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Acta Médica Peruana

versión On-line ISSN 1728-5917

Acta méd. peruana v.24 n.1 Lima ene./abr. 2007

 

ARTÍCULOS HISTÓRICO

Dr. Guillermo Gastañeta Espinoza 1874 - 1958

David Ortega Checa1, Carlos Tuppia García Godos2 , Oswaldo Salaverry García3

1. Médico Cirujano, Asistente del Servicio de Cirugia General del Hospital Nacional Edgardo Rebagliati Martins. Expresidente de las Sociedad de Cirujanos Generales del Perú y de la Sociedad Panamericana de Trauma 
2. Médico Cirujano. Jefe del Servicio de Cirugia General Hospital Nacional Edgardo Rebagliati Martins. Presidente de las Sociedad de Cirujanos Generales del Perú. 
3. Médico - Cirujano. Profesor de Historia de la Medicina-UNMSM.

1 La promoción estuvo integrada por Daniel Becerra Ocampo, Carlos Alberto García, Eduardo de la Lama, Daniel Eduardo Lavorería, Guillermo Matos, Manuel Morante, José S. Pérez, Federico Ruiz Huidobro, Guillermo Valentín, y naturalmente Guillermo Gastañeta. 
2 En 1904, en el Hospital Dos de Mayo, realiza una craneotomía para drenar un absceso cerebral, luego, en 1907, evacúa un hematoma subdural. 
3 Antes de Gastañeta ya se habían realizado transfusiones en nuestro país, Lastres señala al médico italiano J. Copello que tan tempranamente como 1867 ya practicó transfusiones de brazo a brazo con una aparato de su invención. Debe también recordarse que se pensó en aplicar una transfusión a Carrión poco antes de su muerte. 
4 C. T. Carvallo trajo el primer aparato de rayos X al Perú en 1897, sólo dos años después del descubrimiento.


INTRODUCCIÓN

La riqueza de nuestro pasado médico es fuente inagotable de emulación para las nuevas generaciones, Acta Médica, como órgano científico del Colegio Médico tiene la obligación de resaltar a aquellos personajes que construyeron la medicina peruana; y entre ellos —y no sólo en el campo quirúrgico— destaca nítidamente la vida y obra del Dr. Guillermo Gastañeta Espinoza. De obra múltiple y enriquecedora, inquisitivo, con una insaciable curiosidad por la promesa de la tecnología, de extraordinaria habilidad quirúrgica, don Guillermo fue sobre todo un maestro, dentro y fuera del aula. A su fecunda obra, acompañada de una notable generación de médicos, le debe la medicina peruana haberse mantenido, en un periodo tan lleno de cambios como las primeras décadas del siglo XX, a la vanguardia en el arte médico.

LA VIDA

Guillermo Gastañeta nace en Lima el 5 de abril de 1874, hijo de don Pedro Gastañeta y doña Carmen Espinoza, en sus venas corría tradición médica: era nieto del médico y protomédico de la república, don Juan de Gastañeta que ejerció en los inicios de la república, entre 1833 y 1835. De sus estudios escolares, poco se ha escrito, pero podemos imaginar las dificultades pues, niño aún, le correspondió vivir el triste episodio de la ocupación de Lima. Arias Schreiber lo ubica en la generación de profesionales que nacen entre 1861 y 1875 y que incluye a médicos tan destacados como Miguel Aljovín, Julián Arce, Alberto Barton, Eduardo Bello, Esteban Campodónico, Aníbal Corvetto, Juvenal Denegri, Rómulo Eyzaguirre, Enrique León García, Máx González Olaechea, Oswaldo Hercelles, Daniel Eduardo Lavorería, Manuel Antonio Muñiz, Ernesto Odriozola, Abel Olaechea, Estanislao Pardo Figueroa, y otros más. Una verdadera generación gloriosa de la medicina peruana y que Arias Schreiber propone llamar como la generación de Ernesto Odriozola, por los indudables méritos del destacado maestro, pero no son menores, sin duda, los que ostenta don Guillermo Gastañeta.

El joven Gastañeta inicia sus estudios superiores en 1892, en la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, pues era requisito aprobar los estudios de ciencias para luego intentar ingresar a los estudios médicos. Así, el joven Gastañeta, luego de un riguroso examen, ingresa a la Facultad de Medicina de San Fernando en 1893, a los 19 años. Su promoción era poco numerosa, sólo diez compañeros, todos ellos esforzados estudiantes por lo que coloquialmente les llamaban “los diez sabios de Grecia”1. Los jóvenes estudiantes reciben las enseñanzas de un gran maestro de la medicina peruana: el Dr. Constantino Carvallo, recientemente llegado de Francia, quien les muestra los recientes avances en asepsia y esterilización, que estaban revolucionando la práctica quirúrgica en Europa y les induce a seguir atentamente los desarrollos tecnológicos europeos para introducirlos al Perú.

Gastañeta se gradúa el 9 de mayo de 1899, recién cumplidos los 25 años. El título que obtiene es el de “Médico Cirujano”, siguiendo la estela que iniciara Unanue de reunir las dos grandes ramas de la medicina; pero la especialidad quirúrgica en el Perú aún esperaba ingresar a la era científica. La cirugía, pese a haberse desarrollado enormemente en Europa desde mediados del siglo XIX, todavía conservaba en el Perú un carácter muy limitado y una practica casi empírica. El cirujano actuaba sólo en caso de extrema urgencia y se limitaba a amputaciones, debridación de abscesos, exéresis de tumores superficiales y tratamiento de hernias estranguladas.

Recién graduado ingresa al Hospital Dos de Mayo, su segundo hogar, el cual nunca abandonaría y donde realiza toda su actividad profesional. Inclinado desde siempre a la cirugía, su primera intervención quirúrgica fue la exéresis de un pterigion, y realiza su primera apendicetomía en un paciente japonés que había sido estudiado y diagnosticado por los entonces jóvenes médicos Drs. Ernesto Odriozola y Ricardo Pazos.

En esos primeros años de su práctica profesional centra su atención en el estudio y reparación quirúrgica de las hernias inguino-escrotales, tema novedoso en nuestro medio, pues hasta entonces solo se operaban las hernias estranguladas, con una alta tasa de recurrencia, pese a que desde 1890 Bassini y Halsted, recomendaban la reparación quirúrgica de la hernia inguinal, con una técnica que adoptó el joven cirujano, pero modificándola para adaptarla a las condiciones de los pacientes que operó. La experiencia acumulada fue incorporada en su tesis de Doctor en Medicina: “Cura radical de las hernias Inguinales”, con la cual obtuvo el más alto grado de la profesión el 16 de octubre de 1901, a los 27 años.

En los siguientes años el Dr. Gastañeta incursiona en los más diversos campos quirúrgicos: la neurocirugía2, la cirugía de cabeza y cuello, cirugía de tórax entre otras; pero fue la cirugía abdominal y especialmente de estómago su campo preferido. Dominó con maestría la cirugía de hígado y vías biliares, páncreas y bazo; y en la cirugía gástrica adaptó las modernas técnicas quirúrgicas a diversos problemas que iban desde las resecciones locales en úlcera péptica hasta las gastrectomías totales en neoplasias malignas.

Consolidando su vinculación con el Hospital Dos de Mayo, en 1905 gana por concurso la jefatura vacante del Servicio Quirúrgico de “San Juan de Dios”. Al año siguiente, el Dr. Corpancho hace una evaluación de los servicios quirúrgicos de nuestra capital en la cual al referirse al progreso de la cirugía en el Hospital Dos de Mayo indica: “El Dr. Fernández Concha ha efectuado 37 operaciones, sin haber tenido ninguna defunción. Pero, es el Dr. Gastañeta a quien la cirugía de este hospital debe su principal incremento; es él quien ha practicado las intervenciones de más alta cirugía, como gastroentero-anastomosis, reseccciones intestinales, nefrectomías, esplenectomías, etc. : que si no han correspondido con el éxito que era dudoso de esperar, han puesto de manifiesto sus dotes de operador”

Su labor continúa, y en 1917, a los 43 años viaja a Estados Unidos al Congreso del American College of Surgeons, allí conoce a prominentes cirujanos con los cuales intercambia información para luego entablar amistad con los hermanos Williams y Charles Mayo de la famosa clínica del mismo nombre en Minnesota. La genuina y mutua admiración que se generó entre los hermanos Mayo y el cirujano peruano se plasmó en la propuesta de los primeros para que el Dr. Guillermo Gastañeta sea nombrado Miembro Honorario del American College of Surgeons en 1921. 

Don Guillermo siempre estuvo atento a los adelantos de la medicina, y se interesó por introducirlos en el país. Así conoció del descubrimiento de los grupos sanguíneos por C. Lansteiner, en 1901 que permitía superar el empirismo en las transfusiones sanguíneas; y en 1904, en la sala San Juan de Dios del Hospital Dos de Mayo efectuó la primera transfusión de sangre de persona a persona contando con apoyo de laboratorio3. También tuvo destacada actuación en el desarrollo de la radiología; si bien en el Perú tempranamente se usaba el descubrimiento de Röntgen4, fue don Guillermo quien, gracias a un generoso obsequio de su paciente Federico Hilbeck, tuvo a su disposición, desde 1904, un moderno aparato de manufactura alemana solicitado, especialmente para ser usado por las tropas inglesas en la guerra de los Boer en Sudáfrica. Posteriormente, en 1917, Gastañeta de retorno de su viaje a Estados Unidos trajo las primeras placas contrastadas de estudios del aparato digestivo, que fueron tomadas por los hermanos Mayo en su clínica de Minnesota y luego obsequiadas a don Guillermo.

EL MAESTRO

La labor de don Guillermo Gastañeta no se limitó a la introducción de nuevas técnicas quirúrgicas en su práctica profesional; comprometido con el desarrollo de la cirugía nacional fundó, junto a otros destacados cirujanos, la Sociedad Peruana de Cirugía en 1918. Su actividad docente, en San Fernando era su otra tribuna; y en 1922 es designado Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, cargo que ejerció durante nueve años hasta 1931. Durante su decanato se efectuaron modificaciones fundamentales en los programas de enseñanza, perfeccionándose los planes de estudio vigentes, ampliándose con la incorporación de nuevas disciplinas. Su actuación universitaria no se limitó sin embargo al aspecto docente; en agosto de 1924 participa en forma activa en la fundación de la Federación Universitaria de Deportes que luego tomaría el nombre de Club Universitario de Deportes. Entre los integrantes de los primeros equipos del Club estarían jugadores de la talla de Lolo Fernández, y Eduardo Astengo, este último casado con Clemencia una de las hijas del profesor Gastañeta. Además su propio hijo José llegó a ser un sobrio y efectivo arquero.

Su actividad científica en la Sociedad de Cirugía lo llevó a la presidencia de la misma, en el período 1921-1922. Pasaron algunos años y la Sociedad se convirtió en la Academia Peruana de Cirugía, el 10 de julio de 1940, y el Dr. Gastañeta, a sus 66 años, ya figura señera de la Cirugía Peruana, se cuenta entre sus Académicos Titulares Fundadores.

Su práctica quirúrgica, con innumerables discípulos, la continuó desempeñando en el Hospital Dos de Mayo, en el cual se jubilaría en 1949 a los 75 años. Al respecto la siguiente anécdota refleja el cariño que supo infundir entre sus colegas y alumnos: el 4 de enero de 1947 el Ministerio de Salud Pública expidió un Decreto Supremo que normaba el ejercicio y vacancia de los cargos hospitalarios; dentro de sus disposiciones se incluyó el limite de setenta años para ocupar un cargo. El Dr. Gastañeta tenía 72 años, por lo que acatando lo dispuesto, se abstuvo de concurrir al hospital. Ante tal noticia la Asociación de Médicos del Hospital Dos de Mayo, se dirigió al Ministerio de Salud Pública solicitándose reconsiderar lo concerniente a la edad límite de jubilación forzosa. Como consecuencia de esas gestiones la Beneficencia Pública de Lima, que regentaba el Hospital Dos de Mayo, dirigió una comunicación al maestro Gastañeta en la que le decía: “ruego a usted se sirva permanecer al frente del servicio que regenta, hasta la resolución de este asunto”. El Decreto Supremo fue modificado al poco tiempo, prolongando a setenta y cinco la edad límite para la jubilación; y don Guillermo regresó al hospital. A su regreso en la entrada del hospital lo esperaban todos los médicos, estudiantes, enfermeros y personal del hospital, para acompañarlo en emocionada procesión hasta su servicio.

Don Guillermo Gastañeta, ya de avanzada edad, es invitado especial de la Sesión Interamericana del American College of Surgeons, que se realiza en Lima en 1955. Asisten más de 500 cirujanos, 400 de ellos extranjeros que llegaron en uno de los más famosos trasatlánticos de la época el “Mauritania”. Se hizo un sentido homenaje a este pionero y fundador de la cirugía peruana y por primera vez sus alumnos y discípulos vieron conmoverse al “viejo maestro” con lágrimas que surcaron su rostro. Al año siguiente, en 1956, Don Guillermo sufre una hemiplejía derecha de la cual logra recuperarse, pero ya retirado de la vida profesional, fallece el 27 de enero de 1958, a la edad de 84 años

LOS HOMENAJES

En 1976 el International College of Surgeons anuncia que en homenaje a la Cirugía Peruana colocará el retrato al óleo del profesor Guillermo Gastañeta en “Hall of Fame” del museo de dicha institución. En el Perú, en reconocimiento a la labor docente y profesional del ilustre maestro Gastañeta el gobierno estableció, mediante Resolución Ministerial 00049/SA/OS del 01 de abril de 1976 el día 5 de abril —aniversario del nacimiento del Dr. Guillermo Gastañeta Espinoza— como el “Día de la Cirugía Peruana”. Evidentemente el ilustre maestro ya no estaba entre nosotros para responder a estos justos homenajes, pero sus palabras cuando recibió un homenaje similar son signo elocuente de su magisterio y calidad humana: “El trato de maestro que Uds. me dan, se vuelve a Uds. mismos; por que en la ley del progreso está establecido que los discípulos superan a los maestros siempre. Así lo demuestra el inmenso auge que ustedes le han impuesto a la cirugía. Aquí como en cualquiera de los más avanzados centros quirúrgicos del mundo se practican con éxito brillantes intervenciones quirúrgicas. Son ustedes, y no yo, los maestros actuales de la cirugía de nuestro país.” El cronista anónimo del diario “La Prensa” que reseñó el homenaje que se le hiciera al celebrar sus Bodas de Oro profesionales, resume lo que significa la trayectoria de don Guillermo Gastañeta:

“Vidas de esa calidad tienen derecho a ser consideradas como vidas ejemplares; ellas pueden ser narradas a los jóvenes como ejemplo de nobleza humana, de sentido caballeroso y altruista de la vida, de actitud desinteresada y cumplidora del mandato eterno: ama a tu prójimo como a ti mismo; de esas vidas se forma lo más delicado, lo más digno de la tradición de un pueblo; de esas abnegaciones silenciosas y tenaces se forma el acerbo de la vocación heroica espiritual de una nación digna y progresista”

Estas son las figuras de la medicina peruana, alta valla para las actuales generaciones, pero estímulo al mismo tiempo, por que somos herederos de personajes de esta valía.