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Liberabit

versión impresa ISSN 1729-4827

liber. v.16 n.2 Lima jul./dic. 2010

 

ARTÍCULOS

 

Relación entre los constructos autocontrol y autoconcepto en niños y jóvenes

Relation between self-controland self-concept in child and young

 

Fermino Fernandes Sisto* ; Fabián Javier Marín Rueda** y Sebastián Urquijo***

* Doctor por la Universidad Complutense de Madrid, y profesor del curso de Psicologia y del Programa de Pos-Graducacion Stricto Sensu en Psicologia de la Universidade São Francisco, campus Itatiba-SP. Becario por productividad del CNPq.
** Psicólogo, posee un máster en Psicología y es doctor por el Programa de Pos-Graduación Stricto Sensu en Psicología de la Universidade São Francisco. Profesor del curso de Psicología y del Programa de Pos-Graducación Stricto Sensu en Psicologia de la Universidade São Francisco, campus Itatiba-SP.
*** Psicólogo, posee un máster y un doctorado por la Universidade Estadual de Campinas, Brasil. Profesor de la Universidad de Mar del Plata, Argentina.

Universidade São Francisco, Itatiba, Brasil
Universidad de Mar del Plata, Mar del Plata, Argentina
* marinfabian@gmail.com

 


RESUMEN

Este estudio ha investigado las relaciones entre el autocontrol y el autoconcepto en 1213 niños, de ambos sexos, de 2º a 8º grado de una escuela pública, con edades variando de 8 a 14 años. Han sido aplicadas las Escalas Feminina e Masculina de Autocontrole y la Escala de Autoconceito Infanto-Juvenil. Han sido observadas correlaciones positivas y significativas entre los autoconceptos personal y social y todas las medidas. En relación al autoconcepto escolar ha habido asociación negativa con el autocontrol en los varones, mientras que en las niñas la relación se ha dado apenas con el autocontrol de los sentimientos y emociones. Además, han sido evidenciadas correlaciones negativas y significativas entre el autoconcepto familiar y el autocontrol que se refiere a las normas y conductas sociales y de forma general en los varones. En las niñas, esa asociación se ha observado con el autocontrol que se refiere a las normas y conductas sociales, como también con el autocontrol general.

Palabras clave: Autocontrol, autoconcepto, evaluación psicológica, psicometría.

 


ABSTRACT

The relationships between the self-control and self-concept were studied among 8-to-14-years-old 1213 children of both sexes, attending the second to eighth grade of a public school. The tests administered were the Escalas Feminina e Masculina de Autocontrole and the Escala de Autoconceito Infanto-Juvenil. The results showed positive and significant correlation coefficients among the social and personal self-concept and all the measures of the self-control, although the academic self-concept referred to the males showed negative and significant correlations in relation to the self-control, and to the females the self-concept correlated significantly with the measures of the self-control related to the feelings and emotions. Besides negative and significant correlations were highlighted among the familial self-concept and the selfcontrol referred to norms and social behavior and, in general, with the males. Among the females, this association was observed with the self-control respect to the norms and social behavior, as well as with the general self-control.

Key words: Self-Control, Self-Concept, Psychological Assessment, Psychometrics.

 


Introducción

El autocontrol ha sido definido por primera vez en 1973 por la American Psychological Association como la habilidad para reprimir o la práctica de represión de reacciones impulsivas de un comportamiento, deseos o emociones. Pese a eso, pueden ser identificadas tres abordajes intelectuales que décadas antes de esa definición habían investigado el autocontrol y que, según Harter (1983), serían la psicoanalítica (Freud, 1922), la teoría del aprendizaje (Skinner, 1953) y la neuropsicología soviética (Luria, 1961; Vygotsky, 1962).

Como representante del psicoanálisis, Freud (1922) ha defendido la idea de que el autocontrol estaba asociado al desarrollo de la fuerza del ego. Ahora bien, el superego seria el que controlaría la propia conducta y el comportamiento moral y, por lo tanto, sería una característica estable de la personalidad. El comportamiento moral, a su vez, seria influenciado por acontecimientos durante el desarrollo que tendrían una fuerte influencia sobre el grado de autocontrol desarrollado por el sujeto.

Ya para Skinner (1953) el autocontrol no seria un rasgo o disposición y sí un proceso por el cual el individuo cambiaría su probabilidad de respuesta, alterando las variables en las cuales la respuesta es una función, teniendo una gran influencia del entorno social. Así, visto como resultante del aprendizaje social, el autocontrol ha sido estudiado por varios autores, como Bandura (1971, 1976, 1978), Kanfer (1971, 1977), Kanfer y Karoly (1972), Mahoney y Thoresen (1974), Mishel y Patherson (1978), entre otros.

En el caso de la neuropsicología soviética Luria (1961) y Vygotsky (1962) han tenido una visión diferente, diciendo que problemas con la inhabilidad del niño para el uso adecuado de auto instrucción verbal estaría relacionado con la falta de autocontrol de los impulsos. Específicamente Luria (1961) ha destacado que el comportamiento es controlado por el habla, siendo ella una reguladora del comportamiento infantil.

Otros autores también se han preocupado en estudiar el autocontrol. Entre ellos se puede hacer referencia a Meichenbaum (1978), quien ha enfatizado que el autocontrol no representa un proceso unitario y sí multidimensional, involucrando componentes situacionales, perceptuales, cognitivos, actitudes y motivaciones. Todavía, el autor ha afirmado que cada uno de esos componentes puede ser considerado dentro de la perspectiva de desarrollo.

Para Harter (1983) es importante destacar tres aspectos relevantes para el estudio del autocontrol, siendo ellos, los procesos cognitivos básicos, los procesos de internalización y los procesos afectivos y motivacionales. Principalmente en lo que se refiere al papel de los procesos afectivos y motivacionales en el establecimiento de patrones más aceptables de autocontrol, el autor ha afirmado que apenas la recompensa no sería responsable por internalizar funciones, sino que también el desarrollo tendría participación, por ejemplo, en el caso de la función motivacional.

Autores como Premack y Anglin (1973) han sugerido que el niño se autocontrola porque es una forma de evitar la pérdida de afecto de los padres. A su vez, Aronfreed (1976) ha percibido que existen diferentes razones por las cuales el niño puede controlar su conducta y que pueden ser identificadas a lo largo de un continuum que va desde la orientación interna hasta la externa. Pese a eso, para Shibutani (1961) sólo cuando el niño percibe la perspectiva «del otro» es que el autocontrol se manifiesta. Antes de ese marco el niño está preponderantemente motivado para mostrar control de acuerdo con las exigencias de personas que se imponen a él.

El autocontrol ha sido estudiado y relacionado a varios constructos de la psicología, como la agresividad e impulsividad (Heimer, 1996; Polakowski, 1994; Pulkkinen & Hamalainen, 1995; por ejemplo), en relación al ambiente familiar (Block, 1981; Ogata, 1995; entre otros), a las dificultades de aprendizaje y rendimiento escolar (Charney, 1993; Hascher & Oser, 1995; Risemberg & Zimmerman, 1992; Ronen, 1994; por citar algunos). No obstante a los muchos estudios hallados en la literatura extranjera, ninguno de ellos trata del autocontrol y el autoconcepto conjuntamente. Este estudio se propuso porque ese hecho también ha sido observado en la literatura brasilera. De esa forma, la intención será buscar relaciones entre esos dos constructos.

Por más que las investigaciones con el autocontrol sean bastante frecuentes en el exterior, en Brasil existe una cierta dificultad para su evaluación, sea porque instrumentos que se proponen hacerlo se encuentran en artículos o trabajos de maestría y doctorado de difícil acceso, sea por el hecho de que los estudios sobre evidencias de validez y los datos de precisión no siempre son conocidos. Pese a eso, recientemente han sido publicados dos instrumentos, las Escalas Feminina y Masculina de Autocontrole, EFAC y EMAC respectivamente (Martinelli & Sisto, 2006).

En los estudios sobre sus propiedades psicométricas, con base en un análisis del funcionamiento diferencial de los ítems los autores decidieron construir dos escalas, una para las personas del sexo masculino y otra para las del sexo femenino. Para eso, los ítems para cada escala han sido de dos tipos: aquellos que no presentaron diferencias entre los sexos fueron incluídos tanto en la escala masculina como en la femenina; siendo que para la escala del sexo masculino no han sido incluidos los ítems en los cuales las mujeres presentaron mayor intensidad y para la escala del sexo femenino han sido retirados aquellos ítems que presentaron mayor intensidad en los varones.

El análisis factorial hecho en cada escala ha revelado dos factores. En las dos escalas los factores fueron interpretados como autocontrol en relación a reglas y conductas sociales (factor 1 en la escala masculina y factor 2 en la femenina) y autocontrol en relación a sentimientos y emociones (factor 2 en la escala masculina y factor 1 en la femenina). La correlación ítem-total en las dos escalas ha resultado bastante significativa. Sobre la validez de constructo en relación al desarrollo, los análisis realizados en la escala femenina y en la masculina han sugerido un posible carácter progresivo del autocontrol.

Considerando los factores separadamente, en relación a la precisión por el alfa de Cronbach los coeficientes han variado entre 0,73 y 0,84. En el caso del test-retest, en ambas escalas los autores han concluido que los factores tienen una estabilidad temporal bastante adecuada, con índices entre 0,73 y 0,86. En relación a la escala como un todo, el EFAC ha presentado un coeficiente de correlación de Pearson de 0,86 y el EMAC de 0,84.

Debe ser destacado que pese a las escalas presentar evidencias de validez y buenos índices de precisión, no ha sido encontrado ningún estudio que se haya detenido a analizar las relaciones que los diferentes factores del autocontrol establecen con otras variables, lo que también ha motivado este estudio, que como ya ha sido mencionado, analiza las relaciones entre el autocontrol y el autoconcepto.

El autoconcepto ha sido definido por varios autores como el conocimiento que el individuo tiene de sí mismo. Pese a eso, en la literatura hay términos como autoestima, muchas veces usado como sinónimo del autoconcepto (Hugles, 1984; Marsh, 1993), aunque puede ser verificado que muchos aceptan que el autoconcepto implica una definición más amplia. Así que, de acuerdo con Burns (1979) y Machargo (1991), el autoconcepto posee tres componentes básicos. Un componente cognitivo que se refiere al conjunto de características con el que la persona se describe y que no es necesariamente verdadero u objetivo, sino que orienta su modo habitual de ser y comportarse. Un aspecto afectivo que se refiere a los afectos y emociones que acompañan la descripción de sí mismo y que ha sido definida por Coopersmith (1967) como autoestima. Y el aspecto que se refiere al comportamiento que pasa a ser influenciado directamente por el concepto que la persona tiene de sí misma.

En este estudio se ha adoptado la definición utilizada por Sisto y Martinelli (2004), en la cual se afirma que el autoconcepto es un producto de la interacción entre la persona y su entorno durante su proceso de construcción social y ciclo de vida, acompañada de una evaluación de sus capacidades, realizaciones, experiencias y representaciones.

Aunque esa definición implique en la multidimensionalidad del constructo, o sea, el hecho de que el autoconcepto se constituya por varios componentes, no tiene como base la existencia de una jerarquía entre ellos, como la defendida por el modelo teórico presentado por Shavelson, Hubner y Stanton (1976), una vez que los autores han optado por la postura teórica de Mead (1934) y James (1890) que defendieron que la persona puede tener varios «yos» o varios autoconceptos. Los varios «yos» podrán desarrollarse en función de las diferentes experiencias sociales de los individuos, lo que posibilitaría la aceptación de que los autoconceptos de los individuos pueden, de alguna manera, influir y ser influenciados por el contexto social en el que son analizados y al cual están sometidos, siendo posible referirse a un «yo» social, un «yo» familiar, un «yo» escolar, y un «yo» personal.

El instrumento a ser utilizado en este estudio para evaluar el autoconcepto es la Escala de Autoconceito Infanto-Juvenil - EAC-IJ (Sisto & Martinelli, 2004), pues ofrece informaciones en lo que atañe a los diferentes tipos o contextos sociales de autoconcepto (personal, familiar, social y escolar) del niño y del joven. En relación a las propiedades psicométricas, el análisis de los componentes principales ha aislado esos cuatro contextos. Las correlaciones ítem-total para cada escala han indicado buena consistencia interna, así como los alfas de Cronbach, que han variado de 0,68 a 0,82. Además de eso, la consistencia temporal por sub-escala evaluada por el método de testretest fue del 0,78 al 0,88.

En relación a variables externas tres estudios han dado evidencias de validez para ese instrumento. Carneiro, Martinelli y Sisto (2003) han verificado diferencias entre los niveles de dificultad de aprendizaje de la escritura y los autoconceptos general y escolar en estudiantes de enseñanza básica, de tal modo que mientras aumentaba el nivel de dificultad de aprendizaje escrito de los niños disminuían las puntuaciones en la escala de autoconcepto.

Por su vez, Sisto, Bartholomeu, Rueda y Fernandes (2004) han estudiado la relación entre los diferentes tipos de autoconcepto y diferentes emociones, que resultó en bajas correlaciones entre los autoconceptos escolar y familiar con las emociones estudiadas (alegría, tristeza, miedo y coraje), ofreciendo de esa forma evidencia de validez discriminante para esos dos tipos de autoconcepto. Finalmente Fernandes y colaboradores (2005) han analizado la relación entre rasgos de personalidad y autoconcepto, indicando correlaciones significativas. Evidencia de validez de criterio por medio de grupos de contraste también fue verificada.

Como ha sido comentado anteriormente, no fueron observadas en la literatura investigaciones que traten de establecer relaciones entre los constructos autocontrol y autoconcepto, a pesar de que sean constructos importantes en la psicología y especialmente en el contexto de la educación. Por eso, este estudio ha tenido como objetivo investigar las relaciones que podrían ser establecidas entre el autocontrol y el autoconcepto.

En el autoconcepto personal, puntuaciones altas están relacionadas a características de despreocupación, poco miedo y baja ansiedad. Así que se puede pensar en la posibilidad que esos niños no se preocupen con lo que piensen otras personas. De esa forma, se esperan correlaciones negativas con los tipos de autocontrol en las niñas y en los varones. Ese hecho también es esperado en el autoconcepto social. Los niños con puntuaciones altas en ese autoconcepto se ven bien con su entorno y aceptados por los pares. Por eso, deberá haber un autocontrol bajo para que esa aceptación del entorno sea verdadera y disminuida por características cubiertas.

En relación al autoconcepto escolar se esperan correlaciones positivas con los tipos de autocontrol. Niños con altas puntuaciones en ese autoconcepto se ven bien intelectualmente y con una buena relación con sus compañeros, pese a ese hecho poder ser el resultado de un control ejercido por el niño con él mismo para no ser visto como realmente es. En ese sentido, el entorno escolar podría hacer con que ellos no se sientan totalmente libres para expresarse, hecho que propiciaría que su autocontrol sea alto. A su vez, en el autoconcepto familiar también son esperadas correlaciones positivas, una vez que el niño con altas puntuaciones en ese tipo de autoconcepto se ve bien con su familia y adecuado a las normas del hogar, pese a ese hecho también poder ser atribuido a un posible autocontrol para no «defraudar» a sus seres queridos, lo que en determinadas situaciones no permitiría que sea expresada su verdadera «forma de ser».

Además de eso se ha preguntado si la tendencia hallada se mantendría en los grupos extremos en relación al EACIJ. De esa manera, las mismas hipótesis fueron planteadas en relación a los participantes con alto y bajo autoconcepto.

Método

Participantes

Han participado de la investigación 1213 personas, con edades variando de 8 a 14 años (M=10,43, DT=1,80), que estaban cursando del 2º al 8º grado de una escuela pública del interior del Estado de São Paulo, Brasil. De forma general, la mayor frecuencia de niños por edad ha estado de acuerdo con el grado que de hecho deberían estar frecuentando. En relación al sexo se ha percibido una pequeña ventaja de los varones en relación a las niñas (50,2% y 49,8% respectivamente). Las informaciones presentadas detalladamente en términos de edades, grado y sexo están en la Tabla 1.

 

 

Para estudiar la discriminación de las medidas han sido seleccionados solamente 673 participantes con puntuaciones extremas (25% con la menor puntuación y 25% con la mayor puntuación) en la Escala de Autoconceito Infanto-Juvenil, quedando así configurado un nuevo grupo para estudio. La edad promedio ha sido 9,97 con una desviación típica de 1,65.

Instrumentos

Escalas Feminina e Masculina de Autocontrole (Martinelli & Sisto, 2006).

Es una escala que se propone evaluar dos factores del autocontrol, siendo el autocontrol en relación a las reglas y conductas sociales (factor 1 en el EMAC y factor 2 en el EFAC) y el autocontrol en relación a sentimientos y emociones (factor 2 en el EMAC y factor 1 en el EFAC) en niños y jóvenes de 8 a 14 años. La escala femenina contiene 30 ítems y la escala masculina 31 ítems que relatan situaciones que podrían ser vividas por los niños y jóvenes en su día a día, como por ejemplo, «cuando me tengo que portar bien lo hago para que me elogien» (autocontrol en relación a reglas y conductas sociales), «me pongo muy nervioso cuando tengo problemas» (autocontrol en relación a sentimientos y emociones).

Es compuesta por una escala Likert de tres puntos (siempre, a veces y nunca) y las frases pueden ser positivas o negativas. Para las positivas, a la respuesta «siempre» se atribuye 2 puntos, «a veces» 1 punto y «nunca» 0 punto. Para las frases negativas, «siempre» corresponde a 0 punto, «a veces» 1 punto y «nunca» 2 puntos.

Escala de Autoconceito Infanto-Juvenil (EAC-IJ) (Sisto & Martinelli, 2004).

Consiste en una escala compuesta por 20 ítems que evalúan el autoconcepto en las dimensiones personal, escolar, familiar y social. Para evaluar el autoconcepto personal, el instrumento dispone de cinco ítems, el escolar otros cinco, cuatro para evaluar el autoconcepto familiar y, finalmente, seis que informan sobre el autoconcepto social. Las respuestas son dadas en escala Likert de tres puntos (siempre, a veces y nunca) que deben ser elegidas y marcadas con una «X» según la intensidad que la frase caracteriza a la persona que responde. Hay normas para niños y jóvenes de 8 a 16 años, disponiendo de una tabla que permite establecer un perfil del autoconcepto de los sujetos.

Para las sub-escalas del autoconcepto personal y social se atribuye 0 punto para las respuestas siempre, 1 punto para a veces y 2 para nunca. Para las sub-escalas que informan respecto del autoconcepto escolar y familiar es atribuido 0 punto para las respuestas nunca, 1 punto para a veces y 2 para siempre.

Procedimiento

Los instrumentos han sido aplicados colectivamente en el aula. En ambos tests cada persona poseía el instrumento con los ítems y las alternativas para ser marcadas. El aplicador leía cada ítem y esperaba que ellas eligiesen su respuesta marcando una «X» en la alternativa escogida, después de un rápido entrenamiento para eso.

Resultados

En el análisis de los datos primero son informados los estadísticos descriptivos de los cuatro autoconceptos y de los factores del autocontrol para los dos sexos. Posteriormente han sido correlacionados los tipos de autoconceptos con los factores de las Escalas Feminina e Masculina de Autocontrole de forma general y controlando el efecto de la edad. Finalmente los grupos extremos en relación a los autoconceptos han sido comparados por medio de la prueba t de student. Los estadísticos descriptivos de las medidas trabajadas en la investigación se encuentran en la Tabla 2.

 

 

En la Tabla 2 se observa que en todos los tipos de autoconcepto las niñas y los varones han tenido puntuaciones muy semejantes. Es necesario destacar que en relación al autoconcepto social ha ocurrido el efecto techo, pues el promedio está muy cerca del puntaje máximo. Por su vez, en el factor 2 del autocontrol, tanto en las niñas como en los varones, el promedio fue mayor que el punto medio de la escala, mientras que en las medidas del factor 1 y de los autoconceptos personal, familiar y escolar el promedio está muy cerca del punto medio de las escalas. En relación al autocontrol, los varones han presentado mayores puntuaciones que las niñas en el factor que se refiere al autocontrol en relación a las reglas y conductas sociales. Las niñas, por su vez, han tenido mayor frecuencia de respuestas en el factor referente al autocontrol en relación a sentimientos y emociones.

Con el objetivo de verificar la relación entre las características evaluadas por la Escala de Autoconceito Infanto-Juvenil y por el EMAC han sido calculados los coeficientes de correlación entre esas puntuaciones, con y sin control de la variable edad. En la Tabla 3 pueden ser vistos los resultados obtenidos.

 

 

En relación a la magnitud de las correlaciones, se ha verificado una magnitud media entre el autoconcepto familiar y el factor del autocontrol que se refiere a las normas y conductas sociales. También se observaron magnitudes bajas entre el autoconcepto escolar y el autocontrol en función de las normas y conductas sociales, entre el autoconcepto personal y el autocontrol de sentimientos y emociones, así como también entre el autoconcepto social y el autocontrol de sentimientos y emociones. En relación a las magnitudes nulas, ellas han sido observadas entre el autoconcepto escolar y el factor del autocontrol de sentimientos y emociones, y con el autocontrol de normas y conductas sociales con el control de la variable edad. Ese mismo hecho ha sido observado entre el autoconcepto personal y el autoconcepto social con el factor de normas y conductas sociales, y entre el autocontrol de sentimientos y emociones y el autoconcepto familiar.

El análisis de los datos controlando el efecto de la edad ha resultado en coeficientes muy semejantes, como también se han mantenido las tendencias de las correlaciones. Así, se ha inferido que independientemente de la edad hay una asociación entre los diferentes autoconceptos evaluados por la Escala de Autoconceito Infanto-Juvenil y los factores del EMAC.

Con el objetivo de verificar la relación entre los tipos de autoconcepto y los factores del EFAC han sido calculados los coeficientes de correlación entre las medidas, controlando o no el efecto de la edad. Los resultados pueden ser observados en la Tabla 4.

 

 

Con base en la magnitud de las correlaciones ha sido posible observar correlaciones medias en los autoconceptos personal y social con el autocontrol de sentimientos y emociones, y entre el autoconcepto familiar y el autocontrol de las normas y conductas sociales. También, magnitud baja ha sido verificada entre el autoconcepto familiar y el factor relativo a sentimientos y emociones. Finalmente, han sido observadas magnitudes nulas entre los autoconceptos personal y social con el autocontrol en función de las normas y conductas sociales, así como también entre los dos tipos de autocontrol con el autoconcepto escolar.

Cuando el efecto de la edad fue controlado, el análisis también ha indicado que los coeficientes se han mantenido muy semejantes, así como también las tendencias de las correlaciones. De la misma forma que en el EMAC, en el EFAC fue posible verificar que independientemente de la edad hay una asociación entre los autoconceptos evaluados por la Escala de Autoconceito Infanto-Juvenil y los factores del autocontrol.

Para verificar hasta que punto los grupos extremos con base en los diferentes tipos de autoconcepto diferían en términos de los tipos de autocontrol, esos grupos han sido comparados por medio de la prueba t de student, en relación a las Escalas Feminina e Masculina de Autocontrole. Los resultados de ese análisis para el factor que se refiere a las normas y conductas sociales del EMAC y del EFAC se encuentran en la Tabla 5.

 

 

Se ha verificado que los grupos extremos de los autoconceptos escolar, familiar y social han mostrado diferencias significativas en el factor concerniente a las normas y conductas sociales en el EMAC. En el caso de las niñas se han observado diferencias significativas en todos los contextos del autoconcepto. De esa forma, las niñas diferenciadas por la puntuación del autoconcepto también serán diferenciadas en la puntuación del autocontrol.

El mismo procedimiento estadístico anteriormente relatado ha sido realizado para el factor concerniente a los sentimientos y emociones del EMAC y del EFAC. En la Tabla 6 pueden ser vistos los resultados.

 

 

Como se muestra en la Tabla 6, el autocontrol de sentimientos y emociones ha presentado diferencias significativas en los varones en función de los autoconceptos personal y social. En el caso de las niñas se han observado diferencias significativas con los autoconceptos personal, familiar y social.

Discusión

Esta investigación ha sido propuesta partiendo de la suposición que, con base en sus constructos teóricos, habría alguna relación entre diferentes manifestaciones del autoconcepto y el autocontrol, en tanto que la falta de investigaciones relacionando los dos conceptos torna bastante difícil integrar estudios encontrados con esta investigación. Para la realización de este estudio algunas hipótesis han sido propuestas.

En relación al autoconcepto personal se ha observado una correlación positiva con el autocontrol, pese a esa correlación ser bastante mayor en el autocontrol de los sentimientos y las emociones en comparación al autocontrol de las normas y conductas sociales. Altas puntuaciones en autoconcepto personal sugieren que el niño se muestra despreocupado y bien con él mismo, con poco miedo y ansiedad baja. Por esos datos puede decirse que esa percepción que los niños poseen de sí mismos no está de acuerdo con los resultados esperados, una vez que cuando aumenta el autoconcepto personal mayor intensidad de autocontrol de los sentimientos y emociones es observado, sugiriendo que esa despreocupación mostrada por los individuos podría estar disminuida por características que no son verdaderas, hecho que no es característico de niños con un autoconcepto personal elevado. Los resultados advierten que esos niños podrían, al mismo tiempo, sentir miedo de que «los otros» los vean como realmente son, no correspondiendo a las expectativas ajenas, ejerciendo de esa forma un elevado autocontrol emocional para que eso no ocurra. En el caso del autocontrol de las normas, por la magnitud de las correlaciones puede concluirse que la relación de ese tipo de autocontrol con el autoconcepto personal es nula, o sea, los mecanismos psicológicos que cercan esos constructos son diferentes. Se ha trabajado todavía con el grupo extremo, siendo observado que en las niñas y en los varones de forma general los resultados están de acuerdo con los hallazgos anteriormente descriptos.

En relación al autoconcepto escolar han sido observadas tanto correlaciones negativas como también positivas con el autocontrol. En el caso de los varones la correlación negativa se ha dado con el factor que se refiere a las normas y conductas sociales, y positiva con el factor del autocontrol de sentimientos y emociones. Lo contrario ha sido observado en las niñas, pero apenas cuando se controló el efecto de la edad. Al no controlar ese efecto se ha evidenciado una correlación negativa entre el autoconcepto escolar y el autocontrol en relación a las normas y conductas sociales. Debe ser resaltado que pese a eso, la magnitud de las correlaciones ha sido nula, lo que indica la presencia de diferentes mecanismos psicológicos en esos constructos. Altas puntuaciones en autoconcepto escolar indican que los individuos se ven «bien» intelectualmente, líderes y aceptados por los compañeros, divertidos y bondadosos, siendo que mientras más de esas características son evidenciadas menos autocontrol en relación a las normas sociales los individuos muestran, y más autocontrol cuanto a los sentimientos y emociones, apenas en el caso de los varones. Cuanto a los grupos extremos ha sido verificada diferencia apenas en los factores que se refieren a las normas y conductas sociales tanto en las niñas como en los varones.

Por su vez, el autoconcepto familiar se ha correlacionado de forma negativa con el autocontrol de las normas y conductas sociales, presentando una magnitud considerada media. Una persona que obtenga altas puntuaciones en el autoconcepto familiar se evalúa alegre y contento con sus hermanos, así como adecuado y adaptado a las exigencias del hogar y con relacionamiento de confianza y lealtad con sus padres. De esa forma, los datos encontrados podrían ser interpretados en el sentido de que cuanto más evidenciadas esas características menor será el autocontrol en relación a las normas y conductas sociales, una vez que los niños son bien aceptados en el contexto familiar, que es el local en el cual comienza la formación del autoconcepto del sujeto, no siendo preciso que ellos «muestren» características que no son verdaderas. En el caso del autocontrol de los sentimientos la magnitud observada ha sido nula. En los grupos extremos, con excepción del factor referente a los sentimientos y las emociones en los varones, el resto de las variables han presentado diferencias estadísticamente significativas.

Finalmente, en el autoconcepto social han sido constatadas magnitudes bajas con el autocontrol de los sentimientos y emociones en los varones, y magnitudes medias en las niñas. El autocontrol de las normas y conductas sociales ha mostrado magnitudes de correlación nulas. De esa forma, en las niñas puede ser verificada una relación mayor entre los constructos en el caso del autocontrol de los sentimientos. En los grupos extremos todas las variables han mostrado diferencias significativas.

Vale destacar que de los cuatro tipos de autoconcepto dos dependen del niño, siendo ellos el escolar y el social, pues al verse «bien» socialmente el niño tratará de controlarse para mantener esa impresión con los que lo rodean. Por su vez, el autoconcepto personal y familiar es construido de «fuera para dentro», pues el niño construye esos tipos de autoconcepto con base en lo que percibe que las personas que lo rodean ven de su imagen, tanto en la escuela cuanto en sí mismo. Finalmente, los datos de esta investigación pueden ser considerados evidencias de validez para las Escalas Masculina e Feminina de Autocontrole, al mismo tiempo que deja la indicación para nuevas investigaciones que permitan buscar una mayor comprensión sobre algunas asociaciones encontradas, una vez que las hipótesis inicialmente propuestas no han sido confirmadas.

 

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Recibido: 10 de agosto de 2010
Aceptado: 22 de octubre de 2010