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Revista Peruana de Medicina Experimental y Salud Publica

versión impresa ISSN 1726-4634

Rev. perú. med. exp. salud publica v.25 n.3 Lima jul./set. 2008

 

Javier Mariátegui Chiappe (1928-2008)

Zuño Burstein Alva1

 

1 Profesor Emérito de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos; Académico de Número Academia Nacional de Medicina. Director de la Revista Peruana de Medicina Experimental y Salud Pública. Lima, Perú.
Correo electrónico: zburstein_2000@yahoo.com  

 


 

Javier Mariátegui Chiappe fue una de las personalidades más representativas de la medicina peruana de estos últimos tiempos; psiquiatra de formación clásica y continuador de la orientación metodológica del gran maestro, Prof. Honorio Delgado. Su estrecha vinculación con destacados neuropsiquiatras, neuropatólogos y psiquiatras de diferentes escuelas, como los profesores Oscar Trelles, Enrique Encinas, Juan Francisco Valega, Humberto Rotondo, Baltasar Caravedo, entre otros, le permitió, con un enfoque organicista y un amplio espectro multidisciplinario, constituirse en el especialista de los problemas relacionados con la salud mental más versado y respetado de nuestro medio. Heredó de su padre, el gran Amauta, ideólogo social y político, José Carlos Mariátegui, la lucidez, inteligencia, sensibilidad y compromiso social con las causas justas de la humanidad, que las aplicó a su ejercicio profesional especializado, a la docencia universitaria y a la investigación. Su amplitud de criterio y su extraordinaria capacidad oratoria, le valieron su incorporación a los círculos más distinguidos de la intelectualidad peruana, mereciendo el reconocimiento internacional como uno de los intelectuales y humanistas de más prestigio en nuestro medio. Fue incorporado a la Academia Peruana de la Lengua como uno de sus Miembros de Número, por su versación y pureza idiomática.  

Lamentablemente y en forma intempestiva, el 3 de agosto de 2008, cuarenta días antes de cumplir 80 años, un infarto miocárdico masivo acabó con su valiosa vida, dedicada prioritariamente al servicio de la cultura y a la medicina en el campo de la salud mental. Sus restos mortales fueron incinerados en estricta reserva, a su expresa solicitud, pero las instituciones médicas y sociales, como la Academia Nacional de Medicina, la Academia Peruana de la Lengua, el Colegio Médico del Perú, las Facultades de Medicina de la UNMSM y de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, entre otras, hicieron públicas sus expresiones de gran pesar por la sensible pérdida de uno de sus integrantes más prestigiosos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha definido a la salud como el estado de bienestar físico, mental y social de las personas. En nuestro país, paradójicamente, y en contraposición con conceptos elementales, la salud mental no está considerada como integrante de la salud humana, ni atendida por amplios sectores de las instituciones prestadoras de salud y, en particular, por las empresas privadas de seguros y, por lo tanto, no solo no le dan cobertura, como la tiene en cualquier otro país del mundo desarrollado, sino que, incluso, rechazan asumir los costos de la medicación relacionada con los trastornos emocionales y del campo psiquiátrico que acompañan o condicionan, incluso en muchos casos, las denominadas enfermedades físicas. Por otro lado, el elevado costo que tienen las medicinas psiquiátricas en el Perú no permite que éstas estén al alcance, no solo de las grandes mayorías, sino, incluso, del resto de la población con recursos económicos acomodados, pero incapaces de solventar su costo.

La problemática de la salud mental individual y colectiva, íntimamente vinculada con el proceso educacional, son entre otros muchos factores, responsables de acontecimientos sociales vinculados, no solamente con la delincuencia cotidiana y la comisión de execrables crímenes, sino, también, con una conducta social que lleva a los serios desajustes que padece nuestra sociedad; son estos problemas precisamente los que han sido analizados y han merecido planteamientos de solución por parte del Dr. Mariátegui, no solo a través de sus exposiciones orales y escritas, sino abordados prácticamente en el intento frustrado de crear una política integral de la salud mental, en esa tarea y con gran esfuerzo creó un centro de alto nivel, del que fuera el primer Director, llamado hoy Instituto Nacional de Salud Mental Honorio Delgado-Hideyo Noguchi, en él organizó una estructura funcional ejemplar, para la atención integral, médica, epidemiológica, de investigación y capacitación de personal, con ambiciosos planes de proyección a la comunidad, función que se vio frustrada por una desafortunada decisión política gubernamental que lo alejó de esa importante responsabilidad.

Javier Mariátegui Chiappe nació en Lima el 13 de septiembre de 1928, fue el menor de cuatro hermanos (José Carlos, ya fallecido, Sandro y Sigfrido), hijos del gran Amauta, José Carlos Mariátegui La Chira. Su madre, Ana Chiappe Giacomini, fue una mujer de extraordinaria capacidad, que vivió hasta los 92 años, llevó adelante la formación de sus cuatro hijos ante la temprana desaparición de su notable esposo. Javier Mariátegui se casó con la señora Rosa María Ezeta, quien compartió su vida y lo acompañó, aun con sacrificio personal, en los momentos difíciles de su vida en común. Tuvo con ella su único hijo, José Carlos Mariátegui Ezeta, actualmente destacado profesional, que ha heredado la capacidad intelectual de su padre y quien queda, ahora, como depositario de su patrimonio cultural.

Su formación profesional la realizó en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde ingresó en 1947 para seguir estudios médicos en la Facultad de Medicina de San Fernando; formó parte de la Promoción Médica 1955 “Oswaldo Hercelles”, promoción muy numerosa, a la que pertenecen destacados profesionales de diferentes especialidades y varios psiquiatras. Su claridad de criterios y posición ideológica, sin militancia partidaria alguna, pero principista e ideológicamente comprometida con los planteamientos de izquierda vanguardista, le valió una posición de liderazgo que mantuvo permanentemente con la simpatía, incluso de quienes pertenecían a tiendas políticas partidarias opuestas, conservando durante toda su vida una estrecha relación fraternal con los miembros de su promoción médica, siendo considerado por ellos como su más destacado representante. Mariátegui obtuvo el primer puesto de su Promoción médica por tener el más alto puntaje durante sus estudios, por lo que recibe en reconocimiento de la Facultad de Medicina el otorgamiento de la “Contenta” (máxima distinción). Se recibió de Médico Cirujano el año 1956, con la tesis: “Psicopatología de la intoxicación experimental con la dietilamida del ácido dlisérgico”, que fue calificada con la nota máxima de 20.

Se dedicó al campo de la Psiquiatría, y se incorporó tempranamente, desde el año 1957, a la docencia universitaria en la Cátedra de Psiquiatría de la Facultad de Medicina de “San Fernando” UNMSM, que dirigía el Prof. Honorio Delgado. Permaneció durante toda su vida vinculado a la docencia e investigación universitarias, incluso llegó a ser miembro fundador de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, sin que esto significara su alejamiento de su condición docente en su Alma Mater, la UNMSM, en la que llegó a ser Profesor Principal y, posteriormente, nombrado Profesor Emérito, al igual que en la Universidad Peruana Cayetano Heredia, donde fue nombrado Titular de la Cátedra “Honorio Delgado”, creada en homenaje al distinguido maestro. En 1972 obtuvo el grado de Doctor en Medicina en la UPCH con la tesis: “Sociopsiquiatría en el Perú; algunos aspectos de investigación”.

Su labor médico asistencial la inició en 1957, recién recibido de médico, en el Hospital “Víctor Larco Herrera” y el año 1962 fue nombrado Jefe de la Clínica Psiquiátrica de Día del Ministerio de Salud. De 1980 a 1987 fue Director General Fundador del Instituto Nacional de Salud Mental “Honorio Delgado-Hideyo Noguchi”, producto de un convenio con el Japón, en la que creó una importante e innovadora escuela psiquiátrica y donde, por propia expresión de Javier Mariátegui, “dejó sus mejores esfuerzos y energías y en el que se contribuyó al desarrollo auténtico de la psiquiatría peruana en el concierto mundial, recuperando para el Perú, a través de la investigación, la asistencia y la docencia, la posición de liderazgo que se tuvo en otros tiempos”. Pocos meses después de dejar ese cargo escribió un libro como testimonio de esta experiencia, titulado “Salud mental y realidad nacional”, Lima 1987. Trabajó con el Prof. Oscar Trelles, neurólogo, con quien compartió la responsabilidad de Director Editor de la Revista de Neuropsiquiatría, que quedó a su cargo después del fallecimiento del Dr. Trelles. Esta revista fue fundada en 1938 por los doctores Honorio Delgado y Oscar Trelles y es la única revista peruana de medicina que ha mantenido su continuidad desde su fundación hasta la fecha. Javier Mariátegui es autor de varios libros y publicó 216 artículos sobre psiquiatría clínica, psiquiatría social, psicopatología, psicofarmacología, historia de la psiquiatría peruana, etc. y 147 notas editoriales y artículos periodísticos sobre medicina y psiquiatría, entre otros tópicos de carácter cultural.

Sus relaciones profesionales universitarias en otros campos de la psiquiatría fueron particularmente cercanas con el Prof. Hugo Pesce, de la UNMSM, con quien compartió similares inquietudes ideológicas. Tuvo participación protagónica en diferentes actividades del mundo intelectual y político del país, manteniendo relaciones con personalidades peruanas, como los historiadores Alberto Tauro del Pino y Estuardo Núñez, el filósofo Francisco Miró Quesada, el periodista César Miró, el poeta César Calvo, el editor Juan Mejía Baca, el político Jorge del Prado, el economista Virgilio Roel, el sacerdote creador de la Teología de la Liberación Gustavo Gutiérrez, entre otros muchos.

Javier Mariátegui fue incorporado en 1987, a la Academia Nacional de Medicina como Académico de Número, donde llegó a ser Presidente de esta selectiva institución médica, la que adquirió particular relevancia durante su gestión. En 1993 fue incorporado como Académico de Número a la Academia Peruana de la Lengua. Su reconocido prestigio profesional lo llevó a ser miembro de numerosas instituciones especializadas del Perú y del extranjero, siendo designado, entre otras distinciones, Miembro del Comité de Expertos de Salud Mental de la Organización Mundial de la Salud.

Javier Mariátegui intervino, junto a su hermano José Carlos y su hijo, José Carlos Mariátegui Ezeta, en la difusión de la obra de su padre, con la edición del “Anuario Mariateguino”, publicación periódica dedicada al trabajo del Amauta. El año 1994 participó en la organización de las actividades vinculadas al centenario de José Carlos Mariátegui y el año 2005 fue nombrado Director Honorario de la Casa Museo “José Carlos Mariátegui”, del Instituto Nacional de Cultura.

Además de esta multifacética y asombrosa actividad, el Dr. Javier Mariátegui gozó, en su práctica profesional privada de Psiquiatría, del más alto prestigio y de gran afecto de sus pacientes, siendo un referente y consultor obligado de su especialidad.