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Revista Peruana de Medicina Experimental y Salud Publica

versión impresa ISSN 1726-4634

Rev. perú. med. exp. salud publica v.24 n.2 Lima abr./jun. 2007

 

EDITORIAL

 

En defensa de la denominación como "Enfermedad de Carrión" para la Bartonelosis humana producida por la Bartonella bacilliformis

In defense of the title as “Carrion Disease” for the human Bartonellosis caused by Bartonella bacilliformis

Zuño Burstein Alva 1; Percy Mayta-Tristán2

1 Médico dermatólogo tropicalista, Profesor Emérito de la Facultad de Medicina, Universidad Nacional Mayor de San Marcos; e investigador permanente del Instituto de Medicina Tropical “Daniel A. Carrión” UNMSM. Académico de Número (Academia Nacional de Medicina), Director de la Revista Peruana de Medicina Experimental y Salud Pública, Instituto Nacional de Salud. Lima, Perú. 
2 Médico, editor científico de la Revista Peruana de Medicina Experimental y Salud Pública, Instituto Nacional de Salud. Lima, Perú.

 


La Enfermedad de Carrión se denomina así en homenaje al héroe de la medicina peruana Daniel A. Carrión, estudiante de medicina, quien, con su heroico sacrificio al inocularse voluntariamente material de un botón verrucoso y fallecer el cinco de octubre de 1885 a causa del proceso sistémico, consolidó el concepto de unidad entre la fase febril anémica de la antiguamente llamada “fiebre de la Oroya” y el periodo eruptivo denominado “verruga peruana” de esta afección, considerados en aquel entonces por los dualistas como dos enfermedades diferentes1. 

Su relato minucioso de la sintomatología que experimentó desde el momento de su inoculación hasta su sensible fallecimiento a causa de la infección autoprovocada, permitió al Dr. Ernesto Odriozola describir, el año 1898, la historia natural de la enfermedad en su magistral y clásico libro en francés sobre la Enfermedad de Carrión, en el que reemplazó el incorrecto nombre de ”fiebre de la Oroya” para el primer estadio de esta enfermedad por el de ”fiebre grave de Carrión” y denominó al segundo estadio de brote verrucoso como “erupción de Carrión”2.

La Enfermedad de Carrión es una Bartonelosis humana que causa un proceso infeccioso general, no contagioso, bacteriano, producido por la Bartonella bacilliformis, trasmitida por vectores alados del genero Lutzomyia. Es una enfermedad endémica, con carácter regional, en áreas bien circunscritas de ciertas regiones andinas del Perú y algunos focos en Ecuador y Colombia. Clínicamente, presenta un primer estadio que, por causas diversas, puede cursar inaparente u oligosintomático; pero con frecuencia da lugar a la fase febril anémica de gran gravedad, que conduce a la muerte por anemia grave y cuadro tóxico-infeccioso, denominado antiguamente “fiebre de la Oroya”.

Si se sobrevive a este estadio, después de un período intercalar de duración variable, se presenta el segundo estadio eruptivo, caracterizado por un brote verrucoso (angiomatoso) de magnitud diversa, con lesiones de diferente tamaño y profundidad, cuya localización, además de la tegumentaria, puede comprometer órganos internos.

El pronóstico es malo dejado a su evolución espontánea en la forma grave del período febril anémico; y habitualmente bueno, aun en las formas de gran brote, en el periodo eruptivo. La muerte en el primer estadio se produce por la anemia grave o por la complicación salmonelósica o de otra etiología, frecuentes al inicio del periodo intercalar. La enfermedad responde favorablemente a los antibacterianos y no existe vacuna contra ella. Ofrece riesgo epidémico cuando se moviliza población no inmune a las regiones endémicas, no existiendo propagación del proceso fuera del área endémica.

Estos conceptos básicos, son de obligado conocimiento para todo estudiante de medicina y médico peruano, debiendo respetar la denominación de Enfermedad de Carrión para esta afección autóctona americana, mas aún, propiamente peruana, cuya antigüedad precolombina es incuestionable, que representa un riesgo sanitario en el Perú y es de gran interés científico.

Para los investigadores y estudiosos peruanos que se han dedicado a esta importante dolencia, el nombre Daniel A. Carrión está indisoluble y prioritariamente vinculado a ella, tal como lo es el cinco de octubre para los médicos peruanos, que conmemoran ese día del sacrificio de Carrión como el Día de la Medicina Peruana, homenajeándolo por su valiente contribución al conocimiento de esta enfermedad que lo condujo a la muerte en beneficio de la medicina peruana3,4.

En fecha cercana al sacrificio de Carrión, Ernesto Odriozola, en 1898, publica en francés una de las obras de obligada consulta para el conocimiento de esta enfermedad, con el título La Maladie de Carrion ou la Verruga Peruvienne2. En 1933, Pedro Weiss publica un importantísimo trabajo titulado: “Contribución al estudio de la verruga peruana o enfermedad de Carrión”5,6. El año 1942, Raúl Rebagliati publica su libro sobre “Distribución geográfica en el Perú de la verruga peruana (enfermedad de Carrión)”7. Numerosos autores de publicaciones importantes, como Arístides Herrer8, Héctor Colichón9, Oscar Urteaga10, Manuel Cuadra1,11, Juan Takano11,12 y numerosas contribuciones de Uriel García13,14 y Javier Arias Stella15,16 y de investigadores del Instituto de Medicina Tropical “Daniel A. Carrión” de la Universidad Mayor de San Marcos17-21, entre otros, priorizan el nombre de Carrión en la denominación de esta afección.

Recientemente, el comité editor del Instituto Nacional de Salud del Ministerio de Salud del Perú, aprobó dirigirse por vía administrativa a la OPS/OMS para que, en la nueva revisión que se está efectuando de la Clasificación Internacional de Enfermedades, en la que figura en su Novena Revisión (CIE-9) y Décima Revisión (CIE-10) la Enfermedad de Carrión como sinónimo del título principal Bartonellosis, sea cambiado por su denominación propia con la jerarquía que le corresponde.

A nadie se le ocurriría designar a la tuberculosis y a la lepra (enfermedad de Hansen) con la denominación de mycobacteriosis, ni a la fiebre tifoidea con el de salmonelosis, ni a la sífilis con el de treponematosis, ni despriorizar tantos y tan propios nombres como los de enfermedad de Lyme, enfermedad de Chagas, enfermedad de von Recklinghausen, linfoma de Hodking, sarcoma de Kaposi, enfermedad de Cushing, entre otras, que han sido dados en justo homenaje a quienes contribuyeron decisivamente a su estudio.

Lamentablemente, en estos últimos tiempos se está empleando por prestigiosos y prolíficos autores peruanos de publicaciones médicas relacionadas con la enfermedad de Carrión, la denominación de Bartonelosis o Bartonellosis para referirse a ella22-27, despriorizando y hasta omitiendo su correcta denominación, conducta que ha sido incluso recogida en documentos oficiales normativos que han sido publicados28-30 y también en artículos que, por encargo del MINSA, han sido incluidos en nuestra Revista Peruana de Medicina Experimental y Salud Pública31.

Los responsables de esta omisión, reconocen en el texto de sus artículos, que el término de Bartonelosis incorpora un conjunto de especies que sólo en humanos son responsables de numerosas afecciones que nada tienen que ver con la Enfermedad de Carrión y, por lo tanto, se debe reconocer que no se puede incorporar tal denominación en reemplazo de la de “Enfermedad de Carrión”, que tiene una tipificación específica.

Actualmente se reconocen 25 especies de Bartonella spp. y de ellas, once han sido identificadas como causantes de enfermedad en humanos, por lo que es inadecuado hablar de Bartonelosis humana innominada para referirse a una patología específica, como la Enfermedad de Carrión.

En la tabla 1 se hace una revisión de las especies de Bartonella conocidas, identificando cuales causan enfermedades en humanos, incluyendo el último reporte del caso de una turista norteamericana que visitó el valle sagrado en Urubamba, así como Nazca, Lima e Iquitos, y que a su regresó presentó fiebre, esplenomegalia y bacteriemia, donde se aisló una nueva especie de Bartonella que no tiene relación con B. bacilliformis, denominada B. rochalimae32.

 

 

Por ello, el Comité Editor del Instituto Nacional de Salud ha dispuesto que los autores que deseen publicar en la Revista Peruana de Medicina Experimental y Salud Pública, cuando se refieran a la enfermedad causada por Bartonella bacilliformis, la deben denominar como Enfermedad de Carrión y no de forma incorrecta como Bartonelosis.

Finalmente, hacemos un llamado a los investigadores del Instituto de Medicina Tropical “Alexander von Humboldt” de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, del Instituto de Medicina Tropical “Daniel A. Carrión” de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, del Instituto Nacional de Salud y de otros centros de investigación de Perú, así como a las revistas médicas peruanas, para que hagamos un esfuerzo conjunto para imponer, como corresponde, en nuestras publicaciones, el nombre de Enfermedad de Carrión para a la enfermedad causada por Bartonella bacilliformis, dado en justo homenaje a nuestro héroe de la medicina peruana y cuyo nombre figura con orgullo en numerosas instituciones peruanas en toda la República 

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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4. Pesce H. Carrión y su positivismo científico. An Fac Med. 1957; 40(3): 773-84.

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Correspondencia: 
Dr. Zuño Burstein Alva. 
Comité Editor. Revista Peruana de Medicina Experimental y Salud Pública, Instituto Nacional de Salud.
Dirección: Cápac Yupanqui 1400, Jesús María. Lima, Perú.
Teléfono: (511) 471-9920 anexo 122 
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