATORIO 1. EN RATONES ISOGÉNICOS Y NO ISOGÉNICOS La utilización de animales de laboratorio en infecciones experimentales por diversas especies de Leishmania ha permitido el establecimiento de algunos modelos en leishmaniasis. Estudios de nuevos agentes terapéuticos 52-54, investigaciones sobre los mecanismos que gobiernan la patogenicidad del parásito, tanto humoral como celular durante el curso de la infección experimental han sido descritos en la literatura 55-58. El curso de la infección en los ratones y, probablemente, en otros animales de laboratorio, es considerablemente influenciado tanto por la especie del parásito, como por los factores genéticos del hospedero. Diferentes cepas de ratones isogénicos varían en su comportamiento frente a la infección por L. (L) tropica, L. (L) mexicana, L. (V) braziliensis, L. (V), panamensis, etc. La innata susceptibilidad o resistencia al parásito es genéticamente controlada59. El conjunto de todas esas observaciones ha llevado a la conclusión que, existen disponibles importantes modelos murinos experimentales que reproducen parcialmente la biología del parasitismo por Leishmania. Lamentablemente, la utilidad diagnóstica de esos modelos es limitada sólo para la gran mayoría de las especies del subgénero Leishmania. Muy pocas son las especies del subgénero Viannia que han sido adaptadas a alguna cepa de ratón «in bred». Hasta el presente no tenemos, todavía, un animal experimental de laboratorio que reproduzca la enfermedad mucosa provocada por L. (V) braziliensis. Estrictamente, hablando de diagnóstico parasitológico, sólo contamos con el concurso valioso del hamster dorado, Mesocriectus auratus. Para ilustración de nuestros lectores, a continuación citaremos algunas líneas de ratones isogénicos más comúnmente utilizados por los investigadores con cepas de Leishmania del Nuevo Mundo (Tabla 3). Otro roedor utilizado para estudios por su potencial como modelo experimental con L. (V) panamensis es Mystromys albicaudatus. En él, las lesiones nodulares son de lenta evolución (se tornan visibles a los 9-12 meses pos-inoculación), y desaparecen posteriormente espontáneamente, demostrando su poca sensibilidad a Leishmania; lógicamente, no es útil en el diagnóstico.
2. EN HAMSTERS DORADOS Mesocriectus auratus Fue Adler quien relató que la primera vez que éstos cricétidos fueron empleados en la investigación de leishmaniasis ocurrió en el Mediterráneo (en la investigación de Kala-azar). Eso fue en 1930, por el equipo del Departamento de Parasitología de la Universidad Hebrea de Jerusalem. Después, este roedor fue distribuido por el citado autor a diversos centros de investigación de Europa y América; aunque Rey 63 ya estudiaba, en Estados Unidos, una cepa que él llamó L. (V) braziliensis inoculada en hamsters. Sin embargo, se atribuye a los investigadores ingleses 64, el mérito de introducir el uso del hamster como parámetro esencial de la caracterización biológica de las leishmaniasis del Nuevo Mundo. Por lo que, consideramos que la crianza de los cricétidos es condición indispensable en todo laboratorio de investigación en leishmaniasis. El procedimiento más adecuado para el aislamiento primario de Leishmania utilizando los hamsters es por medio de las biopsias practicadas en las lesiones de los pacientes sospechosos de leishmaniasis. Estas son obtenidas con la ayuda del «punch» de 4mm de diámetro o de una navaja de bisturí. Las biopsias son entonces trituradas utilizándose un «tissues grinder plain» de 15 mL y suero fisiológico estéril. La suspensión de los tejidos es luego inoculada intradérmicamente (0,1 mL) en la base de la nariz (dorso), patas posteriores (dorso) o ambos lugares del hamster (Figura 2), aunque también se acostumbra inocular intraperitonealmente, pues muchos de estos parásitos tienden a visceralizar. Normalmente, se inyectan dos animales por paciente, los animales pasan a ser examinados semanalmente, y permanecen en una sala de mantenimiento a temperatura adecuada (25°C). A la primera señal clínica de infección, se procede al trabajo de aislamiento y comprobación parasitológica. Los siguientes datos deben ser sistemáticamente anotados: - Período de incubación aproximado en el aislamiento primario del parásito.
Concordamos con las observaciones de otros autores que afirman que la técnica de inoculación del hamster con el triturado de las biopsias de las lesiones, la mejor y más eficiente manera de aislar Leishmania. Esto último es especialmente cierto tratándose de lesiones de «espundia», la forma más grave y mutilante del parasitismo por L. (v) braziliensis22,23,70 . Con relación a la ruta y lugar de inoculación existen discrepancias pero, es la base de la nariz y el dorso de las patas inyectadas con las formas amastigotes y promastigotes, intradérmicamente, las más usadas 71 3. EL USO DE LA INOCULACIÓN DE HAMSTERS EN EL DIAGNÓSTICO DE LTA Nuestra eficiencia con este método es de 60% de éxito en la positividad de los animales inoculados con la suspensión de la biopsia triturada y, de solo aproximadamente 35%, cuando procedemos a aspirar, con aguja y jeringa las lesiones e inmediatamente inoculamos los animales. Ambos procesos son complementarios al proceso de aislamiento de Leishmania. Para comprobar el parasitismo del hamster inoculado no basta hacer un simple frotis del lugar clínicamente positivo, es necesario cultivar; ello porque el frotis apenas demostrará 25% de animales con amastigotes. El cultivo efectuado hasta las primeras 3 semanas de inyectado el animal será significativamente más eficiente72. Esto debe ser hecho toda vez que los lugares inyectados no presenten evidencia de infección. Por otro lado, sabemos que existe un espectro de infección cuando trabajamos con las cepas de Leishmania en el hamster: ciertos aislados primarios solo infectan el lugar de inoculación pero no producen señal de inflamación evidente, esto ocurre en la presencia de amastigotes comprobados por cultivo; otros producen lesiones nodulares que rápidamente crecen y ulceran; y por último, algunos aislados provocan lesiones evidentes y, concomitantemente compromiso visceral. Se debe pues prestar atención a todas estas posibilidades y evitar perder cepas que impidan hacer el diagnóstico. A pesar que el empleo de este método de diagnóstico «in vivo» es lento con relación al cultivo directo y a la impronta, la ventaja práctica esencial es que el animal «limpia» de contaminantes bacterianos y fúngicos las muestras patológicas. Esto es importante en las biopsias obtenidas de las heridas mucosas. Con relación a L. (V) braziliensis, Llanos-Cuentas 73 trabajando con 71 pacientes cutáneos observó que el método con mejor rendimiento para diagnosticar Leishmania fue la inoculación en el hamster (69,9% de positividad), seguidamente de la histología (48,0%), el cultivo «in vitro» (33,0%), y el frotis coloreado por Giemsa (31,5%). Lógicamente, la demostración del parásito aumentó con el empleo de un mayor número de métodos, así, solamente frotices obtuvo 31,0% de positividad, adicionando la histología 58,0%, y más la inoculación en hamster se alcanzó 80,0% de positividad acumulada. Esto constituye el mejor rendimiento en el diagnóstico de LTA forma cutánea. En contraste, en 55 pacientes mucosos los parásitos fueron demostrados sólo en 48,0%, llamando la atención que, en pacientes con lesiones mucosas múltiples, el parasitismo fue comprobado en 72,7%.
COMENTARIOS FINALES El diagnóstico parasitológico de LTA es parte fundamental del estudio de la enfermedad. Es condición obligatoria cuando se desea probar la acción de un nuevo medicamento y difundir el esquema terapéutico de un paciente parasitado, entre otras utilidades clínicoepidemiológicas. Pensamos que muchas de las infecciones causadas por las diversas especies de Leishmania son difíciles de diagnosticar. Sin embargo, es el parasitismo por L. (V) braziliensis el que presenta el mayor desafío al profesional de salud. Marsden revisa, más de una vez el asunto, y enfatiza la dificultad encontrada por un clínico para demostrar el parasitismo por L. (V) braziliensis en pacientes con lesiones mucosas crónicas y mutilantes3.
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