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Acta Médica Peruana

versión On-line ISSN 1728-5917

Acta méd. peruana v.28 n.1 Lima ene./mar. 2011

 

Artículo histórico

Constantino Carvallo Loli

Constantino Carvallo Loli

 

Ricardo Álvarez Carrasco1

1. Médico Patólogo. Instituto Nacional Materno Perinatal. Sociedad Peruana de Patología Clínica, Lima, Perú


 

 

El doctor Constantino Carvallo Loli, notable galeno nacido en la ciudad de Huacho el 12 de abril de 1853, es un verdadero pionero de la medicina peruana, particularmente en los campos de la gineco-obstetricia, radiología, bioseguridad y cirugía general, en los que marcó importantes hitos, como la fundación de la cátedra de Ginecología en la Facultad de Medicina de San Fernando, la instalación del primer quirófano moderno en nuestro país, la introducción de la Radiología y de las primeras normas de bioseguridad.

Sus valiosos aportes marcaron una línea divisoria en la medicina peruana, en la que sin duda existe un antes y un después de su benéfica obra, durante la cual puso a nuestra disposición tecnologías consideradas casi milagrosas, con las cuales podíamos ver sin mayor dificultad el interior del cuerpo humano, y ser sometidos a una cirugía sin que ello significara un riesgo inminente de muerte.

Ingresó a la Facultad de Medicina de San Fernando en 1871, y siendo aún alumno se le designó como ayudante de práctica de Anatomía Descriptiva, iniciando una extensa y proficua labor docente que se extendió hasta su último día de vida. En 1881, cuando las tropas chilenas ya ocupaban Lima, obtuvo el bachillerato y el doctorado en Medicina.

Durante la ocupación de la ciudad capital ejerció la dirección del anfiteatro anatómico de la Facultad de Medicina, que funcionaba en el mortuorio del Hospital 2 de Mayo, pero una vez que el ejército chileno tomó posesión de aquel nosocomio, se vio obligado a trasladar el dictado de las clases de anatomía al mortuorio del Hospital San Bartolomé, donde a pesar de las múltiples dificultades cumplió a cabalidad con su noble labor docente.

En 1884 con motivo del primer cisma de San Fernando renunció a su plaza docente en solidaridad con el decano cesado, doctor Manuel Odriozola. El 29 de julio de 1885 al instalarse solemnemente la Academia Libre de Medicina, fue uno de sus miembros titulares, dicha institución se convertiría posteriormente en la Academia Nacional de Medicina, merced a la ley del 26 de octubre de 1886, que siete días después, el 2 de noviembre, fue promulgada por el Presidente Andrés Avelino Cáceres.

Entre los años de 1890 y 1891 realizó su primer viaje a Europa, donde recorrió ávidamente los servicios de cirugía de diversos hospitales de Francia, Alemania, Austria- Hungría e Italia. En tierras galas observó el tratamiento quirúrgico de los abscesos pélvicos por la histerectomía vaginal, que fue introducido por Jules-Émile Pean, apenas en 1887, y luego perfeccionado por Paul Segond, en su visita al imperio alemán vio el trabajo de Olshausen, Trendelenburg y Martin.

En 1895 Carvallo viajó por segunda vez a Europa, siendo este el más importante periplo de los que realizó para perfeccionarse en la técnica quirúrgica abdominal, ginecológica, y obstétrica, para ello acudió al afamado Hospital Bichat de París (Francia).

A principios de octubre de 1896, Carvallo regresó de Europa trayendo con él, una autoclave (Estufa de Poupinel), una bujía de Chamberlain y un aparato de Rayos X entre otros novedosos instrumentos y equipos. En los tres casos mencionados, se trató de los primeros en su género que llegaron al país.

La noche del jueves 22 de octubre de 1896, tomó las primeras radiografías de nuestra historia, que correspondieron a la mano derecha del Presidente Nicolás de Piérola, y semejante miembro del tradicionalista Ricardo Palma, de esta manera se convirtió en el pionero de la radiología no sólo en el Perú, sino en toda Sudamérica.

La Resolución Suprema del 19 de junio de 1897 lo nombró como profesor titular fundador de la cátedra de Ginecología, tal designación tuvo gran trascendencia ya que pudo compartir con los alumnos sanfernandinos todos los avances quirúrgicos y tecnológicos traídos desde Europa, que poco después serían puestos en práctica por estos futuros médicos, con el subsiguiente beneficio para la salud pública del país.

La Sociedad de Beneficencia Pública de Lima cedió unos ambientes del Hospital de Santa Ana para que allí se construyera el quirófano y los ambientes adyacentes necesarios para el dictado de la nueva cátedra, tal construcción se hizo en gran parte con el dinero que donó Carvallo de su propio peculio.

Aquel quirófano debe considerarse como el primero que se instaló en nuestro país cumpliendo con las especificaciones técnicas de la cirugía moderna, antes de su existencia las condiciones en la que se operaba en nuestros hospitales solían ser precarias, lo que significaba un gran riesgo para la salud y la vida de los pacientes, incluso muchos cirujanos preferían operar a su clientela particular en los domicilios de cada doliente.

Allí se practicaron por primera vez las medidas de bioseguridad en la cirugía, tales como el lavado obligatorio de manos, el uso de mascarillas y guantes, y la esterilización de los instrumentos y materiales, asimismo se introdujeron diversas técnicas inéditas hasta entonces en el país.

La intachable trayectoria de Carvallo no sólo se limitó a los aspectos médicos y docentes, ya que en su vida personal hizo gala de caballerosidad y honestidad, a tal punto que el decano de la Facultad de Medicina decidió nombrarlo como administrador de las rentas que permitirían construir el nuevo edificio de San Fernando, que se inauguró en septiembre de 1903. Gracias a él se hicieron modificaciones sustanciales al proyecto original y se erigió un edificio macizo que hasta el día de hoy resiste las inclemencias del tiempo, y los numerosos movimientos sísmicos que han asolado a Lima en los últimos cien años.

Falleció en la ciudad de Lima el 10 de marzo de 1920, confortado por el cariño familiar que supo forjar durante tantos años. Al momento de su muerte faltaba poco más de un mes para que cumpliera los 67 años de edad.

Sus restos fueron sepultados, y reposan actualmente en el nicho 12 C del pabellón San Alejandro del Cementerio Presbítero Maestro, y para rubor de la actual generación, su tumba permaneció deteriorada por algún tiempo, situación que felizmente ha sido remediada.

La labor de Carvallo es tangible hasta el día de hoy, ya que sus discípulos dominaron la cirugía nacional de la primera mitad del siglo XX, sentando las bases de la cirugía abdominal, ginecológica y obstétrica modernas en el país.

 

CORRESPONDENCIA

Carlos Rozza Bejarano

ralvarezcarrasco@yahoo.com