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Revista Peruana de Medicina Experimental y Salud Publica

versión impresa ISSN 1726-4634

Rev. perú. med. exp. salud publica v.27 n.1 Lima mar. 2010

 

REPORTE DE CASO

Toxocariosis atípica: reporte de un caso en la costa norte del Perú

Atypic toxocariasis: a case report from the Peruvian north coast

 

Cynthia Terrones-Campos1,a, Teresa Andrade1,a, Arnaldo Lachira2,b Omar Valladolid1,a, Claudio F. Lanata1,3,b,c,d

 

1 Instituto de Investigación Nutricional, Lima, Perú.
2 Hospital III EsSalud Cayetano Heredia, Piura, Perú.
3 Escuela de Medicina, Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas, Lima, Perú.
a Médico Cirujano; b Médico Infectólogo; c Médico Epidemiólogo; d Magíster en Salud Pública.

 


RESUMEN

Se presenta el caso de un varón de cuatro años y medio con toxocariosis atípica, procedente de La Matanza, Morropón, Piura. El paciente presentó síntomas inespecíficos durante nueve días; la sospecha de toxocariosis derivó del hallazgo de eosinofilia periférica marcada (15% ó 1470 células/μL) en el hemograma. El diagnóstico se confirmó por serología mediante el método de enzimoinmunoanálisis (ELISA) demostrando la presencia de anticuerpos anti-Toxocara de tipo IgG, así como de tipo IgM. El cuadro se autolimitó antes de que el paciente recibiera tratamiento con albendazol 15mg/ kg/día durante cinco días.

Palabras clave: Toxocariasis, Toxocara canis, Eosinofilia.

 


ABSTRACT

We present the case of a 4.5 years old boy with atypic toxocariasis, from La Matanza, Morropon, Piura. The patient had non-specific symptoms during 9 days. Suspicion of Toxocariasis was supported by marked eosinophilia in the cell blood count (15% or 1470 cells/μL). Diagnosis was confirmed by laboratory with ELISA serology demonstrating the presence of IgG and IgM anti-Toxocara antibodies. Symptoms receded before the patient received a five-day treatment with albendazol 15mg/kg/day.

Key words: Toxocariasis, Toxocara canis, Eosinophilia.

 


Introdución

La toxocariosis es una infección producida por la ingestión de huevos embrionados de Toxocara canis o Toxocara cati, parásitos del perro y del gato, respectivamente. El parásito maduro reside en el intestino delgado de su huésped natural y elimina sus huevos con las heces. Luego, en el medio ambiente, estos se vuelven infectantes al cabo de 2 a 5 semanas. El contagio en seres humanos se produce por el contacto con suelos contaminados o con animalesinfectados (1,2).

A pesar de ser una helmintiasis poco reconocida, la toxocariosis es una infección muy común. En el Perú se ha descrito una prevalencia de hasta el 32% en poblaciones asintomáticas (3-6), mientras que en otros países de América Latina la prevalencia oscila entre el2 y 67% (7-9).

Clínicamente, la toxocariosis humana puede cursar como una infección asintomática o causar dos cuadros comúnmente conocidos como el síndrome de larva migrans visceral (LMV) y el síndrome de larva migrans ocular (LMO) (1,2).

El LMV es más frecuente en niños de 1 a 4 años de edad. Cursa con fiebre, hepatomegalia, leucocitosis y eosinofilia periférica, además, se asocia a hipergammaglobulinemia IgE, anticuerpos anti-Toxocara elevados, síntomas respiratorios como tos y sibilantes, manifestaciones dermatológicas como sarpullido y prurito, e incluso manifestaciones neurológicas, entre las que destacan las convulsiones (2,10,11).

El LMO, a diferencia del primero, se ha descrito con mayor frecuencia en niños en edad escolar. Está caracterizado por el compromiso ocular, que puede ser similar e incluso confundido con el retinoblastoma; y a diferencia del LMV, se asocia con una cantidad menor de anticuerpos anti-Toxocara (2,12).

Sin embargo, existe una gran discrepancia entre la gran prevalencia de la infección en personas aparentemente sanas y la baja frecuencia de los cuadros de LMV y LMO. Esto apoya la teoría de que existen cuadros inespecíficos de la infección por Toxocara, sin compromiso visceral ni ocular, como la denominada toxocariosis atípica (13), que pasan desapercibidos por falta de sospecha diagnóstica o por falta de pruebas de laboratorio que confirmen el diagnóstico.

En el presente reporte, describimos el caso de un niño que se presentó con un cuadro clínico con síntomas inespecíficos y una eosinofilia periférica marcada, que fue diagnosticado posteriormente con un cuadro de toxocariosis atípica.

Reporte de caso

El paciente es un varón preescolar de cuatro años y seis meses, procedente del distrito de La Matanza, provincia de Morropón, departamento de Piura, quien participa del ensayo clínico de una nueva vacuna para dengue (código INS 031-08).

El paciente presentó síntomas que incluían cefalea, astenia, hiporexia, dolores musculares y dolores articulares de seis días de evolución; y fiebre ≥ 38 °C axilar, durante tres días seguidos, sólo al inicio del cuadro clínico. Al examen físico no se encontró alteración ni foco infeccioso evidente. El hemograma mostró los leucocitos en rango normal (9800 células/μL), pero con una eosinofilia periférica marcada (15% ó 1470 células/μL). (Tabla 1) Se solicitó un examen coproparasitológico seriado, cuyo resultado fue negativo. La posibilidad de que el cuadro fuese debido a los efectos de la vacuna en investigación fue excluida al haber transcurrido cuatro meses desde la administración de la última dosis de la vacuna.

 

La sospecha de toxocariosis se basó en: (1) un recuento de eosinófilos ≥1000 células/μL sin antecedentes de atopía ni ninguna otra parasitosis intestinal; (2) un cuadro clínico inespecífico sin foco infeccioso; y (3) la presencia de factores de riesgo para toxocariosis como la exposición a perros y a suelos probablemente contaminados.

El diagnóstico se realizó por serología mediante el método de enzimoinmunoanálisis (ELISA) (Toxocara Serology Microwell ELISA Kit), que utiliza antígenos purificados excretorios/secretorios del estadio larvario de Toxocara canis. Se determinaron los anticuerpos anti-Toxocara de tipo IgG, así como los de tipo IgM. (Tabla 1)

El paciente no presentó síntomas respiratorios, manifestaciones dérmicas ni molestias oculares. El cuadro clínico se autolimitó luego de nueve días y la eosinofilia resolvió al cabo de 14 días, ambos previos al diagnóstico definitivo y, por lo tanto, previo al tratamiento. El paciente recibió tratamiento con albendazol 15mg/kg/ día durante cinco días seguidos, no se registró ningún efecto adverso asociado con el tratamiento.

En un seguimiento realizado luego de doce semanas, el niño persistía asintomático y su hemograma estaba normal. Los anticuerpos anti-Toxocara de tipo IgG, así como los de tipo IgM, habían descendido. (Tabla 1)

DISCUSIÓN

La toxocariosis es una infección parasitaria endémica en América Latina, incluyendo el Perú (9). Los reportes sobre esta infección corresponden, en su mayoría, a casos del LMV o LMO (10-12). Sin embargo, nuestro paciente presentaba un cuadro inespecífico con una marcada eosinofilia periférica. El caso fue catalogado como una toxocariosis atípica, confirmada por serología, ya que el paciente no tuvo signos ni síntomas que nos hicieran pensar en un LMV o en un LMO.

Nuestro paciente no tenía antecedentes de geofagia ni de onicofagia, comportamientos asociados con toxocariosis (1,2); pero sí poseía un perro en casa con el que el paciente tenía contacto cercano, lo que se ha asociado con un mayor riesgo de presentar esta infección (14-15). El paciente procedía, además, de una zona rural y solía jugar al aire libre, donde el perro realizaba sus deposiciones, habiéndose reportado que los jardines de las casas de los niños con toxocariosis suelen estar contaminados (16).

El curso de la serología, los anticuerpos de tipo IgG e IgM discretamente elevados en un primer momento y descendidos en el control realizado luego de doce semanas, nos indican que nuestro paciente tuvo una infección reciente y respaldan el diagnóstico de toxocariosis atípica; ya que el compromiso visceral se asocia con una mayor cantidad de larvas producto de la exposición constante al parásito y cursa con títulos de anticuerpos generalmente altos que suelen durar por mucho tiempo (13).

Cabe mencionar que dada la inespecificidad de los síntomas, el examen no contributorio, y la prevalencia de las infecciones virales en el grupo etario del paciente; es muy probable que en la práctica médica cotidiana se opte por una conducta expectante ante este tipo de pacientes, sin requerirse exámenes auxiliares. Esto, sumado a la autolimitación del cuadro clínico, como lo observado en este caso, y a que la toxocariosis no es considerada como un problema de salud pública, nos hace pensar que este diagnóstico podría estar siendo omitido. Esto es particularmente interesante ya que se desconoce cuál sería la evolución natural de esta infección.

En conclusión, la toxocariosis atípica es un diagnóstico que debe ser considerado en pacientes con síntomas inespecíficos, asociados con eosinofilia periférica. Debido a que se desconoce el curso de esta enfermedad, estos pacientes deberían recibir el tratamiento adecuado para prevenir otros cuadros más graves, como el LMV o el LMO.

Fuente de Financiamiento

Este estudio fue posible, en parte, gracias al financiamiento de Sanofi Pasteur, una división de Sanofi Aventis.

Conflictos de Interés

Los autores declaran no tener conflictos de interés en la ejecución y publicación de este artículo.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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Recibido: 26-10-09

Aprobado: 10-03-10

 

 

Correspondencia: Dra. Cynthia Terrones Campos

Dirección: Instituto de Investigación Nutricional, Av. La Molina 1885, La Molina, Lima-12, Perú.

Teléfono: (511) 3496023; (511) 997903409

Correo electrónico: cterrones@iin.sld.pe