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Revista Peruana de Medicina Experimental y Salud Publica

versión impresa ISSN 1726-4634

Rev. perú. med. exp. salud publica v.27 n.3 Lima jul./set. 2010

 

REVISIÓN

El ejercicio físico y su prescripción en pacientes con enfermedades crónicas degenerativas

Physical exercise and its prescription in patients with chronic degenerative diseases

 

Rossana Gómez1,a, Henrique Monteiro1,b, Marco Antonio Cossio-Bolaños2,3,a, Domingo Fama-Cortez4,c, Angelina Zanesco5,b

1 Faculdade de Ciências, Universidade Estadual Paulista. São Paulo, Brasil.  

2 Instituto del Deporte Universitario, Universidad Nacional de San Agustín. Arequipa, Perú.  

3 Faculdade de Educação Física, Universidade Estadual de Campinas. São Paulo, Brasil.  

4 Facultad de Medicina, Universidad de Córdova. Cordova, España.  

5 Instituto de Biociencias, Universidade Estadual Paulista. São Paulo, Brasil.  

a Magíster en Educación Física; b Doctor en educación física; c Médica.  


RESUMEN

Las enfermedades crónicas degenerativas constituyen una de las principales causas de muerte a nivel mundial, por lo que su crecimiento significativo ha puesto en alerta a varios países, los cuales están adoptando medidas para combatir los factores de riesgos, algunos de los cuales son modificables; siendo el ejercicio regular, un medio de prevención y rehabilitación de estas enfermedades. Esta revisión tiene por objetivo, analizar los parámetros necesarios a tomar en cuenta en la prescripción de un programa de ejercicios en pacientes con obesidad, hipertensión arterial, dislipidemia y diabetes mellitus tipo 2.  

Palabras clave: Ejercicio; Actividad motora; Obesidad; Diabetes mellitus; Hipertensión; Dislipidemias (fuente: DeCS BIREME).  


ABSTRACT

Chronic degenerative diseases constitute one of the main causes of death at a global level, and their significant increase has alerted many countries, which are taking measures to reduce risk factors, some of which are modifiable; being the regular exercise a means of prevention and rehabilitation of these diseases. The objective of this revision is to analyze the necessary parameters to take into account for the prescription of an exercise program in patients with obesity, high blood pressure dyslipidemia and diabetes mellitus type 2.  

Key words: Exercise; Motor activity; Obesity; Diabetes mellitus; Hypertension; Dyslipidemias (source: MeSH NLM).  


INTRODUCCIÓN

En la actualidad, las enfermedades crónicas no transmisibles, representan un gran problema de salud pública, al constituirse en una de las principales causas de muerte y discapacidad tanto en países desarrollados como en desarrollo (1-4). Entre estas enfermedades, están las cardiovasculares (4,5,6), el cáncer (7), la diabetes mellitus (8), las enfermedades respiratorias crónicas (9), entre otras (10); las cuales están directamente relacionadas al estilo de vida, siendo el sedentarismo en conjunto con el tabaquismo y la dieta desequilibrada, los principales factores de riesgo responsables de su desarrollo, y de casi el 60% de las muertes en el mundo y del 46% de las enfermedades mundiales en el 2002 (11).  

Por otro lado, existen muchos estudios, que indican que el ejercicio físico puede ser efectivo en la prevención y el tratamiento de esas enfermedades, porque puede minimizar los síntomas de la enfermedad, por ser un método no invasivo que puede influenciar positivamente en la calidad de vida de la persona y ser relativamente sin costo (12-18); en consecuencia, la actividad física regular ha sido reconocida por sus efectos saludables en sus practicantes (12,19-22), debido a que los beneficios del aumento de la actividad física son inmensos. Finalmente, el objetivo de esta revisión es analizar los parámetros necesarios a tomar en cuenta en la prescripción de un programa de ejercicios.  

ASPECTOS CONCEPTUALES  

El ejercicio y la actividad física son importantes, por los efectos positivos que causan sobre la mejora de la salud (23), incrementando la capacidad funcional, aumentando los años de vida activa independiente y mejorando la calidad de vida de las personas (24); lo que lleva a considerar que un aumento en el nivel de actividad parece tener un fuerte impacto positivo en la disminución de la morbilidad y eventualmente en la muerte de la población (25). En ese sentido, la actividad física ha sido tradicionalmente definida, como algún movimiento del cuerpo producido por contracción del músculo esquelético que incrementa substancialmente el gasto de energía, dependiendo de la intensidad y duración de la actividad (26); de igual manera Lerario et al. (27), la define, como la totalidad de acciones diarias, que envuelven las rutinas de trabajo, las actividades de la vida cotidiana, los ejercicios físicos y las prácticas deportivas; siendo considerado el ejercicio, como una subcategoría dentro del área de actividad física, que debe ser planeado y estructurado a través de movimientos corporales repetitivos, con el objetivo de mejorar o mantener la aptitud física (28).  

En general se pueden distinguir dos aspectos fundamentales en la actividad física: el cuantitativo y el cualitativo (29).  

El aspecto cuantitativo se encuentra en relación directa con el consumo y movilización de la energía necesaria para realizar la actividad física, es decir la actividad metabólica, y se distinguen sobre todo dos factores en el ámbito del entrenamiento deportivo, que son el volumen y la intensidad (Figura 1).  

 

El aspecto cualitativo, está relacionado con el tipo de actividad que se ha de realizar, el que el propósito y el contexto social en los que se desarrolla (Figura 2). 

 

Por otro lado, para lograr que los beneficios de la practica de actividad física sean maximizados y por la seguridad a la salud, es necesario que haya una prescripción de los ejercicios que considere las necesidades, capacidades iniciales e historia del practicante (12,30,31). Por lo tanto, para que esa prescripción del programa de ejercicios sea benéfica, se debe considerar los componentes de frecuencia, intensidad, duración y tipo de ejercicio (32), con estos elementos el médico puede determinar cuan a menudo el paciente debería realizar ejercicios, la cantidad de ejercicios óptima a realizar y cuales ejercicios resultarían beneficiosos.  

A continuación se desarrollan los componentes a considerar en la prescripción de ejercicios físicos.  

Intensidad. Es la relación entre el esfuerzo físico requerido para su realización y el esfuerzo físico máximo que el individuo puede tolerar (33), se caracteriza por el valor de cada estímulo o por el trabajo realizado por unidad de tiempo (34). Según McArdle et al. (30), utilizar la frecuencia cardiaca, resulta una buena alternativa para la evaluación del ejercicio en términos de intensidad relativa, de esta forma se obtiene una importante visión de lo que está sucediendo con el cuerpo en reposo y durante el esfuerzo físico (33).  

Cabe considerar, que la intensidad puede ser definida en términos de absoluta o relativa, considerando que la intensidad absoluta, refleja la proporción de energía expandida durante el ejercicio y es usualmente expresada en equivalente metabólico o MET (34), donde 1 MET es igual al consumo de oxígeno en reposo, que es equivalente a 3,5mL.kg-1.min-1, y la intensidad relativa, refleja el porcentaje de capacidad aeróbica utilizado durante el ejercicio y es expresada como porcentaje de frecuencia cardiaca máxima (%FCM) o porcentaje de VO2max . Asimismo, en una actividad física de intensidad leve, el gasto energético de las actividades se sitúa entre 0,12 a 1,79 Kcal.kg-1.dia o hasta 3 MET (37), en una actividad de intensidad moderada, donde la intensidad relativa varia de 40% a 60% del VO2max, el gasto energético es igual o superior a 1,8 kcal.kg-1.dia (37), o intensidad absoluta de 4 a 6 MET (38), y en el caso de una actividad de elevada intensidad, el gasto energético es igual o superior a 3,8 kcal.kg-1.dia (39), a una intensidad relativa de > 60% del VO2max, o intensidad absoluta de > 6MET.  

Duración. Entendido como el tiempo utilizado en la ejecución de un ejercicio o actividad física específica (40).  

Frecuencia. Se refiere al número de veces en que el individuo se ejercita por semana (40). Está relacionado con la intensidad y duración del ejercicio y por lo tanto depende de estas dos variables.  

Tipo de ejercicio Un buen programa de ejercicios incluye tres tipos claves de ejercicio. Aeróbico (cardiovascular), resistencia a la fuerza (entrenamiento resistido) y flexibilidad, los cuales se desarrollan a continuación.  

 

 

Entrenamiento aeróbico. Se caracteriza por el uso de grandes grupos musculares por un largo periodo (32), como por ejemplo caminar, correr, nadar, montar bicicleta y danzas aeróbicas; donde es necesario considerar una adecuada nutrición e hidratación, destacando que la mejor respuesta cardiovascular para el ejercicio aeróbico, es el incremento en el consumo de oxígeno (VO2) y frecuencia cardiaca (FC) (41).  

Los científicos del ejercicio y los médicos, usan las pruebas de esfuerzo para evaluar objetivamente la capacidad aeróbica funcional (VO2max) y valorar la función cardiaca del individuo; de esta manera, los datos obtenidos sobre la frecuencia cardiaca y el consumo de oxígeno se usan para realizar la prescripción del ejercicio, basados en el estado actual de salud del individuo y su nivel de aptitud, indicando el American College of Sports Medicine (ACSM) y la Asociación Americana de Cardiología, que la intensidad mínima de entrenamiento para jóvenes y adultos saludables puede ser 60% de la FCM o 50% del VO2max, o frecuencia cardiaca de reserva (40,42). Cabe indicar, que la intensidad máxima del ejercicio también puede ser estimada por la substracción individual de la edad sobre 220 (39).  

Una forma práctica de prescribir el ejercicio, es a través de la frecuencia cardiaca, calculando la frecuencia cardiaca del ejercicio (FCE), a través de la frecuencia cardiaca de reserva (FCR), como se muestra a continuación:

FCE = (FCM-FCR) x ID + FCR

FCE = frecuencia cardiaca de entrenamiento

FCM = frecuencia cardiaca máxima

FCR = frecuencia cardiaca en reposo

ID = intensidad de ejercicio deseada

Ejemplo:

FCM = 150 ppm

FCR = 70 pmm

ID = 60 % = (0,60)

FCE = (150-70) x (0,60) + 70

FCE = 118 ppm

Resistencia a la fuerza (entrenamiento resistido). El entrenamiento de resistencia a la fuerza tiene por objetivo, aumentar la masa muscular, resistencia y flexibilidad, por lo que las personas saludables o que padecen de alguna enfermedad crónica deberían incluir en su programa, ejercicios resistidos de los diferentes grupos musculares (32). El programa tradicional de entrenamiento resistido, involucra el desarrollo de tres series de diez repeticiones por serie. Sin embargo, en el periodo inicial de entrenamiento, el programa de series simples y múltiples, experimenta un similar resultado en la fuerza muscular (43,44).  

Flexibilidad. Existe poca evidencia de los efectos favorables de la flexibilidad previa realización del ejercicio, pero esta, independientemente de los periodos de actividad puede tener algunos beneficios (45).  

LA INFLUENCIA DEL EJERCICIO FÍSICO SOBRE LAS ENFERMEDADES CRÓNICODEGENERATIVAS  

Estudios epidemiológicos han demostrado una fuerte relación entre la inactividad física y la presencia de factores de riesgo cardiovasculares, como hipertensión arterial, resistencia a la insulina, diabetes, dislipidemia y obesidad (46,47); así también, otros estudios clínicos y epidemiológicos (47,48), han sustentado que la práctica regular de actividad física, es un importante factor para la prevención y tratamiento de estas enfermedades, por lo que a continuación se muestra cual es el papel que cumple el ejercicio físico en diferentes enfermedades.  

 

 

EJERCICIO Y OBESIDAD  

La obesidad, es un grado de exceso de peso que está asociado con consecuencias adversas a la salud (50). En adultos, el sobrepeso y la obesidad son definidas usando el índice de masa corporal (IMC), por lo que el sobrepeso es definido como el IMC entre 25,0 y 29,9 kg/ m2, y la obesidad es definida como un IMC por encima de 30,0 kg/m2. La obesidad, está asociada con el incremento de riesgo de otras enfermedades, por lo que, la actividad física tiene un efecto benéfico sobre esta, existiendo una relación inversa entre actividad física, índice de masa corporal (IMC), razón cintura cadera y circunferencia de la cintura (46,47), como se demuestra en los estudios epidemiológicos (47,51).  

Los beneficios pueden ser alcanzados con intensidad baja, moderada o alta, independientemente de la actividad practicada, considerando que el gasto energético debe ser mayor que el consumo diario, debido a que las personas que realizan ejercicios como caminatas rápidas, carreras y natación, con la intervención de grandes grupos musculares, pueden lograr generar tasas metabólicas diez veces mayores que en reposo (52,53).  

EJERCICIO Y DISLIPIDEMIAS  

La dislipidemia es una alteración en los niveles de lípidos por elevación o bien por disminución (54), que se asocia a un aumento en el riesgo de enfermedad coronaria cardíaca (55), por consiguiente, la actividad física regular trae como beneficio la mejora en el perfil lipídico a largo plazo (56); siendo el ejercicio aeróbico el que actúa en el metabolismo de lipoproteínas (25), ampliando la habilidad del tejido muscular de consumir ácidos grasos y aumentando la actividad de la enzima lipasa lipoptroteíca en el músculo (57). En ese sentido, los individuos activos presentan mayores niveles de HDL colesterol y menores niveles de triglicéridos, LDL y VLDL colesterol, en comparación con los individuos sedentarios (58). Diversos autores e instituciones (58-61), refieren que estas mejoras son independientes del sexo, peso corporal y de la dieta, aunque hay la posibilidad de ser dependientes del grado de tolerancia a la glucosa.  

EJERCICIO E HIPERTENSIÓN ARTERIAL SISTÉMICA (HTA)  

La hipertensión arterial, es un síndrome clínico, caracterizado por la elevación de la presión arterial a niveles iguales o superiores a 140 mm Hg de presión sistólica o 90 mmHg de diastólica (62). Generalmente es una enfermedad silenciosa, y puede ocasionar muerte, por lo que, el ejercicio físico regular, ejerce un papel terapéutico importante en el control de la HTA (26,63), existiendo varios estudios epidemiológicos y clínicos que han demostrado los efectos benéficos de la práctica de la actividad física sobre la presión arterial en individuos de todas las edades (63-66). Considerando que la reducción de las catecolaminas séricas y de la resistencia vascular periférica asociada a la práctica de actividad física sean algunos de los factores que contribuyen a la reducción de la presión arterial (58), como fue corroborado con los programas de actividad física aplicados (64,65), donde observaron una disminución de la presión arterial sistólica y diastólica, en individuos hipertensos como normotensos. Además de eso, la mejora de HTA se da, debido a que el ejercicio físico, permite la reducción del sobrepeso y adiposidad intra-abdominal, por ende, mejora la resistencia a la insulina (67), pudiendo asimismo disminuir la necesidad de medicación en pacientes con HTA moderada (68).  

EJERCICIO Y DIABETES MELLITUS  

La diabetes mellitus es una enfermedad endocrina caracterizada por un grupo de desórdenes metabólicas, incluyendo una elevada glicemia (hiperglicemia) y elevación de las concentraciones de glucosa sanguínea, debido a una menor sensibilidad insulínica en sus tejidos blanco y/o por reducción en la secreción de insulina (69). En ese sentido, está demostrado que el ejercicio físico es benéfico en el control de la diabetes mellitus, intolerancia a la glucosa y resistencia a la insulina (70), independientemente de la historia familiar, del peso y de otros factores de riesgo cardiovasculares como el cigarro y la hipertensión (58,71,72). Se ha demostrado que el ejercicio aeróbico produce mejores efectos (57), permitiendo un aumento en la captación de glucosa por los músculos esqueléticos, independiente de la insulina, que continúa después del esfuerzo, mientras el glucógeno es resintetizado (73). Así también, los estudios muestran las actividades más intensas (80% a 90% de la frecuencia cardiaca máxima), son más efectivos en aumentar la sensibilidad a la insulina (77), por lo que se recomienda una actividad moderada debido a que puede darse situaciones en que el ejercicio agudo empeore la sensibilidad a la insulina.  

 

 

CONSIDERACIONES FINALES  

La aplicación de test físicos y la evaluación de la salud individual es de gran importancia para el desarrollo efectivo del programa de ejercicios, principalmente en personas con enfermedades crónicas degenerativas (49), por lo que, para aplicar un test hay que tener en consideración ciertos aspectos, identificando el riesgo de la enfermedad y conocer el estado de salud individual, de esta forma la prescripción adecuada de un programa logrará aumentar la aptitud física, reducir los factores de riesgo, promover la salud, y mejorar la calidad de vida; en consecuencia, resulta importante buscar estrategias que garanticen que los sujetos puedan permanecer activos por el resto de la vida, considerando que los beneficios de los ejercicios sólo perdurarán con la continuidad de la práctica. Por otro lado, la práctica de actividad física, también tiene riesgos que deberían ser considerados, el riesgo más común en el caso de los adultos, son los daños que puedan presentarse a nivel del músculo esquelético (76,77); de igual manera, un incremento de la actividad física intensa, puede llevar a un riesgo de aparición de muerte cardiaca (78,79) e infarto al miocardio (80,81); en ese sentido, en adultos sedentarios debería incrementarse el nivel de actividad física de forma gradual durante el tiempo (79).  

Conflictos de Interés  

Los autores declaran no tener conflicto de interés en la publicación de este artículo.  

 

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Correspondencia: Rossana Gómez Campos  

Dirección: Calle San José 310, oficina 311, Cercado , Arequipa, Perú.  

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Recibido: 23-04-10 Aprobado: 07-07-10